Opinión

Duque, el aprendiz de brujo

Sin ninguna preparación, Iván Duque se encontró con la varita mágica del poder, pero no había aprendido a manejarla y le tocó el más peligroso profesor

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Abril 03, 2019
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Duque, el aprendiz de brujo
¡Qué decir de la varita mágica aplicada a la idea de compartir como equivalente a Trump para el caso venezolano!

Se habla del aprendiz de brujo para referirse a quien se encuentra con la capacidad de manejar poderes especiales sin haber aprendido como hacerlo.

Tal vez la saga de Harry Potter es un ejemplo o comienza inspirada en eso.

Y tal vez es lo que está sucediendo con nuestro presidente.

Sin ninguna preparación se encontró con la varita mágica del poder. Pero no solo no había aprendido a manejarla sino que le ha tocado lo que podría ser calificado como el más peligroso profesor.

La situación hoy con la minga indígena lo ha confundido y parece que quisiera tratarla con el estilo de ‘le doy en la cara marica’. Sus seguidores -que son más seguidores de su mentor y de ese estilo- afirman que lo que se defiende es ‘el principio de autoridad’. Pero si así fuera lo que lo caracterizaría es justamente que no depende de la relación con la contraparte; es decir que la muestra de autoridad consiste en que puede decidir ir a negociar -o enfrentarse – al problema cuando a él le parezca conducente. Al condicionar a que sea la minga la que asume la responsabilidad de lo que se debe hacer para iniciar los diálogos lo que se entrega es precisamente eso.

 

 

La situación hoy con la minga indígena lo ha confundido
y parece que quisiera tratarla con el estilo
de ‘le doy en la cara marica’

 

 

O tal vez aún peor, en caso contrario queda que como única fuente de autoridad y como la única manera de imponerla es la fuerza, o sea acudir a la violencia para mostrar que uno tiene el poder decisorio.

Es que no es lo mismo ‘mandar’ que ‘gobernar’. Lo segundo es actuar en función del propósito que se busca (en principio en pos del bienestar general); lo primero es solo demostrar o usar el poder que se tiene.

En el caso del actual mandatario hemos visto que le da importancia a lo primero sin importar las consecuencias en cuanto a lo segundo.

Se considera un ‘éxito’ haber logrado que se aprobara en primera ronda el Plan de Desarrollo cuando existía prácticamente un consenso en contra. La habilidad de incluir el ‘plan de salvamento de Electricaribe’ cargándoselo a los contribuyentes muestra que sí siente, y hasta cierto punto tiene, el poder de la varita mágica (en este caso no de la violencia sino de una forma de mermelada). Pero como el aprendiz de brujo, no toma en cuenta lo que su uso implica.

Porque nada más absurdo (y como precedente más peligroso) que un Congreso que aprueba lo que es la columna vertebral de lo que se desarrollará en los próximos cuatro años en 311 capítulos sin haberle gastado ni siquiera una hora a debatirlos. O peor sin haber tenido ni siquiera la oportunidad de leerlos, y con la particularidad que la inmensa mayoría fueron incluidos a última hora como un arbolito de Navidad, en el que hasta el mismo gobierno adicionó nuevos elementos sin que hubiera la ocasión para conocerlos.

Por supuesto también está el caso de las ‘objeciones’. Hacer énfasis en que tiene el derecho constitucional a objetar por inconveniencia no es razón para que pueda, deba, o sea conveniente hacerlo. Es solo la afirmación que tiene el poder para hacerlo.

Que lo que conlleve sea una polarización, un inminente ‘choque de trenes’, un desgaste de la institucionalidad de un inmenso costo para lo que aún en caso de prosperar sería un beneficio mínimo (y eso asumiendo que en efecto lo pudiera ser) es secundario. El poder -o la varita mágica en manos del aprendiz- sirve para jugar a otros juegos con ella: sirve para organizar una campaña electoral alrededor de las pasiones y los enfrentamientos emocionales y dejar de lado los contenidos ideológicos o programáticos; por algo detrás aparece la sombra o guía de las estrategias de su mentor.

¡Qué decir de la varita mágica aplicada a la idea de compartir como equivalente a Trump para el caso venezolano!

 

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