Dos jamaiquinos quieren hacer millones con una demanda por plagio contra el reggaetón

Dos jamaiquinos quieren hacer millones demandando por plagio a 150 artistas de reggaetón

"Despacito" y canciones de Karol G y Yatra están entre 1800 canciones, que Steely & Clevie Productions tiene demandadas ante un juez que ya dio vía libre

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junio 09, 2024
Dos jamaiquinos quieren hacer millones demandando por plagio a 150 artistas de reggaetón

Cuando se habla de reggaetón se suele mencionar un éxito del dancehall jamaiquino llamado “Dembow”, del cantante Shabba Ranks, que es el que inspiró el patrón rítmico del mismo nombre que ha estado en canciones de Karol G, Feid, Maluma, J Balvin o Sebastián Yatra. Ese sonido característico que la gente reconoce al bailar reggaetón y que el famoso productor panameño El Chombo ha referido en sus videos explicativos de YouTube como el ‘tumpa tumpa’.

Para ser precisos, la canción “Dembow” fue hecha a partir del riddim (que no es lo mismo que un ritmo) conocido como "Fish market". Para evitar confusiones en este texto, pensemos que el riddim es algo así como una canción sin voces, que los artistas pueden utilizar para grabar sus propias canciones. 

En Jamaica esta práctica de crear sobre composiciones de otros es muy común y muchas canciones de este estilo llamado dancehall pueden tener la misma pista o riddim. Nadie tiene problema con el uso colectivo de estas bases rítmicas, salvo que la canción genere regalías y el cantante no vaya donde el creador del riddim a cuadrar cuentas. 

Por ejemplo, uno de los mayores éxitos de la historia del reggae es “Temperature” de Sean Paul; pero también hay otra canción llamada “Tek time”, del también jamaiquino Kiprich, que fue creada con la misma pista.

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¿Cuál es el origen de la pelea?

“Fish market” fue creada hace 35 años por los productores Steely And Clevie y fue fundamental para crear otra pista más evolucionada que se conoce como “Pounder” (mejor dicho, la pista de esta canción llamada "Dub mix II"), que hizo otro productor jamaiquino –muy reseñado por el famoso Chombo– llamado Dennis Halliburton. 

Fue esta canción sin voces llamada "Pounder", la que inspiró gran parte de todas las composiciones de la historia del reggaetón. Pero a comienzos del año pasado, Clevie –uno de los creadores del sonido que ayudó a crear, la otra composición, “Fish market”– demandó a varios artistas y productores urbanos, bajo la presunción de que se habrían apropiado de su trabajo para hacer sus propias composiciones.

En el documento presentado, los demandantes afirman que los acusados violaron la ley de copyright (derecho a la copia) cuando reutilizaron sonidos de las baterías que habían sido grabadas originalmente en “Fish market”. Baterías que, según ellos, se habrían utilizado en más de 1.800 éxitos de reggaetón.

Esta demanda no sólo fue presentada por Cleveland Constantine Browne (nombre real de Clevie), sino por Anika Johnson, quien representa al fallecido Wycliffe Johnson (Steely) y también por la empresa Steely And Clevie Productions Limited.

Entre los éxitos referidos en la demanda están “Dame tu cosita remix” de El Chombo con Karol G y Pitbull, “Date la vuelta” de Sebastián Yatra con Nicky Jam, “Mía” de Bad Bunny con Drake y, por supuesto, “Gasolina” de Daddy Yankee y “Despacito” de Luis Fonsi.

La demanda que incluye tanto la versión original como la que tiene invitado a Justin Bieber, también menciona a Mauricio Rengifo de Cali & El Dandee y a Andrés Torres, los dos colombianos que produjeron la canción “Despacito”. También a su compositora Erika Ender, aunque ella no haya tenido nada que ver con el posible uso de las baterías de “Fish market".

Además refiere más de 150 artistas (cantantes y productores) como: J Balvin, Maluma, Ricky Martin, El Chombo, Afro Bros o Luny Tunes, los legendarios creadores del éxito "Gasolina". Mejor dicho, toda persona que haya participado en alguna de estas composiciones ha sido acusada dentro del documento presentado por los querellantes.  

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El video de "Dame tu cosita" es uno de los clips más vistos de la historia en YouTube. Está próximo a alcanzar 5.000 millones de reproducciones.

Primeras reacciones a la demanda contra el reggaetón

La demanda ha recibido tanto aplausos por personas que odian al reggaetón, como burlas por parte de quienes escuchan este género, viven de trabajar con él o tienen conocimiento de la industria musical en general. Los últimos se tomaron a modo de chiste que una empresa jamaiquina denunciara a los creadores de los mayores éxitos urbanos de los últimos años. 

El famoso estudio jurídico estadounidense Pryor Cashman LLP, que representa a artistas como Daddy Yankee o Bad Bunny, pidió que desestimara la demanda y argumentó que un ritmo no puede estar sujeto a derechos de autor y que Steely And Clevie no pueden monopolizar el sonido que dio origen al reggaetón. 

Pero el conflicto dio un giro en los últimos días, cuando el juez federal estadounidense Andre Birotte Jr. desestimó los argumentos preclusivos de la defensa, porque la demanda cumple con todos los requisitos necesarios para ser tenida en cuenta por las autoridades.  

Ojo, que la demanda avance no significa que el juez tenga la competencia necesaria para entender cómo se debe resolver el conflicto por presunto plagio. Probablemente, ahora tendrán que llamar peritos especializados en música del caribe, para que sean ellos quienes puedan respaldar o contradecir a Clevie y los demás querellantes. 

De acuerdo a un medio estadounidense especializado en litigios civiles llamado Court House News, el juez Birotte remarcó que “el tribunal no está preparado en esta etapa para examinar la historia de los géneros reggaetón y dancehall y analizar minuciosamente las características de los géneros para determinar si los elementos comunes entre las obras supuestamente infractoras y las obras en cuestión son comunes y, por lo tanto, no pueden protegerse, como cuestión de ley”.

Una de las principales aristas de la pelea es determinar si el riddim “Fish market” es realmente una canción o un ritmo, porque a partir de establecer esa diferencia se podría comprender si los derechos de autor de este tipo de pistas tienen o no que ser protegidos por la ley estadounidense. Es decir, un ritmo o un estilo pueden ser libres, pero está prohibido reproducir un fonograma con fines comerciales y sin autorización.

En un artículo en la revista Dancehall Magazine, en agosto de 2023, explican que los demandantes consideran que el riddim “Fish market” ha sido sampleado tantas veces en el reggaetón mundial, que sí tiene mérito suficiente para ser cobijado por las leyes estadounidenses. 

@sintetizadores Steely & Clevie creando el ritmo de Fish Market Riddim o de Duck Riddim en la caja de ritmos DX de Oberheim, posteriormente este ritmo sería conocido como el Dembow gracias a la popularización del Reggaetón. #reggaeton #demanda #fishmarketriddim #duckriddim #dembow #oberheim ♬ Fish Market - Steely & Clevie

¿Quién tiene la razón?

Para entender mejor esta problemática me asesoré con Camilo Restrepo, creador del consultorio jurídico especializado en Derecho del Entretenimiento, Propiedad Intelectual y Music Business llamado Lumen

Camilo Restrepo es un abogado de Medellín, quien además es músico, cantante de una de las bandas de reggae más grandes de Colombia (Providencia), corista acompañante de una leyenda del reggaetón (Ñejo) y ha trabajado los asuntos jurídicos de estrellas de este género musical como la estrella pop Andy Rivera o SOG, productor de Ryan Castro y creador de varios éxitos de reggaetón colombiano.

Él explica que para comprender esta demanda hay que dividirla en dos partes: los derechos de la obra y los derechos del fonograma, donde la obra sería algo así como el alma del artista y el fonograma la grabación como tal. Un artista puede recibir influencias de muchas fuentes, pero no puede reproducir los derechos de otro –para uso comercial– sin tener una autorización para hacerlo. 

Pero en el reggaetón, muchos artistas han sampleado o reproducido partes de canciones de otros, entre ellas "Fish market". Así que como el fonograma sí tiene protección legal, este detalle abre la puerta para que la demanda prospere.

Tanto el reggaetón, como el dancehall (que es el género en el que se hizo la canción “Dembow” que lo inspiró y que está basada tanto el “Pounder” como en “Fish market”) son músicas que se originaron de forma muy rudimentaria, con artistas que fueron armando poco a poco las canciones con lo poco que tenían a su alcance. Casi siempre, sin pedir las autorizaciones respectivas.

Así que en esa época era común que se cortaran pedacitos de los riddims, como las baterías, para hacer así las nuevas canciones y fue a partir de estos “pedacitos” de pistas famosas del dancehall que productores que fueron pioneros en el reggaetón como DJ Nelson, Dj Negro o DJ Joe armaron sus propias bibliotecas de sonidos. Los mismos paquetes de archivos que se han compartido productores mundiales de todo tipo de géneros musicales hasta la actualidad. 

No sólo el reggaetón o el dancehall han aplicado estas técnicas que podrían ser consideradas infracciones, también ha ocurrido con el hip hop y con la música electrónica. Por ejemplo, en los últimos años se han viralizado videos de TikTok que explican cómo la famosa agrupación Daft Punk sampleó decenas de éxitos de la música pop para hacer su propia música. 

“Los demandantes tendrían que haber identificado al infractor original y no lanzar un documento donde se mencionan más de 1.800 canciones”, explica Restrepo; quien me ayuda a entender que el argumento de la defensa, de que se podría estar intentando monopolizar los derechos del reggaetón, no está tan alejado de la realidad.

Desde su punto de vista, un aspecto muy delicado en este juicio es que si a los demandantes les permiten apropiarse de algo tan genérico como un ritmo, los estragos a futuro en el ámbito legal serían imprevisibles. Si Steely And Clevie Productions llega a ganar esta demanda, se abrirá una puerta y muchos otros productores jamaiquinos podrían hacer las mismas acusaciones.

Además, en este punto vale la pena remarcar que la razón por la que un ritmo (influencia) es libre, según me explica Restrepo, es porque no cumple con un requisito de originalidad. Un ritmo no es protegible, porque este no basta para que el origen de dicho ritmo resulte fácilmente identificable.

Concierto del artista de reggaetón Ñejo con Camilo Restrepo en coros.

La polémica de "Safaera" y cómo podría seguir esta demanda contra el reggaetón

Camilo Restrepo también opina que el origen de todo este lío podría estar en la polémica que surgió con una canción de Bad Bunny llamada “Safaera”, que sampleaba como cuatro o cinco canciones diferentes, sin reconocer la autoría de ninguna de las partes. Entonces, a Bad Bunny le retiraron su éxito de todas las plataformas y el conflicto sólo pudo resolverse cuando él entregó el 99% de los derechos de la composición. 

Así que es probable que Clevie, Anika Johnson y los demás querellantes hayan visto en el conflicto de "Safaera" una oportunidad de oro para presentar esta demanda que ahora tiene a toda la industria del reggaetón con los pelos de punta y que podría determinar que muchas canciones del género musical sí se hicieron reproduciendo –sin autorización– pedacitos del riddim “Fish market”.

También me explica que la gran diferencia entre el sistema judicial colombiano y el estadounidense es que mientras el nuestro se nutre de leyes, el de ellos lo hace con la jurisprudencia. Es decir, a partir de la revisión de lo que ha ocurrido en juicios previos. 

Así que piensa que es difícil que los demandantes ganen, pero que es posible que las autoridades dejen avanzar el proceso, para que se cree nueva jurisprudencia que sea útil en casos futuros. 

De todas formas, él también remarca que las personas que van a analizar este proceso pueden acertar o fallar, como cualquier ser humano, y me recuerda un proceso judicial que se inició hace casi veinte años atrás contra la banda australiana de pop Men At Work, por su éxito “Down under”. 

En esta situación desopilante, un juez determinó que la canción plagiaba a una composición infantil que, no sólo no se parecía, sino que pertenecía a una profesora fallecida que –en vida– jamás había hecho acusaciones contra Men At Work. La parte demandante era un estudio jurídico. 

Por estas razones lo que inicio como una broma de internet ahora podría convertirse en un fallo judicial histórico para la música o, por lo menos, en un proceso largo y tedioso para las personas demandadas. Uno que a futuro podría dejar damnificados a muchos más artistas colombianos y puertorriqueños, quienes han sido los principales beneficiarios del dinero que puede ganarse en la industria del reggaetón.

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