Opinión

Diplomacia loca

Gracias a la demencia de nuestra diplomacia, Maduro está reventándose de la risa con Aída Merlano en sus manos, tratando de conocer la corrupción electoral de Colombia

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enero 31, 2020
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Diplomacia loca
Merlano, que se había burlado del Inpec de la manera más pintoresca posible, ahora tiene a Maduro burlándose y con potestad de decidir su suerte

Tal vez uno de los más serios problemas de Iván Duque en su incapacidad de reconocer sus debilidades y afrontarlas. Debido a su escasa experiencia en el sector público y a que se ganó la presidencia como en una rifa, él cree ingenuamente que tiene la varita mágica para resolver todo a punta de discursos. Por supuesto, la realidad política es muy distinta y por eso ha dado tropezón tras tropezón desde que asumió la presidencia con lágrimas en los ojos de agradecimiento a su mentor, Álvaro Uribe, por haber llegado al trono.

Muy recién inaugurado, le reventó en las manos la crisis interna de Venezuela donde surgía la figura esperanzadora de Juan Guaidó. Nuestro novato presidente se creyó entonces el nuevo Simón Bolívar de América y encabezó una cruzada para destronar al dictador Maduro. Fue tanto su entusiasmo que convocó a los líderes de derecha del continente para un encuentro en la frontera y un concierto por la libertad de Venezuela, mientras intentaban pasar las ayudas humanitarias despachadas desde Estados Unidos.

Esta fue la primera vez que Guaidó atravesó la frontera por las trochas ilegales por donde también cruzan contrabandistas, narcos e documentados y, por supuesto, al hacerlo se encontró con todos ellos y se tomó fotografías con algunos cabecillas de grupos ilegales. Pero llegó a la cita y fue recibido como el jefe de Estado que en pocos días derrotaría a Nicolás Maduro. Muchos nos contagiamos del entusiasmo y seguimos la lucha en la frontera como una película de acción que finalmente fue ganada por los “malos”, esas fuerzas militares armadas hasta los dientes y enmermeladas por las manos generosas del dictador.

Desde entonces el presidente Duque acogió a los diplomáticos nombrados por el presidente interino de Venezuela y Colombia se llenó de inmigrantes que, desesperados por la pobreza y por una hiperinflación que se traga sus ingresos, vieron en nosotros la posibilidad de sobrevivir, algunos, y de hacer tránsito hacia otros países más prósperos, otros.

Y allí empezó a dar tumbos la diplomacia colombiana en ese entonces encabezada por Carlos Holmes Trujillo como canciller y por Francisco Santos como embajador en los Estados Unidos, desde donde nos dictaban la línea a seguir en las relaciones exteriores. Un año después de esa fracasada revolución fronteriza se vino a conocer la conversación de Pacho Santos con Claudia Blum, nominada para reemplazar a Trujillo. El país se dio cuenta entonces que no había ninguna fortaleza en nuestras relaciones bilaterales, tanto con Venezuela como con Estados Unidos.

Rotas las relaciones con Maduro y sin haber logrado que Guaidó se fortaleciera al interior de su país, muy por el contrario, su liderazgo se fue debilitando hasta casi extinguirse, nos quedamos sin el pan y sin el queso. El departamento del Estado norteamericano vetó a Pacho Santos por haberse atrevido a hablar mal en privado del secretario Pompeo y Maduro se ha dedicado a burlarse de Duque y acusarlo de todo tipo de conspiraciones fallidas contra Venezuela.

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Un problemita, nuestra canciller se apresuró a decir que pediría a Merlano en extradición, no al dictador que no es reconocido por el gobierno Duque, sino a Juan Guaidó que no tiene el menor poder al interior de su país

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En estas tristes circunstancias nos coge la detención de Aída Merlano en Maracaibo. Ella, que se había burlado del Inpec y de todo el país escapándose de la manera más pintoresca posible, ahora está en las manos de Nicolás Maduro y es él quien tiene la potestad de decidir sobre su suerte; si le imputa cargos por entrar ilegalmente a Venezuela y asumir una identidad falsa o si la entrega a las autoridades colombianas haciendo uso de la extradición. Pero hay un problemita, apenas se supo que la Merlano estaba detenida Venezuela nuestra canciller se apresuró a decir que pediría la extradición, no al dictador que no es reconocido por el gobierno Duque, si no a Juan Guaidó que no tiene el menor poder al interior de su país.

Claro que no podía ser otra cosa en la loca diplomacia colombiana que apenas una semana antes había recibido a Guaidó en visita oficial y había propiciado el encuentro de este “presidente sin país” con el repotencializado secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo. Ahora tendremos que aguantarnos más burlas de Maduro que estará retorciéndose de la risa por tener en su poder a una de las personas que más se necesitaría para conocer los intríngulis de la corrupción electoral en nuestro país. Los otros que deben estar muy felices también son los políticos aliados de la Merlano en la compraventa de votos en la costa Atlántica.

www.margaritalondono.com

 

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