Diatriba contra Mr. Black y “El serrucho”

Este joven de 23 años le canta la tabla al cantante

Por: Fabio Andres Olarte Artunduaga
Abril 02, 2014
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Diatriba contra Mr. Black y “El serrucho”

Hace un par de días, me reuní con un grupo de compatriotas en la capital de la Argentina. Conforme transcurría la tarde, se tocaban varios temas (de forma inevitable) referentes a la actualidad de nuestro país. Política, economía, clima, fútbol y muchos otros ítem, pasaban por la boca de todos nosotros; de un momento a otro, un amigo de Barranquilla (quien viajó hace poco a Colombia), nos comentó a la mayoría acerca de un tema musical “presuntamente exitoso”, en la costa atlántica del país. Una vez que el nombre de la composición musical, salió de los labios de Rafa (mi amigo), mi cerebro me dijo sutilmente: Aquí algo no está bien.

“El serrucho”, ese era el nombre de esta canción (la cual finalmente no escuchamos esa noche, por cuestiones que no recuerdo, en realidad). Al día siguiente, esa curiosidad no salía de mi cabeza y finalmente la presión me llevó a ver el vídeo y escuchar la canción, a través de YouTube. Fueron 3 minutos con 14 segundos, que me dejaron en estado de shock una vez que terminó de reproducirse.

La primera escena que se ve en el vídeo, con un fondo musical extremadamente ordinario, es un sujeto con trenzas del color de piel de Faustino Asprilla, envuelto entre un pantalón naranja “camuflado”, con lentes (de sol, sin importar que este en un lugar cerrado), cadenas, pulseras por montones, tatuajes y una camiseta de manga corta (negra) cubierta por un chaleco del mismo color. En el fondo hay unas pantallas gigantes, que muestran unas imágenes que serian un hit en una fiesta electrónica del año 92. Después, aparecen cuatro mujeres en bikini con elementos de carpintería, que le dan nombre a la canción, en sus manos, y lentes de sol también; se puede ver también a un animado acordeonero con una pinta similar a la de “El presidente”, pero con un pantalón verde, aun más espantoso que el del cantante. Mientras esa horrorosa escena pasaba por mis ojos, Mr. Black entona lo que parece ser un trabalenguas (probablemente de una población nativa de Suazilandia). La situación, aunque parezca imposible, empeora cuando el moreno moviendo sus manos dice: El prrresidente… Después, el personaje empieza a soltar por su boca, las siguientes frases hasta completar el primer párrafo de la canción: “Se prendió la fiesta…Esta noche vo a beber…Traigan la Maizena…Porque voy a dar serrucho” Esto no es una broma, aunque quisiera que lo fuera.

Si John Lennon reviviera, al escuchar esta unión de incongruencias, seguramente volvería a morir, solo que esta vez él mismo accionaria un arma. El nombre de la herramienta, se reitera una infinidad de veces a lo largo de la canción, mientras las 4 mujeres semidesnudas, hacen bailes “sensuales” para algunos, y el sujeto entra y sale de escena haciendo movimientos similares a los de un trabajador, sin tener el serrucho en sus manos. Hasta este punto, tengo dos dudas. La primera es ¿Qué tiene que ver el referente mundial del almidón de maíz con un posible uso de un serrucho? La segunda ¿Por qué continúo viendo a este sujeto mover las manos y un montón de senos y nalgas firmes bailando alrededor de él? Son dudas que no puedo responder, de momento, hasta que luego descubro que la primera no tiene respuesta y la segunda, puede ser el resultado de la lástima que siento al escuchar esas letras; mas adelante, la champeta de este cantante, habla de una cama que “se dañó” y que le llevan a él, para que la repare porque es un experto en “clavar” al parecer. Luego de esto, llega a la brillante conclusión, digna de pensadores como Foucault, que repite más de 10 veces en la canción: “Yo soy su carpintero, ay mamá” Cuando por fin termina el vídeo, mi mente, aniquilada por ese ritmo popular cartagenero y por las imágenes que he visto, después de estar en blanco por 10 segundos, piensa: “Seguro, esta atrocidad solo la escuchan en Cartagena”. Mis esperanzas se destrozan cuando veo que el videoclip tiene casi 11 millones de visitas y tras leer los comentarios, publicados en YouTube, varias personas lo aclaman “a nombre” de varias ciudades del interior del país.

Mi cerebro, aun lesionado tras escuchar esa cantidad de palabras vagas, me hace evaluar lo anticuado que puedo llegar a ser, pues veo gente de mi edad (23 años), comentando el vídeo y demostrando lo feliz que los hace el “tema musical”. Es cierto que la champeta es un fenómeno sociocultural, que se dio con violencia en la costa atlántica, hace mas de 30 años, pero solo allá. No recuerdo haber bailado muchas canciones de champeta (o al menos una), en bares de la 93 por ejemplo en Bogotá. Sin cerrar la aplicación YouTube, en mi teléfono móvil, busco el nombre del cantante. Aparece una entrevista del sujeto, quien se autodenomina “El presidente del género” y dice llevar más de 15 años produciendo música. Además, descubro que el cartagenero, es el intérprete de varias canciones de una popular telenovela presentada a todo el país, a través de Caracol Televisión. Según esta entrevista, el tipo es un autentico “Rockstar” y este tema musical, es un éxito de masas en mi querida Colombia, que inmortalizaron personajes como Gabo, ante el mundo. El tipo más allá de todo, parece ser un servidor humilde pues no niega su cuna pobre, aunque se vista como un capo de la mafia de Puerto Rico. Un par de vídeos de sus otros temas, en los que a las modelos prácticamente les hacen el amor con ropa, me muestran que todos sus temas son extremadamente pegajosos, lo que no los hace agradables (al menos para mí). Parece ser el líder de un gran proyecto, que pretende estallar tímpanos con este ritmo, alrededor del mundo, no solo de Colombia. Lo extraño es que es un género, completamente popular, pero uno de los vídeos de Mr. Black, es una demostración suprema de opulencia, con limusina y mujeres realmente hermosas (en bikini por supuesto).

En conclusión, este personaje tan particular que hace las delicias de las noches en bares y tabernas del país, no hace más que balbucear palabras sin ningún tipo de trasfondo, y que si tenemos en cuenta que no es un sonido muy agradable para los oídos, no debería ser tan exitoso. Por supuesto, resulta exitoso, precisamente por esa razón. Es fácil de aprender sus letras y para bailarlo, solo hay que acorralarse y segregar sudor por todo el cuerpo, el cual, debe estar muy pegado al de la mujer. Esto, de cierta manera, demuestra la comodidad de algunos colombianos y la mediocridad que tenemos, para aceptar éxitos e ídolos que de talento, la verdad tienen poco, simplemente hacen un magnifico uso de unos buenos senos y de una invitación a “beber” a toda la sociedad. El morbo, es la herramienta fundamental de este género, y millones de jóvenes son los que lo mantienen vivo. Lo respeto, por supuesto como género, pero me parece totalmente estúpido que en Bogotá, Medellín o Cali estén bailando esto los de mi generación. Lo peor del caso, es que no se si reírme de estos personajes o empezar a llorar, por ver el futuro tan oscuro que tiene mi país, en cuanto al tema cultural. Emiliano Zuleta, Álvaro José “El Joe” Arroyo, entre muchos otros, deben estar revolcándose en sus tumbas, tras ver lo que hacen con su legado musical.

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Vea la respuesta de un costeño al artículo:

En defensa de Mr.Black
Un costeño responde a la Diatriba contra el “Serrucho” así no le guste la canción

 

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