Desarrollo y gobierno local en Bogotá

Una aproximación a estos dos importantes temas que afectan el presente y el futuro de la ciudad

Por: Alejandro Rivera Camero
julio 31, 2020
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Desarrollo y gobierno local en Bogotá

Abordar el concepto de desarrollo e intentar dar una definición clara del mismo se presenta como una tarea altamente compleja, toda vez que este concepto ha variado en conjunto con el contexto político, económico y social en el que se inscribe. De esta manera, es posible determinar que el concepto de desarrollo tiene un carácter histórico, dicha relación con la historia es expuesta por Alfonso Dubois al concatenar el desarrollo con la visión de sociedad, expresándolo de la siguiente manera

“Cada sociedad y cada época tienen su propia formulación de qué es el desarrollo, que corresponde a las convicciones, expectativas y posibilidades que predominan en ella. En definitiva, el concepto de desarrollo se relaciona con la idea de futuro que se presenta como meta para el colectivo humano” (Dubois, 2006).

No obstante, una de las aproximaciones más generalizadas alrededor de dicho concepto lo presentan como “el proceso que habilita cambios orientados a mejorar las condiciones de la vida humana” (Bertoni, y otros, 2011). Sin embargo, cabe señalar que esta definición del desarrollo abarca múltiples dimensiones a partir de las cuales se puede pensar las transformaciones en las condiciones de la vida humana.

De esta manera, hablar del concepto de desarrollo necesariamente nos remite a ubicarlo en el ámbito de la economía, toda vez que esta se muestra como la disciplina que ha desarrollado con mayor profundidad las discusiones alrededor del fenómeno de la evolución de las condiciones de la vida humana, asociando este fenómeno con el crecimiento. Así lo exponen algunos autores al dar cuenta de que el desarrollo económico es un proceso continuado cuyo mecanismo esencial consiste en la aplicación reiterada del excedente en nuevas inversiones, y que tiene, como resultado la expansión asimismo incesante de la unidad productiva de que se trate. Esta unidad puede ser desde luego una sociedad entera… (Boisier, 2016).

Sin embargo, el presente escrito pretende construir un “enfoque integrado del desarrollo” por lo cual, los aspectos sociológicos y políticos adquieren mayor relevancia al momento de contrastar los postulados teóricos y su integración en las experiencias locales (Fletto, 1996). Es de esta manera que a través del estudio del “desarrollo económico local” se pretende romper con el carácter puramente economicista del desarrollo, permitiendo así que la discusión tomase un camino multidimensional.

Con fundamento en lo anterior, el presente escrito tiene como objeto desarrollar el concepto de desarrollo económico local y exponer las particularidades que se encuentran en la experiencia bogotana. Para lo cual se ahonda en la discusión respecto al concepto de desarrollo económico local, dando las características teóricas e históricas que conllevan a la construcción del mismo; en segundo lugar, se pretende exponer el escenario general de los gobiernos locales en la ciudad de Bogotá, dando cuenta de los procesos de descentralización que han incentivado la importancia de estos. Finalmente, se enfrentan ambos conceptos para exponer la realidad del desarrollo económico en la ciudad de Bogotá.

Desarrollo económico local

Durante el periodo que tuvo lugar luego de la segunda posguerra, el mundo vivió unos procesos de desarrollo diferenciados, los cuales fueron definido por el presidente Truman a partir de definir el desarrollo como un objetivo al cual los países deben apuntar, situación que conlleva a que sean los Estados Unidos el modelo de sociedad desarrollada. En este sentido, los países se presentan como subdesarrollados o en vía de desarrollo debido a su situación interna, a partir de la cual no han logrado hacer uso efectivo de sus recursos (económicos y sociales) para dar respuestas efectivas a las necesidades de sus habitantes (Tortosa, 2005). Es así como desde la perspectiva de la economía un país desarrollado se presenta como aquel que mantiene altos niveles de producción y “un alto poder adquisitivo por persona, y como consecuencia de ello, una mejor calidad de vida” (Bertoni, y otros, 2011). Es decir, en un país desarrollado las personas tienen satisfechas sus necesidades de alimentación, educación, salud y acceso a bienes y servicios ofrecidos por las instituciones del Estado (Gomez, 2007).

No obstante, si se toma de ejemplo a los países “subdesarrollados”, en América Latina, observamos que poseen cierto nivel de satisfacción en las necesidades básicas, sin embargo, el problema fundamental que los atañe son los altos niveles de desigualdad en la redistribución de las riquezas y del ingreso. Razón por la cual “el subdesarrollo no puede ser considerado una fase hacia el desarrollo sino una malformación, una patología del desarrollo” (Bertoni, y otros, 2011). A partir de esta noción del desarrollo y de la crítica a la llamada teoría de la modernización se presenta la necesidad de tomar en cuenta los contextos políticos, sociales y económicos del país al momento de plantear una alternativa de desarrollo.

Con sustento en lo anterior y teniendo en consideración que el contexto actual de la sociedad se desarrolla alrededor de múltiples problemáticas de tipo social, político y económico, que permean todas las esferas tanto a nivel público como privado. Ello conlleva a que se de paso, de esta manera, al aumento de los índices de pobreza, desigualdad social, movilización de las poblaciones rurales a las áreas urbanas, inseguridad, delincuencia y precariedad en las condiciones de vida de una parte importante de la población.

Dichas problemáticas que se han profundizado de manera acelerada al interior de ciertos territorios han desbordado las capacidades de respuesta de los gobiernos centrales, generando así la necesidad de implementar programas basados en la descentralización en donde se delegan responsabilidades y capacidades administrativas a los Gobiernos Locales y Regionales, bajo el entendido que estos al encontrarse en una posición más cercana a la población, tienen mayores capacidades de respuesta a las problemáticas evidenciadas en estos nichos territoriales (Documento de Política de CGLU, 2016).

Estos procesos de reforma y descentralización estatal han resaltado la importancia de los niveles locales, tanto en el escenario político-administrativo como en las esferas económicas y sociales. Este surgimiento de lo local en las esferas públicas y privadas ha conllevado a que el desarrollo local encuentre espacio en las agendas de estudio de organismos internacionales como la CEPAL, a través de los cuales abordan esta temática “…con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de la institucionalidad territorial para la promoción económica, contribuir al fortalecimiento de la vinculación entre descentralización y desarrollo económico local y aportar a la reflexión para efectos de política” (CEPAL & CTZ, 2000).

Retomando la posición de Bertoni (2011), el carácter multidimensional conlleva, necesariamente, a realizar un acercamiento multidisciplinar en donde la coordinación entre disciplinas permita trazar propuestas tendientes al mejoramiento de las condiciones de la vida humana. Esta ha sido una de las apuestas de la CEPAL como organismo internacional, el cual, a partir de analizar el papel de la educación, las condiciones de participación política, la salud, vivienda y condiciones de vida además de los temas estrictamente económicos, ha emitido su posición frente a los “aspectos sociales del desarrollo” (Fletto, 1996).

De esta manera, tenemos que el desarrollo local se muestra como un proceso de construcción colectiva a partir del cual se coordinan las experiencias de la población con el fin de poner en función los recursos de un territorio determinado para el crecimiento integral en materia social, política, económica ambiental y productiva entre otras, siempre articulados con la inclusión social. Para ello requiere de una participación constante entre los gobiernos locales, sector privado, sector social, institucional y académico (Casalis, s.f.).

Agregar al desarrollo local el carácter de económico conlleva a que nos encontremos discutiendo respecto a conceptos expuestos por distintos autores entre los que se encuentran Amartya Sen, para quienes el desarrollo, aún el económico, se basa en la adquisición de capacidades, de autodeterminación y de posibilidades que tengan incidencia directa en el bienestar de los ciudadanos. Por consiguiente, para estos autores, el desarrollo económico no se limita al crecimiento del capital o de los ingresos, sino que este debe traducirse en un proceso de redistribución que “refleje una mejora en la calidad de vida de la población” (Documento de Política de CGLU, 2016).

Gobiernos locales en Bogotá

La perspectiva local ha sido ampliamente generalizada como adjetivo en múltiples conceptos, como lo ha sido el desarrollo, la economía, el gobierno, etc. En cualquiera de estas esferas, lo local se construye a partir del relacionamiento que se crea “desde afuera y desde arriba” de esta manera, Di Pietro citado por Boisier expone que lo local es un concepto relativo a un concepto más amplio. No puede analizarse lo local sin hacer referencia al espacio más abarcador en el cual se inserta (municipio, departamento, provincia, región, nación). Actualmente se juega con la contraposición "local-global" mostrando las paradojas y relaciones entre ambos términos (Boisier, 2016).

Habiendo determinado que lo local se presenta como una percepción geográfica que se encuentra en una estrecha relación con los lugares que lo contienen, es posible abordar el gobierno local, con el fin de determinar de dónde nace dicho término, cuáles son sus características y como se han desarrollado en la ciudad de Bogotá.

Con el surgimiento de los Estados modernos, los poderes y gobiernos locales se han transformado, perdiendo las facultades que poseían frente a la población y su autodeterminación, esto en beneficio del fortalecimiento de los Estados. Si bien este proceso ha contribuido con la disminución de las capacidades de los gobiernos locales, también ha facultado a estos a asumir nuevas funciones más cercanas a la población. Esta cercanía con la población ha permitido que los gobiernos locales demuestren mayor iniciativa y eficacia en la formulación de respuestas a los cambios tecnológicos y a las demandas sociales (Borja, s.f.).

En América Latina, la FAO ha ubicado la génesis de los gobiernos locales durante la década de 1980 cuando en la región se empezó a dar una transformación en la división político administrativa de los Estados nacionales, el cual da paso a los procesos de descentralización que se han generalizado en los Estados de la región latinoamericana. De esta manera, este proceso de descentralización es impulsado por las demandas crecientes de servicios en las provincias y por el cambio de percepción en relación a la participación ciudadana, la cual deja de ser considerada como un riesgo y pasa a ser considerada como una solución en términos de protección de los recursos estratégicos de los territorios.

Esta organización expone que los gobiernos locales adquieren un amplio margen de autoridad que les permite establecer normas y proyectos locales, siempre que estos no contraríen las normas de mayor jerarquía, por consiguiente, los gobiernos locales poseen la capacidad de ordenar y planificar el desarrollo económico, social y ambiental de su territorio y construir las obras que demanda el progreso municipal, de igual manera, este se encarga de promover la participación ciudadana con el objetivo de contribuir en el mejoramiento social y cultural de los ciudadanos (FAO, 2020).

Teniendo en consideración las capacidades que adquieren los gobiernos locales frente a la solución de problemáticas sociales, el Documento de Política del CGLU expone que dentro de las razones por las cuales los gobiernos locales se muestran fundamentales en los procesos de desarrollo económico local, argumentando que los GLR abordan las necesidades de desarrollo social de sus ciudadanos (salud pública, educación, vivienda, movilidad, gestión de residuos, acceso al agua, alumbrado, instalaciones culturales y recreativas, cuidado infantil y otros bienes y servicios públicos que son esenciales para la calidad de vida en el territorio […] al mismo tiempo vigilan y promueven medidas que ayuden al desarrollo sostenible de sus territorios […] la GLR se ocupan y preocupan por el desarrollo económico, por el acceso al empleo decente (digno) de sus habitantes, como garantía del arraigo de la población a su territorio (Documento de Política de CGLU, 2016).

Por lo tanto, es evidente que los gobiernos locales y regionales se muestran como los mejores catalizadores de los procesos que involucran a las esferas de gobierno y la comunidad, actuando como institución pública cercana a la gente, capaz de comprender los contextos territoriales y actuar frente a los déficits y problemáticas de la comunidad, así mismo su carácter público permite una relación con los sectores económicos y productivos que permiten el diseño e implementación de estrategias focalizadas al ámbito local.

Desarrollo económico local en Bogotá

De lo anterior se destaca que los conceptos de desarrollo y gobierno local se encuentran en auge, lo cual ha conllevado a que distintos países aborden las problemáticas dentro de sus territorios a través de la conceptualización de temas como el desarrollo económico local y el diseño de políticas locales que se desarrollen en esta materia. Al respecto, Colombia también ha adoptado estas tendencias en materia de gobierno y desarrollo, lo cual ha conllevado a que, durante las últimas décadas, los gobiernos locales adquieran mayores funciones en beneficio de la promoción de actividades ligadas al desarrollo económico. Esto con el fin de combatir problemáticas como “el lento crecimiento económico, su desigual distribución en el territorio, la presencia de problemas agudos de desempleo…” (CEPAL & CTZ, 2000).

En el caso colombiano, el proceso de descentralización ha jugado un papel fundamental en la construcción de estrategias para el incentivo de del desarrollo de los territorios. Dicho proceso ha adelantado medidas en los aspectos políticos fiscales y administrativos, otorgando así funciones a los gobiernos locales, enfocadas a la política social en materia de educación, salud y servicios públicos. Este proceso ha sido acogido por los gobiernos departamentales y municipales, dando paso a la construcción de planes de desarrollo que, si bien se encuentran articulados con el plan de desarrollo central, introduce elementos propios, tales como iniciativas, estudios de competitividad y propuestas de desarrollo estratégico, en función del desarrollo económico local (CEPAL & CTZ, 2000). Cabe señalar que el gobierno colombiano al respecto ha encaminado el desarrollo hacia un concepto integral, el cual es tratado no solo como una meta sino como un derecho protegido por el Estado social de derecho.

En la ciudad de Bogotá, los planes de desarrollo local se presentan como un componente integral del plan de desarrollo distrital “…que contribuye al cumplimiento de sus metas de resultado. De igual modo, los lineamientos metodológicos en el marco de su ciclo de planeación siguen las mismas pautas y principios que se establecieron anteriormente en el [Plan de Desarrollo Distrital]”(Secretaría Distrital de Planeación, 2020). El cual está encaminado hacia el desarrollo integral que comprende una dimensión social, cultural, ambiental y económica, la cual se caracteriza por

Orienta las intervenciones públicas para generar eficiencia en la optimización de los recursos, la equidad y el bienestar, de forma que se satisfagan las necesidades de las comunidades y se mejore su calidad de vida […] Propende por el crecimiento económico, el desarrollo empresarial sostenible, el comercio eficiente, el empleo y la productividad […] Analiza la estructura económica, las dinámicas de producción, la comercialización y el consumo, las actividades y los mercados de las comunidades, los grupos poblacionales, los sectores sociales, los gremios y los grupos de interés (Secretaría Distrital de Planeación, 2020).

La dimensión económica del desarrollo local comprende las formas de apropiación, distribución, uso y consumo de los recursos tanto materiales como no materiales. De igual manera, toma en consideración las regulaciones en materia del acceso de la población a los medios necesarios para sus sostenibilidad y reproducción.

Los insumos para la construcción de estos planes de desarrollo local se encuentran enmarcados en las “líneas de inversión local aprobadas por el Confis, las iniciativas de los encuentros ciudadanos, el análisis de los gastos recurrentes y las demandas de inversión para el fortalecimiento institucional de la administración local” (ídem. Pág. 68). Así el plan de desarrollo local promueve la capacidad productiva, competitividad, emprendimiento y generación de excedentes, apoyándose en la economía solidaria e incluyente (Guías para la gestión pública territorial, 2011).

Pese a la existencia de múltiples documentos que buscan presentarse como guías o manuales para la correcta aplicación de los Planes de Desarrollo Local, incentivando el desarrollo económico del territorio y fortaleciendo las experiencias de descentralización, en muchos casos, dicho proceso no se lleva a cabo de manera eficaz, afectando el funcionamiento de los gobiernos locales y regionales al trastocar los recursos humanos y financieros que estos utilizan para desempeñar su función como entes locales.

Para lograr una descentralización efectiva de responsabilidad para el desarrollo económico local, los gobiernos de nivel superior deben establecer marcos legales que proporcionen a los GLR mandatos claros en el campo del DEL y aseguren que las autoridades locales y su personal tengan la capacitación y los recursos financieros para llevar a cabo sus roles (Secretaría Distrital de Planeación, 2020).

Con todo lo anterior, se deja claridad de que el desarrollo local pretende ser un proceso mediante el cual se logre una afectación positiva en las calidad y condiciones de vida de la población. Esto a partir de la interacción de los diversos actores de la esfera pública y privada que confluyen en el territorio y que a través del diálogo y concertación logran poner en marcha estrategias en el marco de la cooperación y respeto por los múltiples saberes, en beneficio de la población y del desarrollo territorial.

Los encuentros ciudadanos que se desarrollan en la ciudad de Bogotá son una muestra de esta interacción de múltiples actores que tienen influencia o interés sobre un mismo espacio territorial con el fin de determinar las necesidades apremiantes de la comunidad y exponer alternativas de solución innovadoras. Para lo cual, como se ha dicho anteriormente, es indispensable fortalecer los canales institucionales para que estos sean no solo quienes facilitan los espacios de interacción, sino que realmente se comporten como receptores de las demandas sociales y puentes para que las decisiones surgidas de estos espacios de interacción sean puestas en práctica y generen un desarrollo económico local con miras hacia el desarrollo social integral.

Bibliografía

Bertoni, R., Castelnovo, C., Cuello, A., Fleitas, S., Pera, S., Rodríguez, J., & Rumeau, D. (2011). ¿Qúe es desarrollo? En R. Bertoni, C. Castelnovo, A. Cuello, S. Fleitas, S. Pera, J. Rodríguez, & D. Rumeau, ¿Qué es el desarrollo? ¿Cómo se produce? ¿Qué se puede hacer para promoverlo?(págs. 17-37). Montevideo: Universidad de la República .

Boisier, S. (2016). Desarrollo (Local) ¿De qué estamos hablando? En J. Noguera, La visión territorial y sostenible del desarrollo local: Una perspectiva multidisciplinar(págs. 23-37). Brasilia: Universitat de Valencia.

Borja, J. (s.f.). Gobiernos locales, políticas públicas y participación ciudadana. Aportes para el Estado y la Administración Gubernamental, 1-10.

Casalis, A. (S.f.). ¿Qué es el desarrollo local y para qué sirve? San Pedro: CEDEL.

CEPAL & CTZ. (2000). Desarrollo económico local y descentralización: aproximación a un marco conceptual. Santiago de Chile: proyecto CEPAL/GTZ "Desarrollo económico local y descentralización en América Latina”.

Documento de Política de CGLU. (2016). El rol de los gobiernos locales en el desarrollo económico territorial.Bogotá: United Cities and Local Governments & Alcaldía Mayor de Bogotá.

Dubois, A. (2006). Diccionario de acción humanitaria y coperación al desarrollo.Icaria y Hegoa.

FAO. (20 de 06 de 2020). Herramienta para formular, monitorear y evaluar los proyectos de la administración de tierras en América Latina. Obtenido de Módulo 3: Municipalidad y Territorios Indígenas.

Fletto, E. (1996). La CEPAL y la sociología del desarrollo. Revista de la CEPAL, 191-205.

Gomez, A. (Julio de 2007). Contribuciones a la economía. Eumed.

Guías para la gestión pública territorial. (2011). Planeación para el desarrollo integral en las entidades territoriales El plan de desarrollo 2012-2015.Bogotá: Departamento Nacional de Planeación.

Secretaría Distrital de Planeación. (2020). Guía de planes de desarrollo distrital y local. Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá.

Tortosa, M. (2005). Sociología del desarrollo. En P. Estébanez, Medicina Humanitaria (págs. 55-62). España: Diaz de Santos.

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