Derechos humanos a la Duque

"Las declaraciones de la consejera presidencial de Derechos Humanos develan la doctrina y la ideología política que tiene y está implementando el gobierno actual"

Por: EDWAR FERNEY ROLDAN MORALES
mayo 06, 2021
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Derechos humanos a la Duque

Revisando Twitter el pasado 4 de mayo encontré una publicación de Miguel Uribe Turbay[1], abogado y magíster en Políticas Públicas, quien entre las afirmaciones en apoyo a militares y policías decía: “Sin violencia no hay derechos humanos”. Dicha afirmación llamó mi atención e inmediatamente le escribí preguntándole si estaba seguro de la misma. Minutos después, corrigió la afirmación y sostuvo: “Con violencia no hay derechos humanos”.

El tuit estaba seguido de un video en donde una voz en off acompañaba las imágenes de hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional durante su servicio. La primera afirmación que se escucha al inicio del video es “les han dicho que son asesinos”, haciendo referencia a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

En estos momentos en Cali y durante las manifestaciones del paro nacional, que inició desde el pasado 28 de abril, no se está diciendo que las Fuerzas Armadas —la Policía no hace parte de estas— sean asesinas; se afirma y se ha evidenciado en los diferentes videos que los asesinos han sido el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), unidad especial de la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional de Colombia.

Si el abogado y magíster utiliza el argumento de la inclusión de la parte al todo, pretendiendo incluir dentro del conjunto de asesinos a las Fuerzas Armadas, se debe utilizar como contraargumento el de división, para restituir el papel de las Fuerzas Armadas, separarlas de la Policía y, en especial, separar al Ejército Nacional del grupo de asesinos en los que se ha convertido el Esmad. Los soldados del Ejército Nacional de Colombia que intervinieron durante las manifestaciones de los ciudadanos caleños en el paro nacional, en muchas ocasiones defendieron, arriesgando su integridad y su vida al pueblo caleño; tal y como también se evidencia en los diferentes videos que circulan en redes.

Cambiando de escenario, más no de tema, esta estrategia parece ser la misma que siguió el general Zapateiro cuando, acompañado de otro militar y del ministro de Defensa —que representa la institucionalidad, en este caso la presidencia—, realizó una apología a los delitos perpetrados por el Esmad durante las manifestaciones en el país, haciendo pensar que los asesinos del Esmad y las Fuerzas Armadas de Colombia son iguales, o por lo menos, piensan y actúan igual. Al general Zapateiro se le debe dar la misma respuesta que se le dio al abogado y magíster Miguel Uribe Turbay: las Fuerzas Armadas y los asesinos del Esmad no son lo mismo.

Ahora bien, lo más preocupante es que detrás de la afirmación del abogado y magister Miguel Uribe Turbay se puede esconder una manipulación o un adoctrinamiento dentro de una ideología política desde las más altas esferas del poder, con relación al verdadero sentido y significado de los derechos humanos. ¿Es esto posible? La respuesta llegó a través de la Consejería Presidencial de Derechos Humanos, en cabeza de la señora Nancy Patricia Gutiérrez[2], para quien “los derechos humanos solo existen si todos los ciudadanos observamos los deberes que tenemos para ser parte de la sociedad (…)”. Lo que está diciendo la consejera es que si los ciudadanos no cumplen con sus deberes y atacan el derecho social, son rebeldes y traidores a la patria y, por tanto, para conservar el Estado es necesario que uno de los dos perezca, y cuando así ocurre, se hace como enemigo y no como ciudadano[3]. Tal y como ha sucedido en Cali y en otras ciudades, en donde se han asesinado varios manifestantes durante el paro nacional.

Esta política amigo-enemigo, traída por la consejera presidencial de Derechos Humanos que data de 1762 —por lo menos con Rousseau—, desconoce el gran logro que se dio con la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 y deja por el piso uno de sus aspectos esenciales, su inherencia; la cual hace que independientemente de la conducta de un ser humano o de un ciudadano, este conserva sus derechos; es decir, sea que cumplamos o no con los deberes en la sociedad, nos convirtamos en traidores, rebeldes, inclusive violadores y asesinos, nunca perderemos nuestros derechos humanos, pues no dejaremos de ser, en ningún caso, humanos.

Con sus declaraciones, la consejera presidencial de Derechos Humanos es una antítesis de los mismos y de lo que realmente son y significan, además devela la doctrina y la ideología política que tiene y está implementando en Colombia el gobierno actual: unos derechos humanos a la Duque.

[1] Intercambio de tuits entre Miguel Uribe Turbay y Edwar Roldan Morales

[2] Gobierno reclama respeto a los derechos humanos en medio de protestas

[3] Roussea, J.J, El contrato social, Barcelona: Altaya, 1993, p. 34

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