Opinión

Denle una oportunidad a Popeye

El superviviente del Cartel de Medellín sobrevivió en cinco cárceles solo, durante 21 años, sin la ayuda de su patrón. Una polémica historia que merece ser contada

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febrero 09, 2017
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A mí siempre me han gustado las películas de gánsteres. Todo ese cine negro desde la Scarface de Paul Muni hasta El padrino, pasando por las joyas de Scorcese y más recientemente Breaking Bad me hipnotiza. Creo que es un género inagotable porque el mito del pillo buena gente que va ascendiendo desde el fango en el que nació hasta convertirse en un duro al que todos le tienen respeto es una historia que queremos ver una y otra vez así el tipo asesine a veinte mil personas a lo Walter White o John Jairo Velásquez Vásquez. Y es tanto el desprecio que sentimos hacia la autoridad que, muy a nuestro pesar, siempre le vamos a hacer fuerza a este tipo de malos en la ficción, siempre nos van a hacer reír sus ocurrencias —por lo general son tipos dotados de una inteligencia fuera de lo común— son personalidades malévolas que enganchan como la heroína.

Por estos días hay una ola de indignación porque Caracol estrenó Alias J.J. Las cadenas de WhatsApp  exigen un boicot a la serie. Hay gente que ve con repulsión como se le pagó una millonada al sicario de confianza de Pablo Escobar por permitir contar su historia en las cinco cárceles en donde estuvo durante 21 años. Algunos, las víctimas del avión de Avianca por ejemplo, tienen todo el derecho de indignarse ante lo que ellos consideran una reivindicación del criminal. Otros, casi los mismos que se consideran muy buenos, evolucionados e inteligentes porque protestan frente a una plaza de toros, andan en bicicleta, son veganos y quieren un mundo mejor, lo hacen desde la ignorancia.

Popeye es el único sobreviviente —junto al Arete, que reside en España— del Cartel de Medellín. Es la memoria viva de esa organización. Ignorarlo es una estupidez. Las bondades del sistema judicial colombiano le permitieron pagar 21 años de cárcel, una cifra muy pequeña para un hombre que asesinó  a 300 personas y ordenó la muerte de otras 2500. Pero, en esas condiciones, lo que consiguió en la cárcel fue casi una hazaña: sobrevivir solo, sin la ayuda de su patrón, a la furia de sus enemigos más enconados como el Cartel de Cali, Leonidas Vargas o Carlos Castaño, sin haber matado a nadie. Y, hasta el momento, a pesar de la indignación justificada que genera en muchos verlo caminar orondo por el Centro Comercial El tesoro en Medellín, siendo detenido por sus fans para tomarse una selfie o pedirle un autógrafo, el tipo ha demostrado que ha aprendido la lección y merece una segunda oportunidad.

 

Fue el guardaespaldas de Santiago Medina en la Modelo,
estuvo en la guerra entre los paramilitares de Arroyave y Gaitán,
vio cómo Jaime Garzón intentaba hablar con Carlos Castaño
para que le perdonaran la vida

 

Claro que su historia debe ser contada. Ese hombre fue el guardaespaldas de Santiago Medina, el tesorero de la campaña de Ernesto Samper en La Modelo, estuvo en la guerra entre los paramilitares de Miguel Arroyave y Ángel Custodio Gaitán y los guerrilleros de Yesid Arteta y Robinson en La Picota. Vio como Jaime Garzón intentaba infructuosamente comunicarse con Carlos Castaño para que le perdonaran la vida un día antes de que lo mataran. En un país de carteles y asesinos, ¿qué otra historia podríamos contar? Hace unos años se estrenó La madre Laura y nadie vio eso porque por lo general las historias sobre santos son muy aburridoras, sin quiebres, pura rezadera. Además, los santos no existen porque Dios es el último refugio de los insomnes.

Yo no he visto el primer capítulo porque es miércoles en la madrugada. De pronto ni vea la serie. Aparte de Andrés Parra y de Diego Trujillo no me gustan los actores de por acá. Que Netflix esté detrás del proyecto podría asegurar calidad. Lo que sí es casi seguro es que esta oleada de indignación le va a favorecer en el rating. Hay expectativa y mucha. La verdadera forma de que el boicot funcione sería ignorarla y no hacer cadenitas en wasap que avivan el fuego. El comandante, su rival de RCN, no funcionó porque nadie supo cuándo ni dónde la estrenaban. El colombiano promedio prefiere al sicario avispado que al dictador megalómano y comunista. Alias J.J. será un éxito porque todos queremos saber cómo sobrevivió Popeye 21 años en una cárcel sin la ayuda de Pablo Escobar.

El morbo por el capo caído no cesa y, su sicario de confianza, como se promociona, tiene el trato de una diva del pop. En un país sin educación es fácil endiosar a un gatillero, a un narco. Por eso aún le dicen a Escobar, Pablo, como si fuera un poeta. Se nos ha olvidado por completo que este Pablo no es Neruda.

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