Del COVID-19 y el infierno comunista

"La humanidad debe superar esa mansedumbre frente a Pekín y rechazar su accionar genocida en contra de toda la especie humana"

Por: Ariel Peña González
febrero 03, 2021
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Del COVID-19 y el infierno comunista
Foto: Pixabay

El régimen comunista de China hace lo que le da la gana con la humanidad, porque indiscutiblemente es el responsable del origen y propagación por la tierra de la peste del COVID-19. Aun así, los gobiernos de diferentes países no le han reclamado a Pekín. De hecho, le compran las vacunas que vende. Siendo eso igual a un padre de familia al que unos delincuentes le asesinan y le roban el celular al hijo, pero le compran el teléfono a los delincuentes que le ocasionaron semejante tragedia. Definitivamente, como nunca antes, la humanidad se encuentra en un estado de masoquismo absoluto.

Con el COVID-19, el régimen chino le está midiendo el aceite a la comunidad internacional, sabiendo que puede hacer lo que quiera, sin que tenga objeción alguna. En consecuencia, no sería raro que a futuro acabara con el lema “un país, dos sistemas”, por el que fue devuelto Hong Kong a China en 1997 por parte de Gran Bretaña. No siendo extraño que en un futuro el régimen chino terminara con las regiones administrativas especiales que tiene Hong Kong junto con Macao.

Además de que el envalentonamiento del partido comunista chino podría llevar a invadir a Taiwán al no tener las demás naciones posiciones enhiestas frente al gobierno de China. Y eso no terminaría ahí, puesto que podría impulsar su hegemonía en el mundo, fundamentándose en la fuerza y en el mercado chino que tiene comprometidos a muchos gobiernos y empresarios. Pero como dijo Jesucristo: “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. O sea que el cacareado “paraíso comunista” es el infierno.

El paraíso bello de la humanidad que pregona la estafa comunista del marxismo-leninismo, el cual lo han querido imponer a los pueblos como si fuera algo “sacrosanto”, está convertido en una horrible pesadilla con lo ocurrido con el COVID-19 o plaga china. La humanidad conoce las “bondades” del comunismo totalitario, en donde sin temor a ser desmentido se puede afirmar que ese engendro es la organización que más ha cometido crímenes en la historia universal y no es para construir el “paraíso”, sino para montar autocracias perpetuas, que envilecen al ser humano, como sucede actualmente con Venezuela en donde el marxismo llamado socialismo del siglo XXI, es el padre de la tortura, el hambre y el genocidio; toda esa tragedia del vecino país ha sido patrocinada por la camarilla comunista cubana, siendo el dictador Fidel Castro (1926-2016) uno de los que proclamaba el “paraíso comunista”.

Fidel Castro, en varios discursos, mencionó que “un mundo mejor era posible”. Pero que un enfermo incurable por la burocracia del estado como el difunto sátrapa de marras, hablara de un mundo mejor, es un contrasentido, porque a los comunistas totalitarios no les interesa el bienestar de los pueblos, sino únicamente el poder eternamente, así las masas sufran lo indecible, por ello desde la Primera Internacional de los Trabajadores en el siglo XIX al marxismo siempre se le ha considerado como una patraña en contra de los humildes, para que surja una oligarquía que con un discurso mendaz conduzca a las naciones a la humillación como sucede en Cuba y otras naciones.

La posibilidad de un mundo mejor por parte de un dictador como fue Castro es un ultraje a la razón, sabiendo de quién provienen esas palabras, pues en sana lógica quienes de verdad podrían hablar de la posibilidad del un mundo feliz por su tradición y realizaciones ya sean teóricas o prácticas, serian: los libertarios, sectores de la social democracia, movimientos ecologistas(no influenciados por el marxismo), los cristianos, el liberalismo clásico, organizaciones sociales, grupos religiosos y culturales que buscan el equilibrio humano; pero que el comunismo totalitario hable de un mundo mejor es una aberración, porque hay que recordar que el señor Karl Marx recibió el repudio de los amantes de la libertad, pues buscaba que la dictadura del proletariado se convirtiera en un método de gobierno sempiterno para someter a los pueblos, con lo cual el estado nunca desaparecería y en cambio se creaba una nueva esclavitud.

En Latinoamérica la mamertería profesa admiración morbosa por Fidel Castro, pero es por ignorancia o mala fe, siendo eso un culto a la persona, especialmente para impresionar a las nuevas generaciones y así heredarles el comunismo, hablando de los “logros” de la revolución y de unos supuestos progresos sociales y humanos en Cuba, cuando lo único equitativo que hay en la tierra del patriota José Martí en la actualidad, es la distribución equitativa de la miseria.

El cuento del heroísmo del pueblo cubano dirigido por el partido comunista en contra del imperio yanqui, es otra patraña de la camarilla, porque desde la desaparición de la Unión Soviética, Cuba dejó de ser un santuario de Kremlin y por ello una invasión de EE. UU. a la isla era como gastar pólvora en gallinazo, porque derrumbar al gobierno comunista de La Habana después de la desaparición de URSS implicaría que por lo menos 6 millones de cubanos irían a parar a la Florida.

El mundo mejor de Fidel Castro fue una gigantesca falsedad, porque es una paradoja que un personaje patológico que mediante la vesania impulsó los dogmas del esperpento marxista dentro los cubanos y que lo mismo hizo en América Latina con sus palaciegos, luego es absurdo que el tirano realmente buscara el bienestar de la humanidad; puesto que el accionar del comunismo totalitario como enemigo de los pueblos se fundamenta en una concepción canalla para oprimir a las masas con una oligarquía (nomenclatura) cuando logra conquistar la dirección del estado, por ello precisamente es que los amantes de la libertad deben de defender la democracia ante las acechanzas del comunismo totalitario, porque ese engendro es la antítesis del mundo mejor, que se puede construir con hombres y mujeres de buena voluntad y que no consideren a la burocracia de un estado comunista como algo inmarcesible.

El tal mundo mejor de Fidel Castro se convirtió en el infierno comunista con el COVID-19, que por culpa del partido comunista chino se extendió por el planeta. Entones la humanidad debe superar esa mansedumbre frente a Pekín y rechazar su accionar genocida en contra de toda la especie humana.

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