Del cielo al infierno con el Icetex

“En una tortura en la etapa de amortización”

Por: Víctor Sánchez Montoya
Mayo 21, 2015
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Del cielo al infierno con el Icetex
Foto: tomada de blogs.elespectador.com

Mientras cientos de personas acuden con ilusión al Icetex para obtener los recursos que les permita cursar sus estudios superiores, otros tratamos de salir del infierno en el que se ha convertido esa “oportunidad”. El crédito educativo, valioso instrumento para millones de colombianos que no han logrado un cupo en una universidad pública, y que no tienen recursos suficientes para pagar una universidad privada, se convierte en una tortura en la etapa de amortización, por las inconsistencias recurrentes de la entidad.

Mi caso es el de muchos otros colombianos. Cobros disparatados, errores en los estados de cuenta, reportes irregulares en centrales de riesgo y traslado a firmas de cobranza sin que medie el debido proceso. En honor a la verdad, debo decir que todo funcionó muy bien hasta diciembre de 2014 (tanto que en febrero de ese año pedí otro crédito para posgrado, el cual fue aprobado). Sin embargo, en el 2015 el panorama cambió y un día de enero llegó un cobro por $776.586 pesos (los pagos habituales eran de $54.000) y una anotación de “153 días de mora”, pese a que el último pago se había realizado un mes antes. Pero este era solo el inicio de la tortura. Lo que siguió fue una maratón de llamadas a la línea de atención habilitada por la entidad (en la que solo dan respuestas de manual), escritos recurrentes (siempre responden que “la solicitud está en trámite”) y, por último, un derecho de petición sobre el que se cumplió el tiempo de ley para dar respuesta, pero que nunca respondieron.

La entidad asegura que el crédito está en mora desde junio de 2014, pese a que en agosto de ese mismo año emitió un certificado en el que consta que estaba al día y a que hay pagos aplicados hasta diciembre. Así, en su eterno desorden, la deuda siguió creciendo (por intereses de una mora que nunca existió) con un proceso jurídico de por medio y un agravante: ofrecí pagar el crédito en su totalidad, pero se negaron a recibir el pago. Es decir, que ni respondieron las peticiones, ni aclararon cuál era el estado real del crédito, ni terminaron el cobro jurídico, ni permitieron que pagara en ese momento.

¿A quién acudir? Dice la Superintendencia Financiera que no es competente para conocer las quejas de los usuarios (cosa extraña porque el Icetex se describe como una “entidad financiera del Estado”) y que tal función le corresponde a la Superintendencia de Industria y Comercio. Esta última responde que los usuarios afectados deben iniciar una demanda (para lo cual entrega un modelo), proceso que en todo caso puede tardar meses. Mientras tanto las deudas siguen creciendo, los cobros jurídicos avanzando, los reportes negativos permanecen en las Centrales de Riesgo y el “debe esperar” se convierte en la única respuesta para los usuarios.

Finalmente, luego de peregrinaciones con soportes en mano entre una oficina y otra, logré mediante una Acción de Tutela que un Juez les ordenará responder y aclarar el tema. Y así lo hicieron: finalmente reconocieron que yo tenía la razón, que nunca existió tal mora, que me estaban cobrando casi un millón de pesos de más y que tenían que rectificar la información en Centrales de Riesgo. Todo eso, después de casi 4 meses de esperas, reclamos y gastos por los que, en últimas, nadie respondió.

Queda entonces la duda sobre cómo funciona esta entidad, pues por un lado promueve el pago oportuno (cosa que está muy bien), pero por el otro perjudica a quienes lo han hecho todo correctamente. Para mi fortuna pude aclarar el asunto y pagar lo justo (finalmente pagué la totalidad del crédito), pero a juzgar por los expedientes que reposan en los juzgados contra esta entidad, son miles de colombianos los que siguen enredados y obteniendo la peor respuesta de todas: un profundo y soberbio silencio, mientras la tortura de quienes quieren salir de este infierno, sigue su marcha.

Ñapa 1: Una fuente cercana a esa entidad, me confirmó que hace poco más de 2 años, cuando renunció Marta Lucía Villegas, el nuevo presidente barrió con todo el personal. Es decir, llegó con su burocracia a empezar de cero. Y ahí están las consecuencias (aunque las denuncisas de problemas vienen desde siempre, se agravaron -al menos en mi caso- en los últimos años).

Ñapa 2: Alguien me preguntó: ¿Usted recomienda al Icetex? Mi respuesta es sí. Si bien tiene serios problemas operativos, es claro que representa una oportunidad invaluable para miles de personas. La recomendación es guardar todo, desde el primer día, cada documento, cada correo, para tener cómo defenderse en caso de que haya inconsistencias.

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