De cómo el COVID-19 bloqueó al capitalismo salvaje

El coronavirus llegó a interrumpir las lógicas de funcionamiento social que permiten un modelo de vida de consumo. Así se replantean las prioridades

Por: Dario Hidalgo
abril 14, 2020
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De cómo el COVID-19 bloqueó al capitalismo salvaje

Es curioso como el Covid dejó el sistema capitalista salvaje en un bucle infinito del que por ahora el tan poderoso ser humano no ha podido sacarlo.

En programación un bucle, son una serie de instrucciones que se repiten un numero finito de veces para que el sistema siga funcionando, pero hay ocasiones que una situación o una entrada inesperada hace que el ciclo se repita infinitas veces arruinando la ejecución del programa. Esto ocurre por ejemplo cuando accedemos a una aplicación y de repente se queda bloqueada, no hay más remedio que resetear.

Cuando ocurren esos casos el programador debe revisar el programa para agregar o quitar una instrucción en el código fuente de tal forma que cuando se ingrese esa entrada no vuelva a ocurrir lo mismo y el sistema pueda seguir funcionando normalmente. Esa es una de las razones por las cuales las aplicaciones deben actualizarse cada cierto tiempo.

El sistema capitalista se asemeja a una super aplicación que ha funcionado sin interrupciones durante más de 200 años, pero hoy, en el 2020, el virus Covid-19 se ha convertido en esa entrada inesperada que lo lleva a un bucle infinito, veamos la siguiente disyuntiva a la que se enfrenta el sistema por el virus:

Primera opción, protegerse de la pandemia con la única herramienta disponible, la cuarentena, la cual implica frenar la economía, frenar la economía implica arruinar el sistema capitalista. Resultado:  Ruina, hambre y muerte.

Segunda opción, salvar la economía, no hacer nada, o casi nada, los contagios van a crecer exponencialmente, los fallecimientos seguirán la misma tendencia hasta que el olor a muerte obliga a se tenga que volver a la primera opción.

Hay una tercera opción, que el presidente de Colombia, Iván Duque, la llama aislamiento inteligente. China la está probando, inicia con una cuarentena estricta y una vez se logra frenar la propagación se vuelve a encender el sistema capitalista. Aprovecharon la situación para venderle al resto de países tapabocas de mala calidad a 10 veces su precio, pero vaya sorpresa, el virus se encarga de recordarles que su estrategia no es lo suficientemente inteligente para salir del bucle. Aparece un rebrote y les toca volver a la primera opción.

Cualquiera sea la estrategia que se tome, se llega al mismo resultado: Economía en ruinas, hambre y muerte.

En los últimos días personalidades tan importantes e influyentes como el Papa Francisco y el multimillonario Bill Gates plantearon la solución: adicionarle dos palabritas al código fuente del sistema capitalista, Solidaridad Mundial.

Pero no es una solidaridad cualquiera, debe ser mundial, porque el mismo sistema capitalista nos globalizó, no es sorpresivo que algo que hace apenas 4 meses afectaba únicamente a los clientes de un mercado de Wuhan hoy le cambió la vida a todo el mundo.

No es fácil lograrlo, va contra nuestra naturaleza egoista, el hombre primero se ocupa de si mismo, luego de sus hijos, la familia, los amigos, su barrio, su región, su país, y por último le importa el mundo. La solidaridad se diluye a medida que el grupo humano se aleja de nuestro entorno. Por eso nos causa más dolor que muera o pase hambre un colombiano que un venezolano.

Todos los estados intentan acaparar para sus ciudadanos la mayor cantidad de respiradores para afrontar la pandemia, e incluso USA llegó al punto de sobornar a científicos alemanes para que trabajen en una vacuna controlada por Estados Unidos.  Pero esos esfuerzos locales podrán controlar la epidemia en sus países por poco tiempo, pero al cabo de unos meses va a volver con igual fuerza hasta que no se erradique el virus de todos los rincones del planeta. Lo dice Bill Gates, “ayudar a los demás no solo es lo correcto, sino que es inteligente”.

¿Por qué razón es tan fácil coordinar esfuerzos y hacer alianzas cuando se trata de defenderse en una guerra? El virus debe ser visto como un enemigo común del cual hay que defenderse y atacarlo de manera conjunta, ¿de qué le sirve a Corea del Sur tener controlado el virus dentro de sus fronteras si tendrá que vivir paranoica mientras el resto del planeta este enfermo?  ¿qué pasara con su economía cuando los países a los que les vende estén quebrados y no tengan con que comprarle?

No queda otra opción, el sistema capitalista salvaje simplemente no funciona en presencia de este virus, es necesario reprogramarlo añadiéndole solidaridad mundial a su código. El virus adelantó los acontecimientos, pero algo malo se veía venir cuando el mundo producía alimentos suficientes para todos pero en África y en los países pobres la gente se moría de hambre.

Hace 70 años el nazismo amenazaba al planeta entero, y las naciones poderosas dejaron al lado sus diferencias para derrotarlo. Creo que tarde o temprano el hombre tendrá que volverse a unir, esta vez para luchar contra el Covid-19, ojalá sea temprano, antes de que nosotros o nuestros seres queridos caigamos.

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