Cumpliendo 98 años don Jose María Acevedo sigue en su fábrica HACEB

La primera nevera 100% colombiana salió al mercado hace 40 años, ahora junto a Whirpool producen en Medellín, una cada 30 segundos

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agosto 21, 2017
Cumpliendo 98 años don Jose María Acevedo sigue en su fábrica HACEB

Es lunes y de nuevo don José María Acevedo está listo frente a la planta de Copacabana, al norte de Medellín. Acaba de cumplir 98 años, de los cuales ha pasado 77 años al frente de la empresa que fundó en un pequeño taller de reparaciones eléctricas. Se apoya en el pasamanos y en un bastón de madera para subir a su oficina en el segundo piso. Recorre las instalaciones en un Renault 4 modelo 78 sin puertas y comienza un ritual inaplazable de saludo a los operarios quienes visten, como él, camisa marrón y pantalón azul. Almuerza en la fábrica y las tardes las dedica a diseñar con lápiz y papel los futuros productos. Con una salud de roble solo ha pedido un poco la audición del oído izquierdo.

Creció junto a sus tres hermanos en una estrecha vivienda en el barrio El Salvador de la comuna oriental de Medellín. Su padre carpintero le dijo todo lo que pensaba sobre el trabajo en una pregunta: “Escoja si puede ser doctor o jornalero. Piénselo y me cuenta”. Respondió rápido. “Papá, he resuelto ser jornalero, por ahora”. Tenía quince años.

José María Acevedo empezó con mandados; ayudaba en un taller eléctrico en las tardes y tomaba cursos por correspondencia de técnico electricista. Con 18 años salió con un destornillador y un alicate a hacer reparaciones a domicilio y con 21 años, en 1941, organizó su primer taller en Medellín. La crisis de la segunda guerra mundial, con su escasez, se convirtió en su oportunidad para pasar de arreglar parrillas a producir estufas. Inició con la construcción de un rudimentario fogón eléctrico de un solo puesto con sus iniciales JACEV como marca, que luego cambiaría a Haceb.

El negocio creció lentamente y le dio para vincular a los tres hermanos como socios industriales. Gerardo dejó la zapatería para ocuparse de la subgerencia, pero se retiró pronto; Ignacio el cerebro industrial, asumió la dirección técnica y Bernardo como jefe de personal, lo acompañaron durante 30 años. Solo Don José María permanece al pie del cañón. A sus hijos le cedió las acciones hace quince años, quienes solo participan de la empresa desde la junta directiva.

En 1967 apareció su primera nevera. Tomó neveras americanas, las desarmó y produjo el primer enfriador made in Colombia con tecnología Haceb. Siguieron lavadoras, estufas más complejas y neveras. Siempre garantizando un impecable Servicio Técnico post venta. Si tocaba él mismo responder no dudaba en hacerlo: llegaba en su Mercedes Benz vestido de overol a ajustar el electrodoméstico dañado. En los 90, desde una nueva planta empezó la exportación a la región Andina, Centro América y el Caribe.

El salto que dio en el 2015 mediante una alianza con la gigante Whirpool, de la que nació Haceb Whirpool Industrial (HWI) y una nueva planta en Copacabana con una inversión de USD 50 millones para la producción automatizada de lavadoras, y la creación de 250 nuevos empleos directos, no significó ningún cambio en sus costumbres laborales.

Foto: HACEB

No ha permitido alterar las reglas de almuerzo gratis para todo el personal y el buen trato. No existe reloj de control en las plantas, el operario que por algún motivo se retrasa, reporta voluntariamente la demora, y también voluntariamente repone en otros turnos el tiempo perdido. No se requisa al personal a la salida, por considerarlo humillante y negativo; el índice de pérdida de herramientas y materiales es mínimo. Los ex trabajadores visitan una vez a la semana la planta para tomar refrigerio con sus viejos compañeros, y asistir a charlas y conferencias. Los programas de capacitación son permanentes.

De su primer local de 25 metros cuadrados hoy cuenta con un complejo industrial de más de 221 mil metros cuadrados, donde se encuentran sus plantas de refrigeración y calefacción certificadas internacionalmente, que da empleo a 4.000 trabajadores y exporta a15 países entre el 10 % y 15 % de su producción,

Sus éxito industrial con una empresa hecha a pulso con activos superiores a $ 815 mil millones no le han borrado su sencillez. Sigue viajando en clase económica y entre sus únicos gustos está escuchar ópera. Contribuyó económicamente a la construcción del Teatro Metropolitano con la esperanza de poder disfrutarla algún día en Medellín si tener que viajar al exterior.

Tampoco ha cedido a la competencia legal e ilegal de electrodomésticos y ha enfrentado el contrabando, la importación de equipos americanos, japoneses y coreanos, con una sola fórmula: calidad y garantía de repuestos y servicio. Una fórmula que espera ver cumplir hasta sus 100 años, que no están lejos.

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