Cuando Roy Barreras era un médico acupunturista entregado a curar enfermos y no a cazar votos

Quiso seguir los pasos de su papá, el doctor George, famoso por su Clínica Barreras Medicinas Alternativas, pero la pulsión de poder le ganó y colgó la bata blanca

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julio 04, 2022
Cuando Roy Barreras era un médico acupunturista entregado a curar enfermos y no a cazar votos

Era un niño de siete años cuando su mamá, Nelly Montealegre, lo puso en un Expreso Bolivariano en el terminar del Sur de Bogotá y lo mandó a Cali para que conociera a su papá. En ese entonces, finales de los años 70, Roy era hijo de una madre soltera cuyo primer regalo fue una Enciclopedia de Salvat llamada El Mundo de los Niños.

Estudiaba en el colegio La Salle gracias a una beca que se había ganado por ser buen estudiante y al trabajo descomunal de su mamá trabajando bordados y vestidos en una máquina de coser Singer. Nada fue fácil para Nelly. A los cinco años sus papás, Tito Montealegre, fue asesinado a balazos en el lugar donde vivían, El Palo, municipio de Toribio Cauca. Un año después su mamá se murió. Los vecinos, conservadores, a pesar de su filiación política, los Montealegre era liberales, la subieron en una chiva y la mandaron a Bogotá donde una tía que la crio y la recogió.

En el barrio Bavaria su tía creó en su vieja casa un hospedaje para estudiantes de todas partes del país que llegaban a la fría capital a estudiar. George Barreras, un estudiante de medicina de la Universidad Nacional, tenía un ojo azul y otro verde, y la vitalidad de los 22 años. Fue amor a primera vista. Nelly, a sus 19 años, se entregó sin medida.

El resultado fue un embarazo que espantó al enamorado quien tomó carretera de regreso a Cali. Los Barrera habían llegado a finales de la década Eran gallegos, venían de Vigo en el norte de España huyendo de las ruedas de acero de la Guerra Civil Española. Su abuelo se llamaba Jesús John y era ingeniero eléctrico. Se enroló en los años sesenta en la Chocó Pacifico, encargado de extraer platino del Baudó, rio en donde George se movía como un pez en sus corrientes.

Entonces el niño de siete años, Roy Barreras se bajó del bus en el terminal donde lo esperaba un señor alto, bien puesto con un sombrero en la mano. En esa época George ya era médico anestesiólogo y recibió a su hijo a quien acogió sin medida. Roy no lo rechazó. Era su papá.  Nelly le había enseñado a quererlo y respetarlo a la distancia.  Le decía, por ejemplo, que era un médico entregado a los más pobres, que sabía mucho, que sentía mucho. En cada vacación que tenía del colegio La Salle viajaba a Cali a ver a su papá.

Roy con su mamá quien partió en el 2017

George Barreras se desentendió de su familia en Bogotá que nunca apoyó económicamente, de tal manera que Roy debió ganarse la vida como panadero y taxista en la Bogotá de los años 80.  En su stand up comedy llamado El culo de Antanas, en el que Roy contaba sus hazañas como taxista en una ciudad que, según su recuerdo, no era tan hostil ni peligrosa como ahora, por eso le parecía una delicia la profesión de andar en carro, incluso recuerda los copiosos desayunos concretado trabajo que complementaba en el día con el de ser panadero. Con los cortos recursos entró a estudiar medicina a la Universidad Nacional y con el grado en la mano tomó de nuevo rumbo a Cali para trabajar como médico con su papá.

El médico George Barreras, ya había cumplido su ciclo como jefe de cirugía del hospital San Juan de Dios en 1984 y había tomado su camino por la medina no alternativa hasta fundar su propia    clínica Barreras Medicinas Alternativas, en donde, durante cerca de cuatro décadas, mantuvieron una clientela en la que se incluían pacientes que como la periodista Vanessa de la Torre recuerda a Roy Barreras como un magnífico acupunturista.

Al doctor George Barreras quien vivió hasta los 88 años, lo recuerdan por su empatía con los más necesitados y sus largas de consulta gratuitas para curar a quienes no tenían con que pagarle. Ese contacto con los humildes marcó a Roy, pero lo llevó a tomar un camino distinto y fue alejándose de la medicina para dedicarse cada día más a la política, en contravía a los consejos que le daba doña Nelly quien prefería a su hijo médico.

En el 2006 logró por primera vez llegar a la Cámara de representantes del Valle por Cambio Radical y abraza las banderas Uribistas que lo colocan luego al lado de Juan Manuel Santos para fundar el Partido de la U, y luego convertirse en su aliado mayor del proceso de paz como presidente de la Comisión de paz del senado. La política se convirtió en su vida, siempre arropado por el discurso de la equidad social aprendido de su papá el doctor George Barreras, y casi que simultáneamente a la firma del proceso de paz con las Farc en 2017, cerró definitivamente la Clínica Barreras Medicinas Alternativas.

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