Cuando Petro casi gana la presidencia

Los seguidores de Gustavo Petro daban por hecho que ganaría las elecciones, sin embargo, 8 millones de votos les hacen creer que será presidente en el futuro

Por: RICARDO VILLA
febrero 25, 2020
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Cuando Petro casi gana la presidencia
En 80 plazas públicas Gustavo Petro convocó grandes concentraciones de seguidores. Aquí en el cierre de campaña de Bogotá. Foto: Julián G, Parra-De Moya./Las2orillas

"No más fusiles, sino más violines. No más jóvenes para matar, más juventud para amar". 

Gustavo Petro

Corría el año 2018, pocos días antes de la segunda vuelta presidencial. Decidí acompañar, con más presencia, la campaña presidencial de Gustavo Petro, en su fase final. Estuve en su multitudinario acto de cierre en la Plaza de Bolívar en Bogotá, donde escuché el discurso más liberal del candidato, con una elocuente senda por la historia de los íconos e hitos más representativos de la lucha política colombiana, o quizás de la exclusión de la diferencia, con sus historias trágicas de muertes violentas, de fraudes electorales, de señalamientos, de resistencia al cambio.

Aquella vez, en la segunda vuelta presidencial, en la capital, con el 53.35 %, triunfó Petro, en el centro de la política, donde todas las castas, élites, clanes, se concentran, en el espacio de las decisiones, donde “los que venden la nación”, como en la consigna del movimiento estudiantil, hacen su fiesta, para feriar al país.

Luego pasé por Cali, en el recorrido por la Universidad del Valle, por la galería, y terminé en el extraño caso del balcón de Markiño, en donde desde las barras del América con las del Cali, abrazados, gritaban en coro: ¡Si se puede!, ¡si se puede!, hasta los niños músicos, de gran talento artístico, interpretaban su mejor repertorio con esperanza cuando miles de personas se fueron uniendo a la caminata del candidato, por el Bulevar de la Avenida Colombia, que terminó en una manifestación espontánea, con un sonido improvisado que, a pesar de que no sonaba muy duro, la gente en completo silencio, en una especie de trance colectivo, trataba de escuchar el discurso de Gustavo Petro, como una celebridad, en medio de, quizás, los dos líderes de izquierda más reconocidos de Cali, Jorge Iván Ospina y Alexander López. No por nada en Cali, en la segunda vuelta presidencial, Petro ganó con el 53,03% y en el Valle del Cauca con el 51,76%.

También pasé por Barranquilla que parecía en un carnaval, en la cancha de Cevillar, donde no se alcanzaban a contar los miles de personas de todo el Caribe, que no sólo llenaban el campo sino las calles aledañas, arreados de múltiples colores y en nuestra acostumbrada fiesta costeña. En ese momento, los que estábamos allí, Cristobal, Aldo, Máximo, Augusto, Nicolás, entre otros, nos mirábamos a los ojos, convencidos de que íbamos a ganar, sin embargo, otro fue el resultado final y hoy en día lo padecemos con las reformas retardatarias el centro del debate en las ideas de derechas y el neoliberalismo, y la gente en la movilización social, asfixiada por los efectos de un estilo de gobierno para perpetuar el poder, la desigualdad, las ganancias y salvaguardar los intereses de una élite excluyente.

En Atlántico, con 54.96 %, y en Barranquilla, con 54.43 % fue un contundente triunfo en el terreno que muchos le adjudican como plaza de los Char. No podía faltar Santa Marta, con la fila más larga de gente que se ha visto en la tierra de Bateman, donde en las elecciones locales, al año siguiente hicieron moñona Virna y Caicedo en la Alcaldía de la capital y en la Gobernación departamental; fueron miles que, con total entusiasmo, se vestían de blanco y naranja, justo al frente del Complejo Deportivo Bolivariano, mientras coreaban: ¡Y va a ganar!¡Y va a ganar!, ¡Gustavo Petro va a ganar!... Por supuesto que triunfó con el 51.29 % en Santa Marta, así, entre chanza y chanza, entre amigos, ahora acá en la costa, Digamos: "Iba a ganar, iba a ganar…"Gustavo Petro iba a ganar..."

Nadie aún sabe cómo remontó Duque esta tendencia para terminar su victoria nacional, con el 53.98%. ¿Será por lo que dijo Petro de que la gente prefirió a un ‘traqueto’ como rey en la sociedad de cada municipio?, o por que no permitieron controlar desde adentro el sistema de información electoral para que la crisis informática se tornara en crisis política, o porque algunos advenedizos optaron por votar en blanco, o por la mas grande mentira, en el que se multiplicaron los peces y los panes, más bien los votos, en el río electoral, que ojalá algún día se revele, sea por la confesión de sus autores o por las decisiones de los tribunales.

Ahora también, con las confesiones desde Venezuela, de quien al parecer lideró una eficaz empresa criminal de la compra y venta de votos en la Costa Caribe, vuelve a la discusión, el eventual fraude en la pasada carrera presidencial. O quizás, con el ejemplo en México del triunfo de López Obrador, después de una larga historia de fraudes o de cómo la gente se está uniendo a las ideas de Bernie Sanders en Norteamérica, en un nuevo aire democrático, desde el norte.

Sin embargo, a pesar de que las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina, de que hubo una tendencia alternativa en las elecciones de Mitaca, de que se puede ganar el poder político, los sectores de avanzada en el país, en vez de concentrar sus esfuerzos, de organizarse, de agitarse, de construir el programa común, de pactar la convergencia y la estrategia para contrarrestar, por fin, el inminente fraude, alrededor de la iniciativa, sin pedirle permiso a nadie, para que logre Petro ser nuestro siguiente presidente e inicie una nueva era de paz, democracia amplia, humanismo y progreso en el país, desde la franja de confort de algunos líderes, tal vez con ingenuidad o con mezquindad, siguen en la indecisión, con comentarios como: “Aún es prematuro”, “hay que esperar”, o como si fuera plato de segunda mesa o  la propia novia fea, quien sacó más de 8 millones de votos, manifiestan: “si no sale al ruedo alguien mejor, tocará votar por Petro”. Hasta vemos a Petro, que parecería tampoco se anima a recorrer el país para recoger lo sembrado e hilar los hilos de una gran concertación alternativa con vocación de poder y a muchos de sus seguidores, algunos ya activos, y a otros como si estuvieran anestesiados por el poder local o por el miedo. Remember, al perro no lo capan dos veces, ni el gato se sienta en la parrilla caliente, así esté fría. Démosle una oportunidad a Petro de gobernar a Colombia. Ojo: la vuelta es antes de primera vuelta.

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