Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Opinión

Corrupción, reforma fiscal y “mermelada”

Cuando Santos señala que la lucha contra la corrupción debe ser causa nacional solo encuentra escepticismo, porque ¿cómo será posible derrotarla si persiste el mal ejemplo de la “mermelada”?

Por:
Enero 19, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.

Cuando Juan Manuel Santos era candidato a la Presidencia de la República en el 2010, se paseó por el país entero y por el Valle del Cauca, ofreciendo acabar con la corrupción en la vida pública.  Derrotar ese flagelo constituía en particular, un anhelo inaplazable de los habitantes del suroccidente quienes habían padecido las artimañas del detenido exsenador Juan Carlos Martínez.

Al ser preguntado el candidato Santos sobre medidas concretas para acabar con las corruptelas ya desbordadas, ofreció algo que para muchos de nosotros fue determinante al momento de apoyarlo. En pocas palabras el futuro sucesor de Uribe expresó: voy a montar un bloque de búsqueda para perseguir y llevar ante los jueces a los corruptos. Hay países que como Inglaterra tienen experiencia en esa materia y voy a buscar su colaboración.

Pero cuando el candidato llegó a la Presidencia estas intenciones se evaporaron. El discurso anticorrupción ya había rendido sus frutos electorales. Del tal bloque de búsqueda no se volvió a hablar, y peor aún, la forma disimulada de robarse al Estado por parte de ciertos parlamentarios se institucionalizó.  El nombre maldito de “auxilios parlamentarios” o “cupos indicativos”, obtuvo carta de legitimidad bajo la denominación de “mermelada”.

La “mermelada” es una extracción de decenas de billones de pesos que se le practica a las finanzas públicas. El mecanismo consiste en que un congresista presenta cierto proyecto al gobierno central, el cual lo financia con recursos del presupuesto. A continuación la iniciativa pasa a ser contratada con discrecionalidad, léase: generalmente a dedo, por un mandatario local perteneciente a la cuerda de aquel parlamentario. Grandes recursos terminan esfumados o mal utilizados.

La fronda contractual aludida está confirmada por las estadísticas: más del sesenta por ciento de la contratación correspondiente a los municipios y departamentos se hace en procesos dentro de los cuales interviene un solo proponente. En este punto es necesario mencionar que el sistema descrito tiene la ventaja para el gobierno nacional en turno, de garantizarle  la lealtad de los congresistas y por ende una gobernabilidad que puede ser podrida, pero al fin y al cabo es gobernabilidad.

La consideración anotada hizo quizá que Santos, pragmático usuario de la realpolitik, dejara incólume el sistema y más aún, lo llevara a su esplendor. Pero claro, con este proceder el gobierno mismo comprometió su autoridad moral para luchar contra la corrupción. Así las cosas, cuando el mandatario señala que la lucha contra ese flagelo debe ser una causa nacional solo encuentra escepticismo. La gente se pregunta cómo va a ser posible derrotar ese cáncer si el mal ejemplo de la “mermelada” persiste.

 

 

La madre de todas las corrupciones,
la legitimadora de las conductas punibles contra el fisco
es la “mermelada”

 

Fue precisamente la politiquería dominante en el Congreso, atosigada de “mermelada” y beneficios espurios,  la que parió ese engendro que es la reforma tributaria recién aprobada. No hay duda de que se necesitaba actuar con energía para equilibrar las finanzas del Estado, pero lo que tenemos como resultado es un esperpento injusto y regresivo, financiado principalmente con el aumento del IVA, que además se extiende a los alimentos básicos y a los artículos de primera necesidad.

El calificativo de injusta y regresiva que se da a la reforma no es exagerado.  Esos epítetos provienen de considerar que el Iva impacta en mayor proporción a los sectores de bajos ingresos. Tal hecho se explica porque los pobres ante todo destinan sus magros recursos al consumo de alimentos y artículos esenciales duramente gravados, mientras quienes pertenecen a estratos superiores aplican parte de sus ingresos a otros usos como ahorrar e invertir.

Los ciudadanos pagarán las nuevas contribuciones sabiendo que los mayores recursos no tienen como destino mejorar los servicios esenciales, ni la salud, la justicia, o la educación y tampoco se reflejarán en una mejor distribución del ingreso. Esa liquidez será absorbida por la contratación convenida con parlamentarios afectos al régimen y por una burocracia voraz y politizada, proclive a las corruptelas, cuyo tamaño y beneficios no han querido ser redimensionados por el gobierno central.

Hay que repetirlo, en este contexto va a ser muy difícil que la gente encuentre creíble el propósito nacional orientado a combatir la corrupción anunciado por el doctor Santos. Mientras haya “mermelada” y mal ejemplo desde arriba, nadie entenderá que ese es un tema serio capaz de comprometer la continuidad de nuestra democracia.

Sin duda alguna la derrota de la corrupción va a ser el gran caballito de batalla en las elecciones que se avecinan. Anteayer ya anunciaron los de la Alianza Verde que impulsarán una consulta popular sobre el particular. Las medidas que se proponen son oportunas. Tal sucede con la limitación a la reelección de los congresistas; las publicaciones de declaración de renta y de los conflictos de intereses de los elegidos; la rendición de cuentas por parte de los congresistas.

Pero Claudia López y sus compañeros no pueden equivocarse. La madre de todas las corrupciones, la legitimadora de las conductas punibles contra el fisco es la “mermelada”. Ojalá que en su iniciativa no pierdan el foco y se vaya por las ramas. La eliminación de este flagelo consentido y aupado por quienes dominan el escenario político de Colombia, debe ser el propósito central de su iniciativa.

Publicidad
0
861
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus

Otras Columnas de Antonio de Roux

Abusos en nombre de la movilidad

Abusos en nombre de la movilidad

Disposiciones tan inútiles como asombrosas y ajenas al meollo del problema de circulación cargan contra los conductores, mientras operadores de las fotomultas se embolsillaron cerca de un billón de pesos
James Rodríguez: genialidad e indiferencia

James Rodríguez: genialidad e indiferencia

Aunque hace poco por prodigar de manera sostenida su inmenso potencial, James aún puede hacer de la suya una carrera de éxitos sin parangón
Presidente: cúmplale a Buenaventura

Presidente: cúmplale a Buenaventura

Lo más ofensivo, lo que rebota a los habitantes es el carameleo, la falta de compromiso de las autoridades nacionales, sin límites para prometer maravillas y luego incumplir
La creciente ola del posescepticismo

La creciente ola del posescepticismo

La incredulidad se alimenta de distintas fuentes, siendo la principal el haber desconocido los resultados del plebiscito
El general Naranjo y su reto difícil

El general Naranjo y su reto difícil

Está claro que en manos de la politiquería tradicional no tendremos futuro como sociedad, pero este hombre valioso tiene que cuidarse de quienes estén interesados en neutralizarlo
Las Farc ya tienen poder constituyente

Las Farc ya tienen poder constituyente

Se investió de poderes extraordinarios a las Farc para que pudieran imponer por la puerta de atrás toda suerte de cambios sin someterlos a la consideración del pueblo
Santos en la cuerda floja

Santos en la cuerda floja

Por cuenta de amigos tan aventajados y dinámicos, como aquel “íntimo” que es Roberto Prieto, el presidente Santos está metido en un problema que podría costarle la investidura

Intervenciones presidenciales que dañan la confianza

Santos admitió que su campaña fue penetrada por contribuciones espurias, a lo que siguió un peloteo de culpas entre el círculo de sus íntimos colaboradores