Con tanta noticia falsa e inútil, los tres filtros de Sócrates retoman vigencia

Verdad, bondad y necesidad, esos deberían ser los criterios para dejar de comprar el morbo y la desesperanza que nos quieren vender

Por: Omar Eduardo Plata
Marzo 12, 2019
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Con tanta noticia falsa e inútil, los tres filtros de Sócrates retoman vigencia
Foto: Pixabay

Existe un cuento llamado Los tres filtros que narra cómo un discípulo de Sócrates llegó a contarle que había oído un rumor de él. Sin embargo, antes de empezar, Sócrates lo interrumpió preguntándole si antes dicho rumor había pasado por los tres filtros: la verdad, la bondad y la necesidad. El discípulo lo negó, entonces el gran sabio le preguntó: ¿si no es verdadero, ni bondadoso, ni necesario crees que debería saberlo?

Pues bien, el mismo filtro deberíamos usar nosotros con los medios de comunicación, que hace rato se han desenfocado de su función informativa y se han dedicado a vender noticias basura o simplemente a darle cubrimiento y entidad a personajes y hechos que no lo merecen.

Un ejemplo claro es Diego Armando Maradona, un personaje que en antaño fue un gran jugador de fútbol, nadie lo niega, pero que hoy día es penoso escucharlo. Desde su inexcusable apoyo al régimen corrupto y miserable de Nicolás Maduro (apoyo que brinda desde la comodidad de su penthouse en Dubai) hasta sus polémicas y desencajadas opiniones sobre fútbol y demás, Maradona es una persona cuya opinión y vidas son irrelevantes, no aportan nada ni edifican; por eso resulta molesto y hasta vergonzoso que los medios deportivos le den cubrimiento como si en la actualidad fuera una voz autorizada para opinar. Para empeorar la situación, este señor ni siquiera puede hablar claramente e insisto. Este defecto en el habla no sería problema si su opinión fuera interesante, pero la mayor parte de las veces es para hablar mal de alguien o para decir algún insulto al sentido común.

En el caso colombiano abundan los ejemplos, de por sí cada semana los medios de comunicación publican la “noticia” de algún dicho polémico de un sinnúmero de personajes que, aparte de no tener nada interesante por decir, no aportan nada, solo morbo, reacciones y polémicas sin sentido. Desde Gustavo Petro hasta Álvaro Uribe, desde María Fernanda Cabal hasta Claudia López, los medios de comunicación se regodean inculcándole a la gente con sus titulares la cultura de “que hablen bien o mal de mí, pero que hablen” que tiene hundida a la labor periodística seria y que la ha cambiado por el mediatismo de las reacciones.

Esta cultura de mostrar la mediocridad como “importante” y digna de cubrimiento tiene envuelto al país en lo que yo he llamado “el debate de lo irrelevante y el olvido de lo importante” que coincidencialmente tanto le conviene a los dueños de los medios de comunicación y a sus patrocinadores, porque mientras la gente siga discutiendo y hasta matándose por los dichos de uno u otro personaje, los temas importantes caen en el olvido y las soluciones para las problemáticas fundamentales no llegan, el statu quo no cambia y todo sigue como está: mal.

El caso de este fin de semana lo protagonizó una persona que es demasiado mediocre en lo que hace, Eduardo Luis Tavera, presunto relator de Win Sports y Rcn, quien se volvió “noticia” porque narrando un gol de James Rodríguez dijo que la izquierda de James “es la única izquierda que quiere este país”… Me pregunto, en primer lugar, ¿qué importancia se le debe dar a los dichos de tinte político de una persona que se dedica —de manera muy pobre valga decirlo— a cubrir el escenario deportivo? ¿Qué podemos aprender de un relator que debería ser objetivo pero que no desaprovecha su oportunidad para “relatar” su opinión política que nadie le ha preguntado ni presumo le interesa?

Hagamos la labor de pasar su “opinión” por los tres filtros:

– ¿Es verdadera? Quién sabe.

– ¿Es bondadosa su opinión en un país donde asesinaron a Jaime Garzón por creer que era de izquierda porque mediaba con la guerrilla para el canje de secuestrados? No lo creo.

– ¿Es necesario saber la opinión política de un personaje como él? No lo creo. Francamente, si yo quisiera saber alguna idea política lo consultaría con un politólogo o académico.

En últimas, el problema no radica en estos personajes, radica en los medios de comunicación que le dan eco a los dichos y hechos de estos mediocres. Todos los días suceden cosas maravillosas, no solo en las redes sociales sino en la vida: estudiantes que dejan en alto el nombre de instituciones educativas, artistas que hacen obras de caridad con su fiel fanaticada, deportistas que no se tatúan porque donan sangre… Entonces, ¿por qué le dan cámara a la gente que no tiene la menor importancia y se la quitan a los que desean enviar un mensaje de esperanza a la sociedad? Saquen sus propias conclusiones.

Mientras tanto, nosotros como sociedad debemos dejar de comprar el morbo y la desesperanza que nos quieren vender. Tal vez si usáramos los tres filtros…

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