León Valencia no habla desde la distancia ni desde la comodidad del análisis abstracto. Habla desde la experiencia. Exguerrillero del ELN, analista, escritor y politólogo, desde que dejó las armas en 1994, Valencia ha dedicado su vida a entender —y explicar— los conflictos armados, la paz y las tensiones de poder en América Latina. Venezuela, su deriva autoritaria y su relación con Estados Unidos no le son ajenas: las ha seguido durante años, con atención y con memoria larga.
En esta conversación con el también analista Juan Manuel Ospina, León Valencia analiza un hecho que, aunque sacudió al continente, para muchos era previsible: la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos bajo una operación impulsada por Donald Trump. Lejos de la sorpresa, Valencia plantea que el escenario se venía anunciando desde hace tiempo, tanto por el discurso del expresidente estadounidense como por el aislamiento creciente del régimen venezolano y su fragilidad interna.
Valencia sostiene que lo ocurrido no es una transición democrática ni una victoria de la oposición venezolana, sino una operación de realismo crudo: Estados Unidos retira a Maduro del tablero y negocia directamente con la cúpula que mantiene el poder real en Venezuela. El eje de ese acuerdo —dice— no es la democracia, sino el petróleo, el control del narcotráfico y la contención de la migración, prioridades absolutas para Trump y marginales para el futuro político de los venezolanos.
Desde esa lectura, el analista advierte sobre los efectos regionales del nuevo escenario. Colombia, el ELN, los grupos armados y la estabilidad fronteriza están directamente atravesados por lo que ocurra en Venezuela. Para Valencia, una guerra abierta sería el peor desenlace posible; una tutela estadounidense sobre el chavismo sin Maduro, una salida pragmática; y una verdadera transición democrática, por ahora, apenas una posibilidad lejana.
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