Comunidades del oriente del Tolima denuncian presencia del Ejército para presuntamente garantizar la intervención de Petrobras

Además, señalan que ven como una amenaza la llegada de la multinacional a la zona y les cuestiona el supuesto apoyo de las instituciones militares a esta empresas

Por: Leidy Arévalo
julio 19, 2018
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Comunidades del oriente del Tolima denuncian presencia del Ejército para presuntamente garantizar la intervención de Petrobras
Fotos suministradas al autor por la comunidad

Las comunidades en defensa del bosque de Galilea de los municipios de Villarrica, Dolores, Cunday, Prado e Icononzo, al oriente del Tolima, alertaron el día 17 de julio que desde el día 5 del presente mes se encuentran operativos del Ejército Nacional acampando en la vereda Galilea del municipio de Villarrica para “garantizar la entrada de la multinacional Petrobras”. Lo anterior, con fines de realizar estudios del “Proyecto de exploración y explotación de Hidrocarburos, sector Villarrica Norte”, responsabilidad de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, que desde hace más de 5 años ha mantenido intranquilas a las comunidades campesinas e indígenas que se oponen a la intervención petrolera y la implementación del fracking, que pretende realizarse en este ecosistema estratégico y ecoregional de inmenso valor hídrico y ambiental con alrededor de 33.000 hectáreas, integrado al páramo del Sumapaz.

Miembros de la zona han podido corroborar que los miembros del Ejército se encuentran acampando en la finca del señor Saúl Sosa, punto de inicio de las zonas de exploración, sector bajo de Campo Hermoso. Así mismo presumen que su propósito es el de “garantizar la tranquilidad para que después puedan entrar los civiles (trabajadores de Petrobras) hacer estos estudios”. De la misma manera, las comunidades han identificado que la empresa Interoil Colombia, ejecutora de la empresa Petrobras, “lleva en helicóptero suministros al Ejército Nacional, apostado en casa de civiles para asegurar la entrada de la petrolera”. Esta relación entre la contratación del Ejército de Colombia para hacer estas labores ha sido cuestionada por diferentes senadores de la República, por convertir a la fuerza militar del país en una empresa de seguridad privada, sin que al momento haya claridad sobre el manejo de estos contratos y los costos que generan estas operaciones.

Es de aclarar que la presencia de la petrolera en la región obedece a las actividades propuestas por Petrobras, tras suscribir un contrato en el año 2005 con la Agencia Nacional de Minería, con el objetivo de exploración y explotación de hidrocarburos, en un área total de 44.557 hectáreas, dentro de las jurisdicciones municipales de Villarrica, Dolores y Prado en el departamento del Tolima y el municipio de Colombia, en el departamento del Huila. Así mismo, este proyecto limita con el departamento de Cundinamarca.

En la actualidad está vigente la licencia ambiental otorgada por ANLA, de manera que la multinacional desde el año 2015, con el despeje del páramo del Sumapaz y el oriente del Tolima, por parte de las Farc, ha intensificado sus intentos de iniciar este macroproyecto sin aprobación de las comunidades afectadas.

Ya desde el 2002 se venía haciendo exploración sísmica en dichos municipios, pasando por la Cuchilla del Altamizal hasta el departamento del Huila. Dichas operaciones desencadenaron en estos municipios y en el Bosque de Galilea disminución y filtración del recurso hídrico, afectación de cultivos agrícolas y un grave impacto sobre las viviendas, calles y carreteras de veredas como El Macal, El Carmen, Riachón, El Piñal, Palmira, Café Las Pavas, Las Vegas, Puerto Lleras, Crucero, Cuindeblanco o Galilea. En esos lugares el fracturamiento de las tierras e inmuebles llevó a graves pérdidas económicas y desplazamiento de familias enteras, las cuales nunca recibieron reparación por las consecuencias de la sísmica, que se manifestaron luego de 5 años o mucho después y que en su momento fueron denunciadas por diferentes organizaciones comunales ambientales como el Comité Dinamizador Ambiental del Suroriente, entre otros, donde incluso había funcionarios de las alcaldías.

Cabe resaltar que el bosque de Galilea tiene las características del bosque húmedo premontano, con una altitud que va de los 1200 a 3.000 msnm, y son primarios y sin intervención. Además, es uno de los más grandes y mejor conservados del departamento del Tolima y el centro del país, con grandes extensiones de bosque altoandino, presencia de especies como el oso de anteojos, pumas y tigrillos, entre otras de fauna endémica, y más de 570 especies de árboles y flora. Allí nacen y se alimentan importantes fuentes hídricas como el río Negro, río Aco, río Prado y otras quebradas que abastecen estos municipios, por lo que ha sido denominado “la estrella hídrica del Tolima”. En consecuencia, este centro de biodiversidad debe ser priorizado y garantizado en su conservación.

Por lo tanto, las comunidades manifiestan una alerta ante la Corporación Ambiental Regional Cortolima, la Agencia Nacional de Minería, la Procuraduría Regional Agraria y Ambiental, y demás entidades territoriales locales, regionales y nacionales, para la garantía de sus derechos y los del ecosistema del bosque de Galilea. Solicitan a Cortolima “su intervención para que la multinacional se abstenga de socializar proyectos petroleros en las comunidades de la zona hasta tanto, se definan los usos del suelo en nuestros bosques”.

De igual manera llaman al Ejército Nacional y al Gobierno a “cumplir su función de garantes de derechos de las comunidades de esta subregión, a brindar toda la atención y protección a los líderes y lideresas del oriente del Tolima”, resaltando que de acuerdo a la situación de vulneración de derechos humanos en el país ven como una amenaza la presencia de la multinacional y el apoyo de las instituciones militares a esta empresas que se encuentran enfrentadas a los intereses y sentires de las comunidades. Esta actuación deja mucho que desear porque mientras muestran altos grados de eficiencia para facilitar por ejemplo el transporte de materiales, no hay ningún tipo de apoyo a la denuncia que vienen haciendo las comunidades, según la cual “personas inescrupulosas de la región y otros sectores están ingresando a la zona a cazar especies en alto riesgo de amenaza como el oso de anteojos y los micos churucos (Lagothrix lagotricha) presentes en la zona, aprovechando la situación de vulnerabilidad de la misma, a pesar de la presencia del Ejército Nacional".

Comunidades en defensa del bosque de Galilea, municipios de Villarrica, Dolores, Cunday, Prado e Icononzo 17 de julio de 2018.

suministradas por la comunidad.

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