¿Cómo está la movida petrolera en el mundo?

Mientras que EEUU se gasta 60 dólares en la producción de un barril, a Libia le cuesta $6

Por: JOSE ALVAREZ-CARRERO
diciembre 19, 2014
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¿Cómo está la movida petrolera en el mundo?
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Atrás quedaron las épocas en que analizar la política a partir del poder energético era tan simple como creer que una baja en precio del crudo únicamente afectaba a los países de la OCDE y beneficiaba a los de la Organización de países exportadores de petróleo OPEP , mientras que producía efectos benéficos o dañinos en el resto de países, según se tratara de países con capacidad de exportación, o países importadores de petróleo. Con esa lógica fue relativamente sencillo el esfuerzo diplomático que hiciera el gobierno de Rómulo Betancourt a través de su ministro de Minas Juan Pablo Pérez Alfonso a comienzos de 1960, quien una vez convenció a su par saudita Abdullah Al Tariki, tuvo vía libre para que se sumara a la iniciativa Irán, Irak y Kuwait, países que veían como a pesar de nadar en oro negro, seguían empobrecidos y con un poder insignificante en el plano internacional, mientras que las compañías privadas occidentales y en especial las llamadas “7 hermanas” no solo se quedaban con las ganancias extraídas de su subsuelo, sino que desde 1928 cuando se firmó el llamado “acuerdo de la Línea Roja”, eran el poder real sobre sus propios pueblos.

Ese pequeño cartel que buscaba tener alguna voz en el plano internacional, logró su época dorada a partir de 1973, cuando en conflicto árabe-israelí la llevó a realizar sus bautismo de fuego, al reducir considerablemente los volúmenes de producción y generar el cambio político-económico más significativo desde los años 30 en la política occidental, pues la crisis energética no solo llevó a que se cambiaran los modelos de producción y de consumo, donde el viejo modelo de producción fordista característico de los países desarrollados dejaría de ser la insignia de sus prosperidad y en adelante centrarían sus esfuerzos en la llamada “economía del conocimiento”, sino que la misma crisis generaría un déficits tan amplio en el sector público de los países desarrollados, que socavaría al Estado de Bienestar edificado como respuesta a la crisis de sobreproducción de 1929, cuestionándose esos parámetros de vida generalizados en el mundo de la posguerra, que tantos éxitos le había traído a occidente. En adelante el modelo neoliberal propuesto por la escuela de chicago lograría tener éxitos, ya sin necesidad de imponerlo a través de dictaduras como se venía haciendo en América Latina, sino con cierto respaldo popular originado por el fracaso del modelo anterior, dinamitado por el embargo de la OPEP.

Hoy es más difícil determinar quiénes son los ganadores o los perdedores con el incremento o la disminución de los precios petroleros, pues varios de los países que antes eran importadores netos como es el caso de Estados Unidos, hoy no es solo el primer productor mundial de petróleo, sino que ha pasado a ser exportador, en tanto que la OPEP a pesar de que ha incrementado el número de sus miembros hasta contar con trece en la actualidad - Angola ingresó en el año 2007- sigue teniendo por fuera a importantes productores, quienes tienen capacidad de influir en los precios estando fuera del Cartel: Estados Unidos, Rusia, china, Canadá, México, Brasil y Noruega, el 1, 3, 4,5, 9, 11 y 14 en producción mundial.

De igual manera, los costos de extraer y de comercializar un barril de petróleo no son los mismos para todos los países de la OPEP, pues mientras para Arabia Saudita o Libia, estos son de entre 4 y 6 dólares, países como Venezuela deben gastar de 12 a 20 dólares, China unos 45 a 50 y Estados Unidos que ha incrementado su producción, a través del método de fracturación en roca más conocido como “Fracking”, el coste es de más de 60 dólares, debiendo venderlo sobre los 80 para que sea rentable.

Esa es una de las principales razones para que Arabia Saudita se haya opuesto a que la OPEP redujera su cuota de producción (que actualmente está de alrededor de 30 millones) en aras de lograr un incremento del precio del crudo, pues sabe que si el desplome continúa, las empresas estadounidenses dedicadas al upstream en campos como los de Dakota, o las canadienses que lo extraen de las arenas bituminosas de Alberta, al igual que SINOPEC, PETROCHINA o la Corporación Nacional de Petróleo de China, se pueden ver en apuros económicos, ante la imposibilidad de hacer rentable su producción a precios tan bajos, mientras que compañías como ARAMCO pueden seguir abriendo el grifo y manteniendo sus arcas con suficiente liquidez.

Por otra parte, Arabia Saudita utiliza la baja de precios como una herramienta para debilitar a Irán, su eterno rival en medio oriente. Esa rivalidad se ha incrementado en los últimos años, debido a que paradójicamente el gobierno persa es el gran aliado del gobierno laico de la República Árabe Siria, del Libanes y del Iraquí, en tanto que Arabia y los países del Golfo como Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait lo son de los grupos rebeldes que combaten contra estos países. Así, si bien tanto Irán como Arabia son petroleros, los efectos en la caída del precio son muy distintos, ya que mientras el país persa tiene un embargo desde hace más de tres décadas y que se ha hecho más severo por el programa nuclear, los saudís no tienen ningún tipo de restricción, y antes por el contrario, a pesar de la dictadura absolutista allí imperante, es visto con buenos ojos por occidente, sin que ni siquiera el wahabismo fundamentalista que patrocina su casa real haya socavado esos cimientos de amistad.

Así, con un sistema represivo altamente sofisticado, una monarquía absolutista ejercida a lo medieval, una legitimación religiosa derivada de su papel como centro del Islam Sunita, las mayores reservas mundiales de crudo y unas facilidades de extraerlo a precios baratos, así como la estrecha alianza con los mayores consumidores de petróleo, colocan a Arabia con una ventajas sobre Irán, cuyos aliados de este último –Rusia, Venezuela, Siria, Irak- también son productores de petróleo y por tanto también se ven afectados con la baja del precio, además de tener todos ellos sanciones económicas impuestas por EEUU, y de tener amenazas internas de gran envergadura, como es el caso Sirio e Iraquí desangrados en conflictos internos.

Por otra parte, si bien países como Estados Unidos pueden ver perjudicadas algunas de sus empresas con la baja del precio del petróleo, en la medida en que al situarse el barril por debajo de sesenta dólares no es sostenible la explotación de los yacimientos de esquistos, en términos generales termina beneficiándose, dado que al ser un país industrializado, es mucho mas lo que consume que lo que exporta, sacando provecho de esa forma la mayoría de sus industrias y sistemas de transporte. No obstante, las mayores ventajas las obtiene no en la economía, sino en la política, debido a que debilita a sus principales rivales, empezando por Rusia, con la cual ha rebrotado en el último año el fantasma de la Guerra Fría ante las tensiones por Ucrania. No es para menos, pues el país gobernado por Putin depende en gran medida de los ingresos energéticos provenientes de los campos del Cáucaso, ante la desindustrialización vivida tras la desaparición de la URSS. Por ello ha sido de los más golpeados, pues pasó de tener el “toro por los cuernos” hace apenas medio año, ante el control que ejerce de la provisión de gas a Europa, a ver socavada esa hegemonía por la caída del precio de los combustibles y por las sanciones que se le han impuesto tras la anexión de Crimea, a lo que habría que sumar la negativa de la Unión Europea para la construcción del gasoducto Soud Stream a comienzos de este diciembre, y el cada vez más marcado interés de varios estados por la construcción del gasoducto Nabucco, lo que hará que el viejo continente adquiera más independencia con respecto a Moscú.

Por último, es difícil vislumbrar a mediano plazo un alza de precios que sitúen al barril por encima de cien dólares, pues si bien el precio por debajo de sesenta generaría sacar del mercado a las empresas que producen crudo de esquistos, eso no llevaría a que automáticamente se volviera a los precios de hace apenas unos meses, ya que hay dos factores que llevarán a que nuevamente el precio se disminuya: la puesta en marcha de la reforma energética de México, con la que se prevé que este país aumentará significativamente su producción, y una posible estabilización del conflicto en Irak, si es exitosa la retoma de Mosul y se mantiene el pacto fiscal con los kurdos.

 

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