¿Colombia se raja en desarrollo científico?

Este escándalo nos puso a hablar sobre el método científico, el conocimiento ancestral y la dependencia neocolonial de la ciencia y de la tecnología.

Por: Tiberio Gutiérrez Echeverri
febrero 04, 2020
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¿Colombia se raja en desarrollo científico?
Foto: Ministerio de Ciencia y Tecnología

La Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Mabel Torres, una bióloga chocoana de 55 años y 25 de experiencia en su profesión, fue señalada de saltarse los estándares científicos, al ofrecer a los enfermos de cáncer una bebida curativa a base de “Ganoderma”, un hongo con cualidades medicinales que sirve para curar esta enfermedad.

Lo primero que se me vino a la mente cuando leí el titular de prensa fue el pajarito que se le apareció a Maduro con el mensaje del expresidente Hugo Chaves sobre la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente.  Que le den el premio Nobel si es verdad lo que dice, y si no, que pase la carta de renuncia, fue lo que dijo alegremente un comentarista de prensa que funge como un buen novelista.

Y aquí se formó la de Troya con un escándalo de la madona, en un país que no está acostumbrado a debatir con seriedad sino a imponer con el miedo, la amenaza y la violencia, como con el “Te rompo la cara marica”, de un expresidente de la República.

Pero terminada la lectura de la entrevista a la Ministra, que con todo respeto recomiendo a los lectores, tengo que bajarme el sobrero y darle la bienvenida al debate que se ha planteado sobre un tema que es de palpitante actualidad y cuyas consecuencias están marcando desde ya el futuro de este país.

Porque el problema nada tiene que ver con la integridad ética y moral de la Ministra, que ha quedado claramente definida en la entrevista, sino con la responsabilidad de la prensa en el manejo de la noticia, sobre todo en esta etapa del posconflicto donde se agudizan las confrontaciones de clase que algunos hacen pasar por la polarización del país.

Lo que verdaderamente tiene importancia, además, es la trascendencia del debate de fondo, es decir, la polémica sobre la democratización de la enseñanza de la ciencia y de la tecnología para las mayorías nacionales, con la suficiente financiación estatal, cubriendo todas las regiones del país y asegurando desde la Constitución un porcentaje presupuestal para la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación científica, que entre otras cosas es uno de los objetivos centrales del movimiento estudiantil.

La discusión sobre los métodos científicos de los saberes ancestrales es respetable, pero no pasa de ser una discusión bizantina mientras no se asegure la financiación estatal para poder comprobar y aplicar las diferentes hipótesis sobre los presupuestos científicos, de manera que la discusión es importante y trascendente en la medida en que vaya más allá de los egoísmos profesionales y no desplace el verdadero y acuciante problema de la financiación de la ciencia y la tecnología.

Uno de los aspectos donde se ejerce el neocolonialismo moderno con más relevancia, es precisamente en la dependencia financiera y tecnológica de los países atrasados, donde los monopolios de las trasnacionales del conocimiento científico y de las tecnologías digitales imponen sus criterios hegemónicos de investigación de conformidad con sus intereses particulares.

Estamos en la época de la cuarta revolución industrial (vamos para la quinta), donde la tecnología moderna se está aplicando en todos los aspectos del conocimiento humano, inclusive en el estudio y manejo de los sentimientos y emociones de las personas, de modo que los saberes ancestrales, que no se asimilan a la religión, ni a la brujería mercantil -en la costa curan los gusanos de las vacas con oraciones de los rezanderos, sin necesidad de echarle Veterina a los animales- de tal manera que las culturas y los saberes ancestrales no tienen nada nuevo ni del otro mundo, y por el contrario, pueden llegar a ser la  base para el descubrimiento y desarrollo de nuevos medicamentos que sintetizan el conocimiento y la tecnología moderna.

No hay pues contradicciones de fondo en los planteamientos de la ministra sobre la hipótesis del conocimiento ancestral y mucho menos si los relacionamos con la política de la economía naranja y del emprendimiento individual como salida para resolver los grandes problemas de desempleo del país. Cómo quien dice: que cada cual resuelva su problema como pueda con la sabiduría de la economía ancestral.

El problema no está en el desarrollo de la tecnología digital, sino del uso de los valores humanos que se utilizan para su aplicación progresista y democrática. En sí misma, la tecnología no es buena ni mala; por ejemplo, el cambio climático del que habla la ministra, y del que parece que no tenemos regreso, según las orientaciones de las multinacionales y de sus gobiernos de pacotilla, el cambio climático, digo, no se debe al petróleo, ni a los combustibles fósiles utilizados por la humanidad, sino del uso que han hecho de ellos las multinacionales de la globalización imperialista, utilizando la tecnología moderna para el incremento de sus privilegios sin importarles el destino del planeta y del género humano.

Es como decir que el conocimiento de la matemática es contraproducente por el hecho de que haya un 50% de la economía informal, o que el 1% de los propietarios maneja el 45% de la riqueza mundial. No deja de ser paradójico que en pleno siglo XXI, cuando la economía digital está en su mejor momento y ad portas de la cuarta revolución industrial, unos 736 millones de personas sobrevive con menos de 2 dólares al día, ni que las 2.000 personas más ricas del mundo poseen más riqueza que cuatro 4 mil millones de personas en el mundo

La revolución tecnológica necesita de la construcción de nuevos estados democráticos y progresistas que limiten el poder de las grandes multinacionales y adopten un nuevo modelo de desarrollo económico humanista, porque de lo contrario, las profundas desigualdades no van a parar de crecer y el destino de la humanidad seguirá pendiente de la incertidumbre.

El progreso humano expresado en el avance del conocimiento en todos los campos, especialmente en la ciencia y la tecnología, no siempre significa progreso social, pues en la mayoría de los casos son apropiados por sectores minoritarios que se benefician de tales avances y lo ponen al servicio del capital.

Ahora, después de leer la entrevista, la ministra cambia de color, otro es el cantar cuando dice: “Mi foco sigue en que el discurso de la ciencia, la tecnología y la innovación se convierta en el discurso que nosotros hemos tenido siempre, es poner estos tres componentes en el tope, y a eso nos estamos dedicando, y a eso nos vamos a concentrar. Creo que es algo egoísta que el discurso se centre en una persona, cuando realmente como sociedad y como actores de este sistema nos deberíamos centrar en sacar el Ministerio adelante sin importar quien sea la persona”

Efectivamente, lo importante es sacar adelante toda una política de ciencia y tecnología que sea realmente científica y democrática, es decir, que consulte nuestras realidades regionales de atraso y de pobreza, por supuesto, con respeto a la soberanía y defendiendo los intereses de las mayorías nacionales.

“Tener un montón de aliados y de mecanismos financieros que piensan cómo articular algo que no se pensaba antes, empresas o asociaciones del sector privado que están diciendo cómo logran participar. Tenemos un cúmulo de gente, de agrupaciones que están pensando en el país y ahí me tengo que concentrar, en que la ciencia, la tecnología y la innovación se conviertan realmente en el eje estructurante del desarrollo productivo y sostenible del país, y que reconozcamos que este país es inequitativo y que cuando la ciencia se acerca a las regiones, que es uno de mis retos, pueda empezar a bajar esas brechas. Si nosotros dejamos el conocimiento concentrado en solo sitio, pues esas brechas de inequidad no las vamos a cerrar”

La Telemedicina, por ejemplo, es una oportunidad para los territorios que no tienen un puesto de salud, entonces yo no me voy a concentrar en los ataques personales sino en las dificultades que tiene el país, y en generar soluciones con los actores que estén dispuestos. Nosotros tenemos una gran parte del país donde no hay conectividad y tenemos que estar pensando en eso, en vez de pensar si Mabel Torres es una u otra persona

Y, para terminar, en términos periodísticos esta viene a ser la pepa de la almendra: “Todo lo generó el ruido que en el periódico El Espectador dijeron que yo estaba haciendo pruebas con los humanos, lo cual no es verdad; dijeron que yo estaba comercializando un producto, que no es verdad. Esas dos cosas fueron las que despertaron todo el ruido, porque eso lleva a la gente inmediatamente a un tema ético, que no es verdad”

Así las cosas, este escándalo ha tenido algo muy positivo: puso hablar a la gente sobre el método científico y el conocimiento ancestral, pero mucho más allá, tocó el fondo de uno de los problemas más graves de Colombia: la dependencia neocolonial de la ciencia y de la tecnología, en esta época de la globalización imperialista.

Como decía Mao, el que no ha investigado no tiene derecho de hablar. Cerremos estos comentarios con dos noticias de última hora: “China construyó un Hospital de 25.000 metros cuadrados en una semana para tratar el Patógeno Coronavirus” El Colombiano 29-1-2020. “China crea pruebas para detectar coronavirus en 15 minutos” Telesur- 31-1-2020.  Sobras las palabras sobre discusiones bizantinas.

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