Opinión

Colombia ha cometido un gran error

Los problemas de atención a los adultos mayores y las mujeres de la “generación sándwich” son la cuenta que nos está pasando el haber olvidado la demografía económica

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Mayo 15, 2018
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Colombia ha cometido un gran error
Las mujeres trabajadoras entre 24 y 63 años, están enfrentado tanto el cuidado de sus hijos, como de sus padres ancianos

La política económica colombiana, aun en sus malos momentos, es generalmente reconocida por haber logrado un manejo equilibrado sin grandes errores que sí han cometido otros países de América Latina. No perdimos como la mayoría de nuestros vecinos, la década de los 80, cuando se dio la crisis de la deuda en la región. Nunca hemos tenido los períodos de hiperinflación que vivieron muchos, ni fases largas de crecimiento económico negativo. De hecho, desde que se tienen cifras, solo en 1999 el PIB se redujo en -4.8 %. Ahora como el resto de Latinoamérica, estamos en la fase de lento crecimiento, pero no hemos llegado a cifras negativas.

Pero ahora que surgen problemas graves como el débil sistema pensional colombiano que deja a una parte importante de nuestra sociedad sin protección para la vejez; cuando además, estamos llegando a un proceso de envejecimiento acelerado lo que complica el derecho de esta población a acceder a lo necesario para una vida digna; cuando también nuestras mujeres están cayendo en la “generación sándwich”, teniendo que cuidar hijos y padres o suegros ancianos al mismo tiempo, estamos pagando los costos de haber abandonado la demografía económica.  Qué falta que le hace al país Álvaro López Toro y su grupo de Demografía que desapareció.

Para empezar a dimensionar el tamaño del daño, un reciente estudio de un profesor de la Unam, Ciro Murayama, nos permite empezar reflexionar sobre los costos de este pecado. Afirma que “Los procesos económicos, demográficos y sociales se determinan mutuamente a lo largo del tiempo. La estructura económica influye y se ve influenciada por los cambios en la demografía, a la vez que la dimensión y la composición de la población también encuentran determinantes en las capacidades productivas y de distribución de bienes de la sociedad. Pautas sociales, que son a la vez económicas, como la incorporación de la mujer al mercado de trabajo acaban por incidir en variables demográficas clave, como son las tasas de natalidad. Por lo anterior, los procesos demográficos no pueden ser cabalmente entendidos sin tomar en cuenta la dinámica y la estructura de la economía, ni una comprensión plena de la marcha de la economía de un país puede prescindir de la explicación demográfica.”

Esta es una manera clara de ver la interrelación que existe entre economía y demografía, cuyo análisis creíamos haber superado cuando se redujo en Colombia la tasa de natalidad, lo cual, junto con una menor mortalidad, logró bajar la tasa de crecimiento de la población colombiana del 3 % anual, que teníamos en los 60, a 0.9 % actualmente (Banco Mundial, 2016).

 

 

Una mayor expectativa de vida, junto a un menor número de hijos,
sumados a otros factores,
termina generado dos grandes problemas sin claras soluciones

 

 

Pero se olvida que una mayor expectativa de vida, junto a un menor número de hijos, sumados a otros factores, termina generado dos grandes problemas sin claras soluciones: lo primero es qué vamos a hacer con tantos adultos mayores a quienes tenemos que atender que demandan y no producen. Lo segundo es que estamos enfrentando, como lo señalan Rodríguez-Chamussy y López en un reciente documento del Banco Mundial, la generación sándwich, que afecta en mayor grado a las mujeres. Se trata de la combinación de demandas de cuidado que tienen las mujeres entre 24 y 63 años, que provienen tanto de sus hijos, como de sus padres ancianos. Mujeres que cada vez más, también están en el mercado laboral.

La postergación de la maternidad y la mayor expectativa de vida de la población están produciendo una presión aún mayor a la que históricamente han tenido las mujeres latinoamericanas. El cuidado que se ha subestimado, ignorado para comodidad de los hombres y de los países, porque lo han asumido las mujeres en su gran mayoría, se está volviendo un problema económico, pensiones, por ejemplo, y un problema social, la sobre carga de trabajo de un sector de mujeres en edad productiva.

¿Por casualidad los señores candidatos a la presidencia tienen semejante problema entre sus prioridades? Con seguridad no. Párenle bolas porque no es solo el tema pensional, ni el del cuidado de los niños y enfermos, sino el de este sector de mujeres más educadas que los hombres, sobrecargadas de trabajo no remunerado y remunerado, a quienes el Estado, el mercado y la sociedad en general, deben presentarles alternativas antes de que exploten.

Haberse olvidado de la demografía económica, haber dejado morir los centros dedicados a este tipo de investigaciones, es uno de esos tantos errores que se han cometido en Colombia y cuya cuenta de cobro nos empiezan a pasar.

 

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Las mujeres trabajadoras, entre 24 y 63 años, están enfrentado tanto el cuidado de sus hijos, como de sus padres ancianos

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