Colombia: ¿el riesgo es que te quieras quedar?

"No. El riesgo es que te roben, te violen, te intimiden, te extorsionen, te discriminen, te apuñalen, te estafen, te exploten o te maten en la calle"

Por: Santiago Ospina
mayo 10, 2021
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Colombia: ¿el riesgo es que te quieras quedar?
Foto: Leonel Cordero / Las2Orillas

“Vive Colombia, viaja por ella” y “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar” eran los eslóganes de las campañas que vimos por todos lados durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez. Gracias a su “seguridad democrática”, conseguida metiendo muertos en el closet y bajo el tapete, en Colombia “se podía viajar”, las empresas nacionales y extranjeras podían generar empleo, la gente podía “emprender”. En definitiva, los ciudadanos e inversionistas extranjeros podían disfrutar las mieles del país.

Durante años muchos colombianos, engañados por esos eslóganes, cansados de tanta guerra o enceguecidos por sus privilegios, han dicho: “sí, en Colombia hay problemas, pero en las grandes ciudades no pasa nada. Si un extranjero visita Colombia y evita ciertas zonas, no tiene problemas”.

Aunque esto fuese parcialmente cierto, denota gran indiferencia hacia las personas más abandonadas y desfavorecidas que no viven en las grandes urbes, donde supuestamente “no pasa nada”. Pero para ver la miseria, la desigualdad y la violencia de Colombia no hay que irse al campo, ya que todos sabemos que en las grandes ciudades hay sectores completamente abandonados por el Estado, sin Dios ni Ley. Bueno, en esos barrios sí hay Dios, pues allí aún reina la religión católica. En cuanto a la ley, esta la impone el más fuerte (traficantes, bandas, policías delincuentes, atracadores…). Eso no es nada nuevo para los colombianos y para algunos extranjeros que han estudiado las problemáticas del país o vivido en él. Lo verdaderamente nuevo es lo que nos está enseñando la crisis actual: que incluso en barrios “bien” de las grandes ciudades parece que tampoco hay dios ni ley. Perdón, corrijo. Allá también hay dios, dios y patria, y ley, la ley de civiles que empuñan armas para deshacerse de los que manifiestan.

Muchos extranjeros que están siendo informados gracias a las diferentes protestas al rededor del mundo y a las noticias y videos que circulan por las redes sociales no entienden muy bien lo que está pasando en las calles de Colombia. Por ejemplo, un video muestra a un hombre de un barrio “bien” de Cali que amenaza a un joven manifestante diciéndole que los habitantes del sector tienen 25 mil armas y que “no las han querido usar”. Al ver las imágenes un amigo español me dijo: “lo que faltaba. Ahora los manifestantes se están enfrentando entre ellos”. También me dijo que había entendido que las 25.000 armas eran de la policía. Tuve que explicarle: No, las supuestas 25.000 armas pertenecen a civiles que no están protestando. Están armados y amenazando a los manifestantes para que se vayan de su barrio y desbloqueen las vías. Mi amigo se quedó pálido.

Si este español u otro extranjero ve los videos y lee las noticias sobre los pistoleros que quieren salir a hacer justicia por mano propia o que incluso ya están dando plomo desde camionetas, si ve a los civiles de ambos bandos disparando en las manifestaciones, si ve a los policías (de civil y de uniforme) dándole bala a la gente, si ve la violencia de algunos manifestantes hacia la policía, no creo que quede con muchas ganas de ir a viajar por Colombia.

Aunque Colombia es un país bello y tiene gente hermosa y talentosa, no nos digamos mentiras: en este estado mafioso, corrupto, violento y asesino el riesgo no es “que te quieras quedar”. El riesgo es que te roben, te violen, te intimiden, te extorsionen, te discriminen, te apuñalen, te estafen, te exploten o te maten en la calle, en un bus, en tu casa, en un supermercado, en el lugar de trabajo, en un edificio público o en un puesto de policía. Y prácticamente da igual que seas colombiano o extranjero.

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