Carta abierta de profesores a Carlos Antonio Vélez

"En nombre del colectivo magisterial AED nos permitimos con fines aclaratorios, instructivos y de rectificación, responder su irresponsable diatriba contra los maestros colombianos"

Por: Alberto Ortiz Saldarriaga
febrero 24, 2020
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Carta abierta de profesores a Carlos Antonio Vélez

Señor 

Carlos Antonio Vélez Naranjo

Palabras Mayores

Antena 2 de RCN 

 

En nombre del colectivo magisterial ACCIÓN ÉTICA DOCENTE nos permitimos con propósitos aclaratorios, instructivos y de rectificación, dar respuesta a su irresponsable diatriba editorial contra los maestros y maestras del país emitida a través de su programa PALABRAS MAYORES que se transmite por la emisora ANTENA 2 de RCN.

En desarrollo de lo anterior,  permítanos metodológicamente empezar por la última y más grave de sus infundadas acusaciones. Sostiene Ud., hilando demasiado fino, sin que exista medio probatorio alguno y, por tanto, con un alto grado de temeridad, que los maestros y maestras del país paramos bajo la "égida" de quién denomina "señor de las bolsas", calificativo este último  utilizado para de manera soterrada y con ausencia absoluta de valor civil referirse al senador GUSTAVO PETRO URREGO

Con vergüenza debemos decirle que de salida yerra en la supina utilización de la palabra "égida", porque del contexto en el que utilizó tal vocablo, se concluye que le otorga una desacertada significación y/o connotación de "dirección", de la cual carece el término. Para su ilustración, en la mitología griega, la égida era uno de los elementos de la armadura de Zeus y de Atenea, de dónde deriva qué tal palabra, en la acepción que le otorga la RAE, signifique protección y defensa. 

Dicho lo anterior, es inobjetable que los maestros y maestras del país, los líderes sociales y en general toda la ciudadanía debería entonces, por mandato constitucional, estar bajo la égida, entiéndase, "protección y defensa", del señor presidente de la República, Dr. IVÁN DUQUE MARQUEZ, quien ostenta además las condiciones de jefe de gobierno, jefe de estado y comandante supremo de las fuerzas militares y de policía. 

Luego, es a quien detenta el gobierno desde el ejercicio de la presidencia, y no a un Senador de la República, a quien corresponde garantizar la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos, sin exclusión de los maestros o de cualesquier otro ciudadano. Además, salvo que Ud. disponga de las pruebas de rigor es atrevido insinuar, como lo hizo malintencionadamente, que a los maestros nos "gusta seguir asesinos". 

Desconocemos si Ud. posee pruebas de la participación intelectual o material del senador PETRO en la toma, quema y asesinato de magistrados del Palacio de Justicia. Si así es, nos permitimos conminarlo y recordarle, que es su obligación como ciudadano hacer las respectivas denuncias y aportar las pruebas so pena de incurrir en el punible de omisión de denuncia. En este punto creemos que resulta pertinente recordarle el lema de quienes creyeron formarlo bien: "buenos cristianos y buenos ciudadanos haciendo realidad, el sueño de San Marcelino Champagnat".

Efectuadas las anteriores aclaraciones, pero también relacionado con parte de lo ya acotado, resulta necesario expresarle que los maestros no paran ni han parado en esta ocasión porque no queramos trabajar sino por la omisión del ejecutivo del que Ud. hace constante apología en garantizar la integridad física y vida de los maestros y maestras de Colombia.

Debe Ud. saber que el 20 y el 21 de febrero no habían programados ni paros ni movilizaciones. Entiendo, que ellas fueron el resultado del atentado a bala perpetrado contra el ex presidente de FECODE, CARLOS ENRIQUE RIVAS SEGURA, y de las constantes amenazas contra sus vidas y desplazamiento a los que están siendo sometidos cientos de docentes de base en el país a partir del resurgir inusitado de grupos paramilitares que operan impunemente a lo largo y ancho de la geografía nacional con la complicidad, además, de medios como el suyo, que en lugar de comunicar y publicar la grave situación, prefieren re-victimizar a los docentes y estigmatizarlos legitimando desde el discurso y las perversas matrices de opinión el accionar de los sicarios materiales. 

Si se tomara el trabajo de hacer un juicioso trabajo de investigación en lugar de especular y pontificar visceral y dogmáticamente desde sus inocultable odios, frustraciones resentimientos y prejuicios  podría constatar con la OIT y otras organizaciones de Naciones Unidas que Colombia ostenta el deshonroso primer puesto en el mundo en materia de amenazas, desplazamiento y asesinatos de maestros y maestras y, además, constatar las condiciones infrahumanas en que muchos de los niños y niñas por los que dice abogar reciben sus clases frente a la indiferencia de la clase gobernante que dirige uno de los países más desiguales del mundo y el primero en materia de corrupción. Sin embargo, Ud. frente al poder se doblega y calla.

Aun cuando uno pensaría que entre seres pensantes se torna innecesario referirse a lo obvio, por respeto más que con Ud., con sus oyentes y con quienes hayan podido asumir como verdad su argumentación falaz, vamos a responder sus preguntas elaboradas desde lo absurdo de su poco juicioso raciocinio. 

Las marchas y los paros no se hacen en días festivos o de vacaciones porque tienen un propósito: Llamar la atención de la sociedad y de quienes tienen el deber de garantizar que el Estado funcione bien, los que pese a su obligación constitucional y legal pretermiten sus responsabilidades en el ejercicio del poder. Las marchas y los paros no son fines en sí. Son medios para tratar de concitar la atención de las autoridades y de los gobernantes en asuntos que nos competen a todos los ciudadanos.  Son también formas de educar en la participación y la solidaridad y en la superación de la insensibilidad y la indolencia ante problemas que le incumben al conjunto de la sociedad.

Adicionalmente, las marchas y los paros no son causa de los problemas del país, son una forma de expresión o manifestación de rechazo a estos. Créanos que si el Estado y sus agentes cumplieran a cabalidad con su propósito misional los paros y las marchas serían innecesarios. 

Los paros y las marchas existen, además, porque contrario a mentalidades totalitarias que pretenden suprimir las diferencias sobre la base del uso de razón de la fuerza y no de la fuerza de la razón, en toda democracia están garantizados en la práctica derechos inalienables de las personas como los de pensar, expresarse, asociarse, reunirse, y manifestarse que garantizan y protegen contra la homogenización o uniformación del pensamiento posibilitando la tramitación civilizada de las diferencias y los conflictos.   

Pero también es necesario refutar sus simplistas conclusiones con respecto a la calidad de la educación colombiana. No estamos mal evaluados en el concierto internacional porque nuestros niños y niñas reciban menos horas de clase por culpa de sus maestros y maestras. De hecho y salvo el caso excepcional de China, que ostenta el honor de ser el país mejor evaluado de Asia y el mundo, países como Singapur (2) y Japón no desarrollan más de 742 horas clase por año, cifra no muy lejana a la de Finlandia (6) que figura como mejor país europeo (608 horas por año) y a las de Canadá, como mejor país americano (797 horas por año),  todas las cuales y salvo Chile están, comparativamente, muy por debajo de las 1000 horas/año de Colombia.  

Si de buscar responsables de la baja calidad de la educación en Colombia se trata hay que apuntar en dirección diferente a la de los maestros, quienes no son precisamente quienes tramitan las leyes o los ordenadores del gasto público. Los países que a nivel mundial  lideran el tema de calidad educativa, a diferencia de Colombia, han apuntado a la apropiación presupuestal de mayores valores porcentuales de su PIB; han invertido en construcción de infraestructura de calidad y han colocado la formación de sus docentes como eje prioritario dentro de su preocupación y de su política pública. 

El propio Andreas Schleicher de la OCDE ha señalado en este último sentido que "Ningún sistema de educación puede ser mejor que la calidad de sus profesores". En ese sentido, todo estado que pretenda de verdad apuntar y apostar a una educación de calidad, debe garantizar la profesionalización del recurso docente tanto en materia de formación como de salarios en un país donde los carceleros ganan más que los maestros recién ingresados al sistema. 

Si con alguien tiene entonces Ud. que sentirse "berraco" es con un sistema ineficiente que propicia desde la implementación de su modelo económico situaciones tales como que los niños y niñas de nuestro país, en sus cinco primeros años de vida, no dispongan de condiciones sanitarias y de alimentación óptimas, lo que marca y  conspira de manera irreversible contra su desarrollo cognitivo, o que, por ejemplo, a través de inequitativas reformas tributarias se grave con impuestos computadores e incluso libros en uno de los países en el mundo con más bajos niveles de lectura por año. 

Si de verdad nos preocupa la educación deberíamos propugnar por un modelo educativo sin exclusiones como el Finlandés, donde el estado propicia igualdad de oportunidades de acceso a la educación a todos los niños y niñas sin distintos de ninguna índole y dónde se posibilita que a una misma escuela accedan el hijo del presidente del país y/o del gerente de un banco o una corporación, con el de una persona que se dedica a otro tipo de actividades económicas como el reciclaje.  

Déjenos decirle, además, que falta Ud. a la verdad al decir que "hay mucho profesor con 2 pensiones y hasta con 3". Lo primero si se da pero no de manera generalizada (como no lo aclara) sino rara y excepcionalmente por estrictas razones de justicia, dentro de la legalidad que jurídicamente le han concedido a los maestros nacionalizados nombrados antes del 31 de diciembre de 1980 (hace más de 40 años) normas como el artículo 15 (ordinal 2) de la ley 91 de 1989 y sentencias de unificación como la proferida por la Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado con fecha 21 de Junio de 2018 (Consejero Ponente Carmelo Perdomo Cuéter).

Finalmente valga aclarar que no es cierto que los maestros tengan "un montón de garantías", respaldando tal afirmación subjetiva y a priori, en que "no trabajan festivos, no trabajan domingos" y que "tienen dos recesos..." mostrándolos diferenciadas de "las vacaciones de final… (y) de mitad de año..." perfectamente necesarias y justificables dentro de uno de los sistemas educativos que más trabaja por año y en una profesión de altísimo desgaste sicológico y con mayor incidencia de problemas mentales". 

Aun cuando Ud. con ánimo de desprestigiarnos plantea nuestro ejercicio profesional como fácil, lo cierto es que en los periodos que desde su ignorancia Ud. considera como de ocio, los maestros planean, elaboran material que el Estado no provee, revisan y preparan exámenes y un largo etcétera. Imaginamos que Ud. desde su experiencia de no preparar sus programas y especular al aire sin conocimiento de fondo de los temas que trata nos juzga. Sabiamente los abuelos acuñaron el refrán de que "el ladrón juzga por su condición", en aquello mismo que los psicólogos denominan técnicamente mecanismo de proyección y consistente en atribuir a otro nuestras propias carencias y defectos.

Los maestros y estudiantes no tienen excesivos periodos de vacaciones. Por el contrario son víctimas constantes de lo que se ha denominado síndrome Burnout o de desgaste profesional. Esto lo han entendido países del llamado primer mundo como Alemania que, por ejemplo, distribuyen los días festivos en seis periodos y reconocen vacaciones de otoño, de navidad, de invierno, de pascua, de pentecostés y de verano. En el Reino Unido por un número determinado de semanas de clases hay un periodo de receso escolar, mientras que en Finlandia las clases son de 45 minutos garantizándose que entre clase y clase haya un receso (recreo) de 15 minutos.

Así las cosas, queremos hacerle un llamado a la responsabilidad y de ejercicio de la ética en una actividad profesional que de acuerdo al artículo 20 de la Constitución se ejerce libremente pero que tiene un componente ineludible de responsabilidad social frente a cuya infracción cabe en consecuencia la posibilidad para los ciudadanos de ejercer el derecho de rectificación, mismo que a través de este escrito invocamos frente a lo dicho después del minuto 11 de su alocución del pasado jueves 20 de febrero de 2020.

COLECTIVO ACCIÓN ÉTICA DOCENTE

 

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