Opinión

Brasil, extrema derecha

El péndulo giró en Brasil impulsado por los catastróficos resultados del segundo gobierno de Dilma, hacia a una extrema derecha llena de prejuicios de un fanático religioso, Jair Bolsonaro

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Enero 04, 2019
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Brasil, extrema derecha
Lo que resulta tenebroso es que Bolsonaro se proponga gobernar desde y para un sector de la población que saca sus principios no de la Constitución sino de la Biblia. Foto: Twitter/Jair Bolsonaro

Se inauguró el 1º de enero el nuevo gobierno de Brasil. Sucede al convulsionado final de los gobiernos izquierdistas del Partido de los Trabajadores con Lula y Dilma como presidentes por más de 14 años y una transición anodina del acomodado vicepresidente Temer. La corrupción dio al traste con una de las promesas renovadoras para América Latina y se sumó a los fracasos de Ecuador, Venezuela y Nicaragua donde la izquierda ha dejado ver su peor faceta.

Lo que resulta lamentable es que el PT brasilero contribuyó a hundir una ilusión para muchas personas que pensábamos en una izquierda progresista e incluyente pero que, en cambio, terminó dando paso a su contraparte más dura, la derecha extrema, llena de prejuicios, que en el caso de Brasil está representada por un fanático religioso como Jair Bolsonaro.

Sus discursos inaugurales, que fueron dos, acompañados de la intervención en lenguaje de señas de su esposa, tocaron algunos de los temas de campaña para reiterar que va a gobernar para combatir la Ideología de género, derrotar la corrupción y luchar por recuperar la seguridad con una estrategia que ya suena familiar en Colombia como la liberación del porte de armas en manos de “personas de bien”.

“Brasil por encima de todo, Deus por encima de todos” afirmó para cerrar con la convicción de que los gobiernos ateos del PT quedaron atrás y ahora serán los pastores cristianos los que orientarán, con la Biblia bajo el brazo, las rutas a seguir en un gobierno religioso.

“Tenemos el gran desafío de enfrentar los efectos de la crisis económica, el desempleo récord, la ideologización de nuestros niños, la desvalorización de los derechos humanos y la desconstrucción de la familia” dijo en un párrafo donde mezcló propósitos económicos con la obsesión por una mirada excluyente sobre valores humanos.

Y es eso lo que más preocupa, sus concepciones sobre la familia en una sociedad tan abierta y plural como la brasilera. No es necesario decirlo, pero cuando la derecha, como la de Bolsonaro, habla del tema se refiere a una familia estereotipada que ya casi no existe, a papá, mamá e hijos, a una conformación “ideal” que excluye y persigue la orientación sexual diversa y que pretende imponer en la educación oficial esa concepción que por siglos ha relegado a la mujer al papel de criadora y cuidadora de hijos.

 

Bolsonaro y Duque, bajo el comando de Trump,
podrían terminar de caballos de Troya para derrocar a Maduro
y meternos en un conflicto a todas luces indeseable

 

También preocupa que se insista en la tal “ideología de género” atribuyéndole a las expresiones libertarias sobre el aborto, la adopción igualitaria y la mayor participación de la mujer en la sociedad ese concepto equivocado cuando es la derecha la que “ideologiza” el género y lo convierte en una batalla política, en su bandera más recalcitrante, que en Colombia también se manifestó en la campaña presidencial.

Entre los temas que se ventilaron el día de la posesión también estuvo Venezuela para terminar de completar las afinidades políticas con nuestro país y con Estados Unidos, lo que seguramente conformará una alianza que se acerque peligrosamente a una intervención de tipo militar en nuestro fallido vecino. Bolsonaro y Duque, bajo el comando de Trump, podrían terminar de caballos de Troya para derrocar a Maduro y meternos en un conflicto a todas luces indeseable.

No es malo “per se” que en las democracias el péndulo ideológico vaya de un extremo a otro. Ya tuvieron muchos años de izquierda y los resultados fueron deteriorándose de buenos al comienzo del primer gobierno de Lula a catastróficos en el segundo gobierno de Dilma. Lo que resulta tenebroso es que ahora se proponga gobernar desde y para un sector de la población, ese que saca sus principios no de la Constitución sino de la Biblia. Esa sí es “ideología de género”, de género religioso.

www.margaritalondono.com

 

 

 

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