Bogotá: sucia, fea, desordenada y agresiva. Más motivos para protestar

Durante el paro hay muchas razones para protestar. Pero pocos observan que la ciudad está sucia, fea, desordenada, agresiva, y estos también son motivos para salir

Por: Juan Carlos Camacho Castellanos
septiembre 28, 2021
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Bogotá: sucia, fea, desordenada y agresiva. Más motivos para protestar
Foto: Leonel Cordero

Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”: Benito Juárez

 

Hoy me entero de que nuevamente los gremios y otros grupos —que, de una vez aclaro, no me representan de ninguna manera— llaman a paro y a protestar. Pues nuevamente me pregunto: ¿qué proponen más allá de aquello por lo que protestan?

Será otra jornada de incertidumbre para muchos que deben desplazarse a sus trabajos, asistir a citas médicas, ir a sus lugares de estudio (no todos forman parte de Fecode) o realizar cualquier tipo de diligencia inaplazable para el día en que estos líderes gremiales llaman a paro.

A mí también me gustaría hacer un paro y protestar, especialmente en contra de algunas cosas y (a diferencia de los de Fecode y la primera línea), presentar una propuesta anexa:

Paro en contra: Esa destrucción progresiva del espacio público que afea la ciudad y la hace violenta visualmente. Uno camina por esas calles atiborradas de grafitis, de pintas de mal gusto, de asco visual, y desea cerrar los ojos para no sentir esa brutal agresión. La verdad esa “grafiteadera” asquerosa ya cansa.

Propuesta/solución: Regular, de manera inmediata, esa actividad de tal forma que existan espacios donde se genere verdadero espacio para que, mensualmente (previo borrado y documentado de los grafitis), en paredes limpias y definidas por el distrito, puedan actuar los verdaderos artistas del grafiti. Que nuestra maltratada ciudad no se vuelva un chiquero visual con pintadas absurdas y que son solo el arrebato de algún vándalo sin oficio ni beneficio. Si usted mira los espacios afeados por esa mala práctica hecha sin ningún tipo de regulación coincidirá conmigo que se vuelven espacios para la indigencia y el crimen.

Paro en contra: De los ciclistas que se creen los dueños de cualquier espacio de circulación cuando cuentan ya con sus vías debidamente establecidas. Aun cuando se sigue en deuda con los ciclistas en cuanto a ciclovías en esta ciudad dejada de la mano de Dios, tampoco es válido que los jinetes de estas prácticas herramientas de trabajo, deporte y entretenimiento circulen por áreas que no les corresponden (cuando existen, aclaro, sus propios espacios de circulación), impidiendo la circulación de otros vehículos o personas. No faltan los atarvanes que van a toda por los andenes, que andan sobre los peatonales sin bajarse de la cicla, que van como alma que lleva el diablo en contravía o que ocupan canales enteros de circulación vehicular aun cuando tienen a un lado su espacio propio de circulación. He observado y he sido víctima de agresiones verbales al ser increpados por su constante violación al espacio peatonal y, nadie puede negar haber sido testigos de cómo se lanzan a toda velocidad en los pasos peatonales elevados, olvidando que deben descender de su vehículo y llevarlo empujado de un extremo a otro del mismo.

Propuesta/solución: Que se impongan multas y se obligue a estos(as) señores(as) a hacer cursos (como se hace con los que conducen moto o autos) para obtener el debido permiso de circulación. A niños(as) y adolescentes se les debe dar educación vial en los colegios y las instituciones de formación y deben contar con un permiso autorizado donde figuren los padres como responsables y garantes del buen comportamiento de los mismos. Que se hagan verdaderas ciclovías (no esos experimentos improvisados de restarle un canal a las vías de circulación vehicular) y se haga mantenimiento a las actuales. Que se señalicen las vías de ciclistas y aquellas vías y rampas destinadas a discapacitados y ancianos. Que sea obligatorio bajarse de la bicicleta si circula por andenes estrictamente peatonales y que no circulen en contravía en calles y avenidas.

Paro en contra: Los eternos colados de TransMilenio. Esos que no pagan el pasaje con muchas excusas, algunas tal vez válidas y otras que no existen. He visto, con estos ojos que se han de comer los gusanos, a muchos colados con teléfonos celulares de alta gama, buena ropa y calzado de marca o, simplemente, hacer del espacio de TransMilenio su local comercial o de solicitud de limosna sin molestarse, por lo menos, de pagar su pasaje. De por sí, hablando del gran centro comercial compuesto por los buses del sistema, es un verdadero medio de tortura escuchar las 1.000 historias trágicas (sospechosamente parecidas), al reguetonero (“artista”) que fastidia al pasajero que no desea que se metan con él con su “arte” (créanme que cuando se sube uno de esos me provoca golpearlo) y los que siguen con la pésima costumbre de hacerlo agarrar el caramelo o chocolatina 1.000 veces tocado y manoseado por todos los pasajeros del sistema. Les soy sincero, aunque se subiera a cantar el mejor tenor del mundo o se presentara la más maravillosa atracción del planeta, aceptaría que usen ese espacio para lo que no fue establecido.

Propuesta/solución: Para qué les digo: ya está establecido que no se puede usar TransMilenio para nada de lo anteriormente descrito; y en cuanto a los colados también existen normas establecidas. Lo que falta es AUTORIDAD (excusen la mayúscula sostenida) y decirles a los que custodian las estaciones que presten más atención a los colados y a los que usan el espacio de transporte público como negocio que a sus celulares.

Vivir en orden y respeto no es coartar el libre desarrollo de la personalidad; al contrario, se han tomado eso del “libre desarrollo de la personalidad” como una patente de corso para hacer lo que les place en gana a muchos que ignoran la famosa frase de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. No faltarán, frente a esta reflexión, los insultos, los “si no le gusta Bogotá, lárguese” y otros ejemplos de intolerancia al juzgarme, paradójicamente, de intolerante. Pero observen su ciudad, que es de todos (as), sucia, fea, desordenada, agresiva y también reflexionen respecto a la triste realidad que indica claramente que los ambientes desaseados y violentos visualmente son medios para el desarrollo de la indigencia y la delincuencia.

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