Avanza el plan de globalización de China: 15 países firmaron la alianza

Le falló el plan a Mike Pompeo de intentar aislar a China. Xi JinPing logró concretar la Asociación Económica Integral Regional con sólidas naciones del pacífico

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noviembre 27, 2020
Avanza el plan de globalización de China: 15 países firmaron la alianza

En la pandemia el Secretario de Estado de los Estados Unidos Mike Pompeo ha sido un viajero frecuente.  El principal objetivo de sus viajes sin importar el país anfitrión ha sido atacar a China exigiéndoles a sus anfitriones de manera arrogante, casi coactiva, unirse a su cruzada; lo mismo le da si habla con Joko Widodo, presidente de Indonesia, o con Chan Santokhi, presidente de Surinam.

El 15 de noviembre no fue un buen día para Pompeo, 15 países del Pacífico algunos sólidos aliados de Estados Unidos como Corea, Japón, Australia y Nueva Zelanda, firmaron con China la Asociación Económica Integral Regional (RCEP por sus siglas en inglés), el acuerdo económico más importante del mundo, representando el 30% del PIB y el 33% de la población mundial.  En este año, Pompeo visitó o llamó a todos los mandatarios de esos países para evitar la firma del acuerdo.

La RCEP surge de la Asociación Transpacífica (TPP) creada en 2012, cuyo certificado de defunción expidió el presidente Donald Trump en enero de 2017 cumpliendo tempranamente una de sus promesas de campaña. Al marginarse de la TPP, Estados Unidos generó las condiciones para la RCEP en la que estaba China, ausente de la TPP.

La historia se teje hacia finales de 2015. En las primarias republicanas competía Donald Trump, a quien nadie tomaba en serio porque cometía todo tipo de impropiedades como aceptar el respaldo de David Duke, Gran Mago de los Caballeros del Ku Kux Klan. Con el lema Make America Great Again, Trump sugería recuperar la primacía americana a costa de la globalización y propuso retirar a Estados Unidos del TPP; en mayo de 2016 aseguró la nominación republicana, en noviembre lo eligieron presidente y en enero de 2017 retiró a Estados Unidos de la TPP.

En mayo de 2016, el presidente Barak Obama escribió un artículo para el Washington Post afirmando también la primacía, pero con globalización: “Elevar muros para aislarnos de la economía global solo nos marginará de las increíbles oportunidades que ella ofrece. América debería escribir las reglas. América debería tomar las decisiones. Los demás países deberían seguir las reglas que América y nuestros socios establezcamos, no al revés.  El Los Estados Unidos, no países como China deberían escribirlas. Aprovechemos la oportunidad, aprobemos la Asociación Trans Pacífica”.

Los chinos habían anticipado la importancia de la RCEP para enfrentar las consecuencias del aislacionismo de Estados Unidos. En septiembre de 2018 el gobierno chino expidió un libro blanco sobre las diferencias comerciales con Estados Unidos insistiendo en que el mundo debía fortalecer la globalización en vez de debilitarla. Frente al creciente uso de tarifas y sanciones por parte de Estados Unidos, China decía que había que esperar a que “líderes maduros recuperen la racionalidad, analicen la relación económica y comercial de manera objetiva y comprehensiva y corrijan a tiempo comportamientos equivocados”. Mientras ese liderazgo llegaba a la Casa Blanca y el Edificio Harry S. Truman en Washington, China aceleraba su globalización.

En 2018 China trabajaba tres frentes multilaterales muy importantes:  el acuerdo de inversión con la Unión Europea conducente a un Tratado de Libre Comercio Sino-Europeo, el Area de Libre Comercio China-Japón-Corea y la RCEP.  Los chinos están pensando en gran escala al hablar de globalización.

Mientras Pompeo viajaba exigiendo el aislamiento de China, el presidente chino Xi Jinping atendió compromisos a los que asistió como mandatario, Secretario General del Partido Comunista y presidente de la Comisión Militar Central, las tres capacidades que las noticias chinas resaltan cuando se trata del presidente Xi. En sus intervenciones, enfatizó el compromiso de China para profundizar su modernización económica, acentuar la apertura e integración de los mercados globales y transitar de una economía de rápido crecimiento a una de alta calidad con énfasis en la tecnología y la sostenibilidad; eso, en lo económico.  La dimensión política fue la preservación de la unidad nacional de China, la defensa de la soberanía, el multilateralismo y la gobernanza global, en oposición al unilateralismo y la política de fuerza, para los chinos son las principales amenazas a la estabilidad y la paz mundiales.

Entre octubre y noviembre el presidente Xi Jinping dio discursos en eventos como los 40 años del establecimiento de la Zona Económica Especial de Shenzhen, los 70 de la participación de China en la Guerra de Corea y los 30 años de la creación de la Nueva Área de Pudong. También en el V Plenum del XIX Congreso del Partido Comunista, la creación del Corredor Económico del Río Yangtsé, la Feria Internacional de Importaciones y Exportaciones, el Diálogo de Líderes de APEC y la cumbre del G20.  En todas sus intervenciones reiteró: China acelera su modernización y con ella la globalización, por lo que es importante defender y fortalecer el sistema internacional multilateral para que no sea vulnerable al hegemonismo.

En la conmemoración en el Gran Palacio del Pueblo de la entrada de China a la guerra en Corea, Xi dijo que “buscar camino del unilateralismo, el proteccionismo y el egoísmo extremo no conduce a ninguna parte; tampoco el chantaje, los bloqueos y la presión extrema contra otros países, ni el hegemonismo y la intimidación.  China se opondrá firmemente al hegemonismo y la política de la fuerza del más poderoso”.  El 21 de noviembre ante los líderes del G20 manifestó que “se observa una acelerada transformación de la configuración internacional, exacerbada por el unilateralismo y el proteccionismo, con sus impactos a las cadenas globales de industrias y suministros”.

Ciertamente el hegemonismo se acentúa con una presidencia caótica y contumaz en Estados Unidos, pero es el resultado de la idea de la primacía que es compartida por demócratas y republicanos; ninguno acepta una China independiente, poderosa y próspera con capacidad de negociar reglas internacionales que pueden ser divergentes de los Estados Unidos. Para China las diferencias entre Trump y Biden serán más que de tono y estilo que de fondo.

El embajador chino en las Naciones Unidas, Cui Tiankai, le dijo a Fareed Zakaria de CNN el 19 de julio que “tenemos el legítimo derecho de construir un país moderno, fuerte, próspero. La cuestión fundamental para los Estados Unidos es la siguiente: ¿Están o no dispuestos a convivir con otro país de una cultura diferente y sistemas sociales y políticos muy distintos, en paz y cooperando en los muchos y crecientes problemas globales?”.  La respuesta le corresponde a Joseph Biden; si es afirmativa, vendrán años de cooperación, de lo contrario Estados Unidos seguirá siendo el factor principal de tensión mundial. La primacía americana no encaja en el mundo globalizado de hoy.

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