Rafael Alberti
Escribo esta columna para celebrar los 90 años de la Generación del 27, y con ella a unos de sus más aclamados poetas
Escribo esta columna para celebrar los 90 años de la Generación del 27, y con ella a unos de sus más aclamados poetas
Cifras oficiales muestran cuánto pesan las desigualdades y las exclusiones sobre cartageneros, en sus formas más aberrantes: hambre, educación, salud, vivienda, empleo
“Si uno de abajo llega a ser alcalde, ¡nanay!, lo tumban… Mire usted, lo que pasó con Campo…” Monólogo del taxista mientras leo “Suspendido Manolo”
Nos perturba la incertidumbre de una paz que creíamos sembrada sobre terreno fértil, cuya legalidad dábamos por sobreviniente de su legitimidad
Desde aquel remoto abril que alumbró “Cien años de soledad”, Macondo empezó a caminar erguido; a escribir y a leer en otra y múltiples lenguas
“Sobre el cielo de la infancia vuelvo a posar mis ojos; a sentarme a la abundante mesa, a caminar con mis abarcas nuevas las calles de otro Jueves Santo”
“De donde seas, eres del Caribe, y me entristece que hayas apagado la vela para siempre y zarpado en este marzo lluvioso”
Tardes de alisios revoltosos, soles de roble amarillo, y un constante caer de hojas y flores como menuda nieve vegetal, que transmiten un dejo de nostalgias parecido a la infancia