Antonio Acevedo Linares o la pasión de escribir

"La calma liviana con que este poeta desgrana sus palabras debería ser aplaudida de pie"

Por: JOAQUIN BRETON FAJARDO
noviembre 08, 2019
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Antonio Acevedo Linares o la pasión de escribir
Foto: Twitter @antonioacevedolinares

Queridos amigos y amigas de las letras, no de las letras cambiarias, que ellas son harinas de otros costales, muy onerosos por cierto. Estamos hoy aquí en este cálido recinto reunidos para departir en general del oficio de escribir y en particular para hablar del poeta Antonio Acevedo Linares. Hay quienes se creen poetas, aferrados al vaivén de la casquivana iluminación momentánea y al frío calor de sus sentimientos, casi siempre municipales y no universales, pero en mi opinión, que puede estar errada sin hache, no hay tal. Quienes son poetas de verdad verdad  y no de mentirosa verdad no dependen de la inspiración ni de sus sentimientos. No. Ellos son poetas a todas horas, aún dormidos beatíficos en jergones o sentados estípticos en sanitarios, pues la poesía vive en ebullición dentro de ellos, en sus dendritas y neuronas, en sus ventrículos y aurículas, en el tacto de sus manos y sus dedos y sus uñas, en su respirar y sus pestañas.

Tal sucede con el caballero aquí sentado a mi derecha, respira poesía, así muchos no lo detecten o presientan. En términos generales no me agrada la buena poesía, me mueve a envidia: un buen poeta es capaz de con un párrafo asir el universo con manos de seda, con una palabra como hacha derribar un árbol y con otra como abono levantarlo intacto. Yo no puedo. Y , créanme o no, lo he intentado. Me placen los poetas que generan verdades abstractas en silencio y sin esperar zalemas o pleitesías. El poeta genuino ha de maniobrar con su pluma todos los días y todas las noches, bien o mal, bello o feo, caso contrario se intoxica, se ahoga en la hermosura que genera y al mundo le importa poco. Me atraen los poetas malditos, esquizofrénicos, como Verlaine y Baudelaire, los extravagantes, pintorescos, musicales e innovadores como León de Greiff, los caseros y profundos como el tuerto de la Cartagena de Indias, quienes bordean el precipicio del suicidio, el alcoholismo y el crimen como Poe, discriminados y enjaulados por su sexualidad errónea pero válida como Oscar Wilde, drogadictos a la manera Thomas De Quincey, místicas como las monjitas aquellas y para no aburrirlos más, apesadumbrados y certeros como el peruano César Vallejo, a quien venero, en cuya presencia me quitaría el sombrero, gran parte de la ropa y en cuyo honor un equipo de balompié con buen suceso participa en la liga profesional de su país.

Antonio no cabe dentro de ellos, es de carne y hueso, es real, puedo hablarle, hacerlo sonreír e intuirlo. Los otros no, para mí tan solo existen en sus páginas y en las biografías que otros escribieron y así ¡¿qué gracia?! Una buena vez hube terminado de leer, en dos frenéticas sentadas, La pasión de escribir, una idea casi sólida se enquistó de repente en mis neuronas y dendritas: erudición. Erudición sin pedantería. Erudición natural y profunda, como el agua esbelta que corría por los ríos de antaño. Me di a la tarea estadística de contar uno por uno a los autores que Antonio menciona en este su último libro y debo confesar que cuando llegué a trescientos veintidós me dije basta o me ahogaré en la complicidad que por él siento.

Conozco en persona a Antonio desde hace pocos años, tres o dos a lo sumo, y he de afirmar que la calma liviana con que desgrana sus palabras debería ser aplaudida de pie. Pero no es así: nuestra característica y malsana envidia genética se levanta como talanquera. Y para muestra de este botón que carece de ojal, lo cito: "No hago parte de ninguna generación, de ningún grupo, me considero un poeta marginal en el sentido de que no tengo ni hago parte de ninguna escuela ni grupo, ni siquiera alrededor de una revista, he sido muy solitario porque no hemos logrado aquí en Santander asociarnos alrededor de una revista ni de un proyecto editorial, nada, cada uno por su lado haciendo lo suyo". Tiene la dignidad del solitario que se siente vencedor sin haber sido llamado a la batalla. Agréguese a lo anterior la generosidad académica de que ha hecho gala perpetua en diferentes aulas universitarias para lograr cerrar la cuadratura del círculo de su trasegar por el a veces —muchas— árido campo de la literatura. Sin importar si su semilla germinará o no, él continúa como el Ingenioso Hidalgo en su batallar contra los molinos de viento de la indiferencia. Y su caballo, su Rocinante, es el alfabeto trocado en música.

***

Para Antonio

Por L. B

 

Acevedo Linares 

tienes el nombre

de un hidalgo conquistador 

y eso eres para mí.

En el año fundante de 2008 

surcando el ciberespacio 

con la poesía como yelmo 

y el erotismo como espada 

fuiste descubriendo 

explorando y conquistando 

los rincones más profundos

y desconocidos de mi territorio.

Día tras día

palabra tras palabra

con audacia y con dulzura 

te fuiste instalando

en estas tierras que hoy 

ya te pertenecen 

y que serán siempre 

eternamente tuyas.

Te ama desde el Sur 

tu cachorra de poeta.

Poema por las pequeñas cosas perdidas

     Poema a cuatro manos con L.B.

 

Las pequeñas cosas perdidas a diario

las que con o sin duelo perdemos 

en el fragor de los días

por estar perdidos a nosotros mismos

un amor que nunca tuvimos 

las caricias besos y abrazos

que no nos animamos a compartir 

una tarde junto al mar

el placer de la brisa suave sobre la piel

una noche recostados en la hierba mirando 

las estrellas una conversación en un café bajo la luna

las rodillas besándose bajo la mesa 

una ciudad a donde nunca viajamos

sus olores su gente desconocida 

sus sabores el sabor de una fruta fresca

el sabor de una boca nueva

el olor de otra piel bailando juntos en una baldosa 

el aroma de una rosa extraña

los efluvios de la tierra recién mojada 

el murmullo del viento entre las hojas 

el silencio antes de una tormenta

el placer de la lectura de un libro

la emoción de encontrarle el sentido a una canción 

la pasión de escribir una historia increíble

la audacia de vivirla

nuestro pequeño homenaje 

por las pequeñas cosas perdidas 

a diario porque ya hemos muerto

o seguimos perdidos a nosotros mismos.

 

A veces la poesía

 

A veces la poesía 

es tu cuerpo 

sobre mi cuerpo

tu pelo revuelto 

sobre tu almohada

tu sonrisa abierta

como tu rostro sobre mi pecho 

llevarte de la mano dulcemente 

por una calle con tu pelo

y tu falda al viento 

estremecidos como tus senos.

II

A veces la poesía

es un poema tuyo 

que me deja temblando

son tus palabras que me queman 

que me sacuden, que me arrasan 

que me convierten en poeta

y así la poesía es a veces creer en la magia

que hace brotar en mí palabras

que me iluminan cuando te pienso.

A veces la poesía

es imaginarte desnudo es la curva de 

tu espalda tu nuca cálida

es tu ansiedad, tu urgencia que me pide más y más.

A veces la poesía

es descubrir en tu interior 

ese niño que me enternece 

pero a la vez me hace jugar juegos prohibidos.

A veces la poesía

es transgredir juntos viejos códigos 

es sumergirme en tus ojos

y ser ellos mismos

y verme a mí misma conmovida 

al escribir contigo este poema.

A veces la poesía son estas lágrimas

de inexplicable y extraña emoción

que se deslizan ahora por mis mejillas. 

A veces, querido mío,

pienso que la poesía sos vos.

 

Norte y sur

Al Sur cerca

a la tierra del fuego 

virtualmente 

vive y sueña una mujer

con sus ojos de luna anochecidos

y su sonrisa que me deslumbra como

sus senos caídos del cielo su voz 

como amanecida tiene el dulce sabor

de su tierra argentina

con los colores de sus palabras 

que me estremecen

y me hacen palpitar como si galopara

a caballo sobre mi cuerpo.

 II

Al Norte cerca del mar Caribe 

vive un poeta

que me hace delirar

con sus versos llenos de erotismo 

el azar me llevó a su orilla

tal vez el universo quería

que su mundo apasionado descubriera 

y con sus ojos verdosos

me hace soñar

con cálidos amaneceres en la que despierto

besando suavemente su espalda

o con atardeceres junto

a una cascada escuchando

el sonido del agua entre las piedras mezclado 

con la voz de su habla tropical 

palabras dulces y de poesía como él.

Desde mi pampa llana 

y abierta le escribo estos versos

nacidos del fuego en el que ardemos juntos 

y del que me elevo al cielo

volando como una mariposa azul.

III 

En Campana

al noroeste de Buenos Aires 

una mujer sueña

y escribe los versos que la 

invito a escribir vía internet

y la poesía se escribe ahora 

por las autopistas de la red

como un vuelo de mariposas 

azules y a cuatro manos 

y dos corazones

escribimos los poemas 

más enamorados y alucinados

que el poder mágico de la poesía 

y el amor nos hace cómplices y clandestinos

de las palabras que amamos 

y entonces los besos las caricias y abrazos 

son hilos invisibles de su cuerpo y el mío.

IV

En Bucaramanga

al oriente de Colombia 

vive un hombre

que la poesía enamorada 

me hizo descubrir

la intensidad de sus palabras

suscita en mí los más profundos 

deseos era virgen de esas letras

también de los juegos que él me proponía.

Al principio tanto erotismo

me abrumaba, más, poco a poco 

de su mano los límites

de mi universo comencé a explorar. 

Hoy mis manos conducen sus caricias 

sus palabras inspiran las mías

el amor y el deseo nos hacen uno 

y aunque aún tan lejos estamos 

pues todavía no pudimos

de la tierra esas autopistas transitar 

nuestros cuerpos y nuestras 

mentes conectados

hacen que ese milagro 

de amor se comience a vivir.

 

Ciudad escrita

 

La ciudad que te escribo 

es como una postal

que te envío y como un guía turístico

te la describo en este poema 

para que la camines

imaginariamente por suscalles y la mires 

con mis ojos frescos con su sol rojo atardecida

histórica ciudad fundada 

en 1622 era un caserío de indios 

construida sobre una meseta

en sus orillas tiene un paisaje de estoraques 

y montañas que la atraviesa la neblina

en los días de lluvia plazas y solares urbanos

trazados en su origen a cordel 

estaba cubierta de pasto

y pequeñas flores amarillas en donde 

hombres por la calle Real empedrada

hoy Paseo del Comercio pasaban a caballo 

como los asnos cargados de agua

debe su nombre a los búcaros un árbol nativo 

que creció como los modernos

caracolí su árbol símbolo y a veces se escuchan 

como en un concierto

sus cigarras en los árboles o como en una 

canción señora Bucaramanga señora de las cigarras… 

la ciudad de los parques o ciudad bonita

como también es conocida 

que como sus mujeres tienen hermosos

como las hormigas culonas que se comen fritas

lo que enamora a los hombres.

II 

La ciudad que te escribo

vive, bulle y se acuesta temprano 

a orillas del ancho Paraná

que con sus caudalosas aguas

la acuna y ama. 

Ella le da la espalda pero no es su 

culpa sus arboladas costas

le fueron arrebatadas

por las industrias y los puertos

que conspiran contra el ocio a sus orillas. 

Son crueles, porque al mismo tiempo 

ue le dan sustento y vida

la intoxican de hidrocarburos metales y agroquímicos

y generan desarraigo entre 

su gente que viene, que va, por aquí

por allá, por el mundo. Oh globalización!

Campana, ciudad de inmigrantes crisol de razas

tus hombres y mujeres son hermosos tu trazado perfecto

tus diagonales que confunden. 

Campana: ferrocarril, campo, islas mi ciudad amada

la amo con los versos

que Borges amó a Buenos Aires: 

No nos une el amor sino el espanto 

será por eso que la quiero tanto.

 

Zoología

Tuve una perra que se llamaba 

Katiuska Kornikova que murió 

de vieja aullando pobrecita 

con los ojos en blanco

y un perro que se llamó 

Lucas Caballero Calderón 

que murió atropellado

por un vehículo en la avenida 

y tengo ahora un perro Nauser 

que se llama Mateo Stepansky 

en casa de mi madre

que me recibe a saltos 

cuando llego junto 

a un gato negro y blanco

de nombre Cimifú

de niño mataba los pájaros

pericos, azulejos y palomas

con una cauchera y cazaba iguanas 

y a casa llegaba con un águila

con el ala herida a curar y una 

lora en las mañanas que repetía 

las palabras de mi madre:

Toño para la escuela, Toño para la escuela….

Ahora desde mi ventana miro los gatos 

caminar por los tejados de las casas

de mis vecinos y a veces

las golondrinas o murciélagos 

entran a mi estudio 

revoloteando como cuando 

escribo un poema y pienso en mi cachorra

de poeta que desde la Argentina 

me abre su corazón en flor.

II

Mi primer perro, Yambo

 era un pointer manchado 

y juguetón que adoraba como yo

correr al viento sintiendo la libertad

en el rostro y en el alma.

Más tarde llegó Alan

fiel amigo de sedoso pelaje 

y luego Lynn von Aromos de noble estirpe alemana

ambos su triste fin encontraron 

envenenados por el sereno francés

mi cruel vecino que mal dormía 

de día cuando los perros ladrando

jugaban entre las plantas.

Con ellos los perros en mi casa se acabaron 

y sus cuartos poblados de trinos de canarios

de repente de gatos se llenaron. 

Primero fue la Musha Lila Carolina 

la loca y longeva siamesa

que sus dominios compartió 

con el peludo Facundo

y el dulce y efímero Rosendo.

Descubrí con ellos mi pasión 

por los felinos comenzamos a hablarnos

desde el fondo de los ojos

admiré su elegancia, su sensualidad 

y su indiferencia y ya mayor

mi propia casa albergó 

a Orfeo  Negro Olegario y Pompón.

Mis hijas heredaron de su madre la pasión

y contra la voluntad paterna que sólo lo admitió 

por bello llegó para instalarse 

Bombilí tan hermoso, 

loco y siamés como la Musha, 

compañero del jardín de Manu Chao

mi adorada tortuga suicida. 

Hoy ya no tengo más mascotas 

pero mientras escribo

estos versos en el jardín

oyendo a las calandrias y zorzales 

pienso en cómo jugaría

con mi león colombiano

como en este poema 

que lo acaricia 

y se posa en su melena.

 

A veces te imagino

A veces te imagino 

cuando duermo

con tus senos sobre mi pecho 

acariciando 

mi espalda suavemente con tus 

labios húmedos y carnosos

como los de debajo de tu falda sobre 

mi cuerpo desnudo en la cama 

tu mano que me besa

dulcemente entre mis cabellos 

y tu lengua que me susurra

al oído cuando me abrazas.

A veces te imagino cuando duermo 

desnuda a mi lado y te siento 

respirar palpitar tu corazón

bajo el sonido de la lluvia 

y sueño que me sueñas

cuando estas dormida junto a mí.

II

A veces te imagino 

cuando duermo

con tus brazos rodeándome con la 

calidez de tu pecho en mi espalda

y la dulce caricia de tus muslos

rozando mis piernas y tu tibia respiración

que al jugar en mi pelo me eriza la piel

y me invita a despertarme. 

A veces te imagino cuando duermo

con tu rayo que me eleva hasta 

el fin del universo 

y me hace perderme bajo tu cintura

en ese silencio poblado de estrellas

en el que vibramos juntos. 

A veces te imagino cuando duermo

que prolífico de versos colmas mis oídos

e inundas de amor mis 

sentidos acariciando mi corazón

bajo la luna cómplice muda

de nuestros sueños secretos 

dulce compañera 

nocturna que me ha prometido

que un día hacia ti me llevará.

 

Una mujer desnuda

Una mujer desnuda en el lecho

o frente a su espejo

es como observar un hermoso 

paisaje como contemplar los valles y colinas

las montañas y suscascadas

con sus relieves, climas y  vegetación 

sus glaciares y sus icebergs.

Una mujer desnuda

es como una geografía del cuerpo 

con sus ríos sus corales y sus arrecifes

la flora de la tierra y el mar

un territorio silvestre a explorar 

con las metáforas de las palabras 

la orquídea de su sexo

que se desflora con la mano que la acaricia 

como con la mano que la escribe. 

II

Un hombre desnudo de pie

es como admirar una obra de arte

una maravillosa estatua que el artista 

ha esculpido marcando sus pliegues sus curvas 

sus ángulos puliendo delicadamente

cada músculo de ese cuerpo perfecto 

que creó para el amor y que dejó 

en reposo con la mirada puesta

en el horizonte a la espera de esa mágica musa

que al llegar con sus enamorados versos

lo encante y le de vida haciendo 

cobrar al fin sentido su existencia.

 

Navidad y los hindúes

Por L.B

 

Al fin pude sentarme a descansar un poco. 

Acabo de terminar de ponerle las luces 

del árbol de Navidad a mi hermosa planta de jazmines.

Este año decidí cambiar algunas cosas. 

Lo enchufé y me dio una emoción ver 

el árbol lleno de lucecitas

que me brotaron las lágrimas.

Pero siempre fui así

me emocionan las pequeñas cosas. 

He dejado mi jardín hermoso.

Corté el pasto y puse la mesa afuera para cenar aquí esta noche.

Mis plantas están en flor.

Tengo los pies descalzos sobre el césped fresco. 

Pienso en Whitman y las hojas de hierba.

Estoy debajo del árbol de guayabas y el sonido del sonador de bambú

movido por la brisa me hace compañía.

También las flores que te mandaré en las fotos me acompañan.

Lo que más me gusta es estar sola en el jardín 

y disfrutar de los olores, colores y sonidos.

Del sonido del silencio también disfruto. 

Te voy a contar lo que creen los hindúes. 

Ellos dicen que cuando una persona muere su alma se divide en dos

y se reencarna en dos personas distintas

por eso en el mundo hay muchas almas gemelas. 

Cuando encuentras una de ellas eres feliz.

Pero si encuentras otra a la vez

el deseo de estar con las dos hace que sufras.

 

Lucille

 

Guardaré tu postal

entre mis papeles y mi corazón 

Guardaré tu amor y tu recuerdo 

entre mi pecho y mi corazón 

Guardaré la imagen de tu cuerpo

desnudo entre mi cuerpo y mi corazón 

Guardaré tus palabras

entre mi labios y mi corazón 

Guardaré tu voz entre

mis manos y mi corazón

Guardaré todo de vos

para cuando algún día quieras desnudarte 

o amarme de verdad 

entre mis brazos entre mi pecho aquí 

en mi lecho sobre la alfombra o en mi sofá.

Te guardare en mi corazón 

como una reserva ecológica 

de amor por si algún día respiro el aire puro

y fresco de tu cuerpo.

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