Alejandro Gaviria, ¿un auténtico liberal o una ficha del liberalismo?

El nombre del rector de los Andes ha venido sonando para empuñar el trapo rojo de cara a la contienda presidencial del 2022, ¿aceptará o se mantendrá al margen?

Por: Fredy Alexánder Chaverra Colorado
octubre 28, 2020
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Alejandro Gaviria, ¿un auténtico liberal o una ficha del liberalismo?

Diferentes sectores del liberalismo (liderados por el senador Iván Agudelo) han venido proponiendo el nombre de Alejandro Gaviria para que empuñe el trapo rojo de cara a la contienda presidencial del 2022. No es la primera vez que un sector político le coquetea al ministro “estrella” del gobierno Santos. Solo hay que recordar que el año pasado, Petro (que lo considera como una de las personas más inteligentes del país) lo invitó a aspirar a la alcaldía de Bogotá. El líder de la Colombia Humana veía en Gaviria un candidato de centro con capacidad de sumar en la izquierda; sin embargo, Gaviria no aceptó, dando por sentado que su prioridad es continuar en la rectoría de la Universidad de los Andes. Aunque goza de prestigio en el mundo académico y es reconocido entre los políticos; Gaviria es un desconocido para el grueso de los colombianos. Tampoco tiene experiencia en política electoral y su perfil es más cercano al de un intelectual público que al de un político. ¿Se le medirá a una incierta aventura electoral?

Tras construir una reputación en la academia y como columnista de El Espectador, Gaviria regresó al sector público (ya había pasado por el Departamento Nacional de Planeación) en 2012 cuando asumió el Ministerio de Salud. Fue de los pocos ministros que acompañó a Santos durante todo su gobierno. Algunos sectores lo asumieron como una cuota del partido liberal, tal vez confundidos por su talante liberal y obviando que nunca estuvo matriculado en el liberalismo y que siempre conservó un perfil más técnico que político. No fue el clásico ministro que venía del Congreso o con relaciones con una bancada en el capitolio a la que llamaba al orden cuando le hacían “pataleta” al gobierno (ese papel para los liberales lo tenía Juan Fernando Cristo) y hasta algunos directivos liberales se quejaban porque les achacaban un ministro liberal que “ni se sabía el nombre de los congresistas”. Ahí radica una diferencia importante, pues Gaviria no es un liberal de partido sino un hombre que impulsa en su acción pública el verdadero ideario liberal.

En su paso por el ministerio impulsó una agenda cercana al progresismo como avances en la defensa de la interrupción voluntaria del embarazo; derechos reproductivos; y derecho a morir dignamente. Algo que lo acercó a la centro-izquierda y le costó críticas de los cristianos y conservadores. Además, fue un ministro visible porque se empeñó en dotar sus decisiones de una dimensión pedagógica, así combinó su perfil de funcionario con el de intelectual que alienta el debate en temas de importancia nacional en conferencias y libros; por ejemplo, es defensor de la legalización total de la marihuana y en su faceta de académico alienta a cambiar la lógica de la fracasada guerra contra las drogas. Son posiciones que sin duda lo convierten en un referente en la centroizquierda, de ahí que lo estén convocando a sumarse a la baraja de candidatos y a medirse en una consulta como independiente o como ficha de los liberales.

A pesar del reconocimiento que su figura genera en el país político, Gaviria no tiene las condiciones de político electoral y mucho menos desde un partido que en la segunda vuelta presidencial de 2018 claudicó totalmente al uribismo. Poco importó que Duque prometiera hacer “trizas” la paz (bandera histórica del liberalismo); que en su plan de gobierno no incluyera a las minorías sexuales o que sus posiciones en temas como el aborto o la legalización de las drogas fueran diametralmente opuestas a las pregonadas por los liberales. Los acuerdos burocráticos primaron y Cesar Gaviria empeñó el ideario liberal a un gobierno aliado con sectores cristianos y la derecha más cavernaria. La reventada no se hizo esperar y empezó por los liberales más santistas como Juan Fernando Cristo; Luis Ernesto Gómez y Daniel Quintero. Ahora, el Partido Liberal ha tomado cierta distancia de Duque y quiere llegar con candidato propio a la elección de 2022, pero la empeñada al uribismo le ha salido cara y nadie duda que ese partido se derechizó. ¿podría un auténtico liberal como Alejandro Gaviria asumir las banderas de semejante coco vacío?

De ser cierto que Alejandro Gaviria buscará aspirar en el 2022, solo le recomendaría que no lo hiciera por el liberalismo, en política, las historias tienden a repetirse y nada raro que le terminen haciendo lo que le hicieron a Humberto de La Calle (otro auténtico liberal), a quien dejaron a medio camino y completamente abandonado. ¿Qué más se podría esperar del partido de bolsillo de César Gaviria?

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