Opinión

Adiós Petro, bienvenido Peñalosa

La pregunta que no han respondido con claridad los candidatos es; ¿cómo van a financiar todas las maravillas que nos están pintando a los bogotanos?

Por:
diciembre 30, 2015
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La vida moderna exige, y está a la espera de un nuevo tipo de plan, tanto para la casa como para la ciudad.
Le Corbusier

Para hablar del segundo cargo más importante del país, la Alcaldía Mayor de Bogotá, hay que referirse al sistema político colombiano que está podrido, corrompido, deslegitimado; no inspira ninguna credibilidad ni confianza en la ciudadanía,

El Congreso, su inmensa mayoría en Senado y Cámara, son producto del fraude electoral, de la compra de votos, de la presión de grupos ilegales en muchos casos y del abuso que cometen las administraciones o municipales o departamentales que controlan. “Además, estas dos son nidos de corrupción y el tema llegó a Bogotá”, como asegura Jaime Castro, exalcalde de la capital colombiana y responsable del saneamiento de sus finanzas hace unos 22 años.

El ejemplo más claro y doloroso de que la corrupción se descaró en Bogotá fue la alcaldía de Samuel Moreno. Quién se iba a imaginar que algún día iban a terminar en la cárcel el alcalde, el hermano del alcalde, el contralor, el personero, los concejales, el secretario de salud, los contratistas… etc., etc., etc. “Hoy la corrupción es la lacra de todos los sistemas políticos; llámense de derecha, de izquierda, de centro. Y qué decir de la Administración de Justicia y del Gobierno Nacional con la compra de la reelección con la mermelada y con el cuento de la paz”, enfatiza el exalcalde.

Dicho esto, hay que hablar de las finanzas de la ciudad. La pregunta que no han respondido con claridad los candidatos es; ¿cómo van a financiar todas las maravillas que nos están pintando a los bogotanos?

La capital de los colombianos tuvo una serie de alcaldes, la tripleta Castro-Mockus-Peñalosa, que gracias al saneamiento de las finanzas del primero, los ahorros del segundo y la ejecución del tercero la transformaron en una ciudad moderna, ejemplo para muchas otras de Colombia y del mundo. “Hoy la ciudad no está quebrada”, asegura Castro,“pero sus finanzas están en cuidados intensivos a causa del carrusel de la contratación y los subsidios de Petro (la pérdida de Transmilenio es del orden de los 500.000l millones de pesos y el SITP vale 1,5 billones)”, que —entre otros— le han costado ríos de dinero a Bogotá.

Los últimos retos del nuevo alcalde son la seguridad y la movilidad, sin duda, pero repito: ¿con qué va a financiar su programa de gobierno? Luis Carvajal, quien también acompañó a Castro en su gobierno, calcula que del mandato Petro quedan en bancos por falta de ejecución unos dos billones de pesos, insuficientes para hacer todos los proyectos, por lo que muchas cosas tendrán que hacerse por alianzas público-privadas. Dos billones de pesos son totalmente insuficientes si se tiene en cuenta que, como señala Jaime Castro, el mantenimiento de la malla vial vale 7 billones, ¡sin hablar de la construcción del metro! Rafael Pardo y Pacho Santos hablan de policía urbana. ¿Cuánto vale la nómina de este cuerpo policivo de cinco mil personas profesionales, si —según dicen— no van a costar menos de tres millones con prestaciones, ¡así que multipliquen!...

El exalcalde cree que debe hacerse una reforma tributaria, pero ¿los contribuyentes van a aguantar una reforma tributaria estructural nacional y una local? Las finanzas son el gran reto para el nuevo burgomaestre porque sin plata no se arregla nada.

Miremos ahora la nómina de aspirantes y sus posibilidades de llegar a la Alcaldía:

Clara López. Independientemente de las calidades de su educación en Europa y Estados Unidos y de que hable muchos idiomas, ya llegó a su tope en las encuestas, entre otras cosas porque el Polo como partido y ella como persona están pagando el precio político de haber sido del gabinete de Samuel Moreno.

Francisco Santos. Dicen políticos de carrera que le falta perrenque, que la gente no lo ve como alcalde. En lo particular no lo veo tan catastrófico como lo pintan; se ha preparado. También se aseguran que si Uribe hubiera convencido a Martha Lucía Ramírez o a Juan Carlos Echeverry, antes de su ingreso a Ecopetrol, estaría peleando la alcaldía porque el peso de Uribe es grande.

Rafael Pardo. Es un hombre serio. Dicen los entendidos que tiene una limitante personal muy grande, y es que no inspira. Lo llaman el candidato descafeinado; no transmite nada. Es el anticandidato (cuando aspiró a la presidencia, hace cinco años, casi no saca el 4 % mínino para que el liberalismo no perdiera la personería jurídica). Se sintió el candidato de los partidos y creyó que a la Alcaldía de Bogotá se llegaba con el aval liberal (Serpa), el de la U (Roy Barreras, Armado Benedetti) y con la señora Piraquive del Mira. Eso es negativo hoy porque los partidos están desprestigiados. Son de avales. No tienen la más mínima posición o solución sobre los problemas de la ciudad. La palomita que tuvo en la alcaldía en ausencia de Petro no es suficiente para conocer la ciudad.

Peñalosa está puntenado y va a ganar las elecciones con una minoría sobre el total de votos de la ciudad. No se puede olvidar que arrastra un negativo muy grande en estratos medios y bajos que supera el 50 %, por lo que no le va a tocar fácil. Sin embargo, tiene a su favor varias cosas:

  • Es quien más conoce la ciudad.
  • Sabe de urbanismo. Tiene en la cabeza muchas ciudades del mundo. Es el más preparado.
  • Dejó un balance como alcalde, aunque sus detractores critiquen los moños y los bolardos. No hay ciudad en el mundo que no los tenga.
  • Arrancó diciendo que iba a ser candidato de opinión, con firmas. Cambio Radical le llegó cuando se iba a inscribir y los conservadores después. En Bogotá es clave el voto de opinión.
  • La adhesión de Mockus le suma a sus habilidades adminstrativas la cultura ciudadana.
  • A diferencia de los demás, Peñalosa no quiere ser presidente. Quiere prestarle un servicio a la ciudad y seguir dedicado a lo suyo.

Hoy las elecciones son exactamente lo contrario de lo que pasaba hace cuatro años, según Luis Carvajal. Es decir, si en las elecciones pasadas Petro pudo ganar por una minoría porque  de centro a derecha la opinión estaba dividida, ahora, después del fracaso de la alcaldía de Petro, el voto antiPetro está definiendo las elecciones. Eso quiere decir que mientras Peñalosa arrastra ese voto de opinión del centro hacia la derecha, que en las elecciones anteriores perdió, el voto del centro hacia la izquierda está dividido entre Pardo y Clara López. Esto decidirá que seguramente ganará Enrique Peñalosa… ¡Y yo, como muchos bogotanos, quiero que gane Enrique Peñalosa!

¡Hasta el próximo miércoles!

Publicada originalmente el 21 de octubre de 2015.

 

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