Acuerdo entre Petro y antecesores: ciencia y tecnología no importan
Opinión

Acuerdo entre Petro y antecesores: ciencia y tecnología no importan

El 0,25 % del PIB en investigación y desarrollo es vergonzoso. Y nadie convoca a cambiar la situación

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junio 17, 2024
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Colombia está varada, hace más de 30 años, en el indicador que resume su compromiso con la ciencia y la tecnología. La inversión en investigación y desarrollo (i+d) llegando al primer cuarto del siglo 21 no pasa del 0,25 % del producto interno bruto. Una verdadera vergüenza.

El indicador se menciona con alguna frecuencia, como quien ve llover o como cuando se alude a una enfermedad crónica. Nadie, ningún actor, convoca a cambiar la situación. Algunos análisis, válidos, se concentran en responsabilizar a los sucesivos gobiernos por el magro presupuesto que se suele asignar al Ministerio de CyT. La baja apropiación es verdad, pero no es toda la verdad: el estado no puede ni debe ser la única fuente de fondeo de i+d.

El indicador da pena. Más allá de la barbarie con la que el gobierno de Israel respondió a otra barbarie, la de Hamas, Israel invierte el 6% de su PIB en i+d (lo que, además, le otorga una capacidad de ataque y defensa militares sin par).   

En la lista de países OCDE los coreanos del sur están por encima del 5 %. Japoneses, anglosajones y escandinavos andan entre el 2 % y el 4 %. España, tan cercana a nuestra historia y economía, va como en 1,3 %, un nivel mediocre (OCDE, Main Science and Technology Indicators, Marzo de 2024. Nota: los datos son del 2022).

Estamos quedados, obvio, entre los países de la OCDE. Nos ubicamos, también, muy por debajo del pobre promedio de América Latina y le Caribe (0,61 % del PIB, véase ricyt).

Lamentable la pérdida de tiempo, durante décadas, en cambios institucionales relacionados con la gestión pública de recursos para CyT. Colciencias antes de 1990, adscrita al Ministerio de Educación, luego a Planeración Nacional. En este siglo, convertida en Departamento Administrativo y ahora en Ministerio. Y el indicador de marras, intacto.

Las regalías, que en un esquema descentralizado promovido hace doce años financiarían las actividades de CyT, no tuvieron impacto digno de mención. Mermeladita.

Misiones van y vienen. La extraordinaria del 2019, de Sabios, abrió caminos que no se vieron correspondidos por la inversión ni del pasado ni del actual gobierno.

El Plan de Desarrollo actual, tal vez por obra y gracia de Jorge Iván González, su brillante antiguo jefe, alcanzó a ilusionar a muchos interesados. Reconversión industrial, sociedad del conocimiento, transición energética, fuentes de energía renovables, bioeconomía, exportaciones de bienes y servicios basados en el conocimiento, aparecían en el Plan de la mano de un, aparentemente, renovado interés en actividades de i+d. Todo quieto.

Pero no nos equivoquemos: ningún ministro (o ministra) puede mover ese vagón atascado en el lodo del atraso.

Los actores que debían aparecer en la foto han estado y están ausentes.


Los empresarios colombianos, sin duda pujantes en la creación de empleo y de valor, no invierten en i+d


Los empresarios colombianos, sin duda pujantes en la creación de empleo y de valor, no invierten en i+d. Nuestros indicadores en materia de propiedad intelectual son pobrísimos.

Las universidades, con contadas excepciones, investigan poco y, en general, están desligadas de la “d” (desarrollo). Hay, sin duda, algunos nodos (centros de investigación) que responden por lo poco que se hace en el país.

Los políticos, que podrían jugar un papel determinante en el legislativo y en el ejecutivo, suelen andar en otros cuentos más rentables. Ahora y durante las últimas tres décadas. Hay, sí, excepciones.

Sí: hay más doctorados, aunque muchos menos de lo que la misión del 94 recetó.  ¿Por qué no se mueve el indicador? ¿Tienen empleo en i+d? ¿Se les paga bien?

Lo anterior podría dar paso a un gran evento de reconciliación nacional: el reconocimiento del desinterés mutuo, de parte de este gobierno y de los anteriores, en que la ciencia y la tecnología sea factor determinante en el desarrollo de Colombia, en convertirnos en una economía del conocimiento. Y, por supuesto, al acto deben ser invitados representantes empresariales y de buena parte de las universidades.

El 0,25 % del PIB en investigación y desarrollo es vergonzoso.

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