Opinión

Aclaro: no todo ha sido malo

Por:
diciembre 15, 2013
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Definitivamente no debería estar quejándome por pendejadas. No todo ha sido malo. Sí, los taiwaneses tienen una forma peculiar de comer y no se preocupan por cerrar la boca al hacerlo, sorben la sopa y se sacan mocos en público sin pena alguna; puede que estornuden y tosan sin procurar cubrirse la boca o escupan los aparentemente apetitosos gargajos que saborean antes de botarlos a la calle. Puede que me haya encontrado con algunos individuos reticentes a hablar con los extranjeros, lo miren a uno con asombro y no le devuelvan el saludo, pero en su defensa casi todos de los que se cambian de asiento en el metro cuando me les hago al lado, que pareciera que con una mirada quieren devolverlo a uno en el mismo avión en que llegó, han sido ya ancianos que tal vez fueron criados así por alguien un poco más racista y menos tolerante con los extranjeros que las nuevas generaciones. Todos hemos tenido un abuelo o bisabuelo racista, nada qué hacer. Pero definitivamente no me puedo quejar de mi estadía en Taipéi. A pesar de las grandes diferencias y las dificultades que me ha costado adecuarme a ellas, hay varias cosas que se rescatan de esta magnífica ciudad y que Colombia tiene mucho que envidiar.

Primero, y lo más significativo e impactante que he visto en Taipéi es el uso de las U bikes. Esta campaña de alquiler de bicicletas empezó en el año 2008 entre el gobierno de la ciudad en comunión, el Departamento de Transporte y Giant, la fábrica de bicicletas con sede en Taiwán, con el propósito de ayudar a combatir el calentamiento global, crear conciencia ciudadana y ayudar al usuario a llevar una vida saludable. En el 2009 había once estaciones y quinientas bicicletas, ahora hay más de cien estaciones y el número de bicicletas supera las 3.500. Además, es realmente sencillo alquilarla y solo necesitas tu tarjeta del metro o tu carnet estudiantil, una tarjeta de crédito o simplemente tu celular, suscribirte a la base de datos y listo. Y como incentivo, ¡los primeros treinta minutos son gratis! Esto me tiene realmente sorprendido. Sé que en Colombia se ha implementado este método, que en Medellín han sido bien acogida la campaña En Cicla y las casi trescientas bicicletas que hay para alquiler, pero  la popularidad que tienen acá es verdaderamente impresionante. El diseño de la bicicleta ayuda para que niños, jóvenes, adultos y hasta ancianos logren hacer uso de ellas sin mayores problemas. He visto a señoras con sus perros en las canastas e incluso con sus niños yendo a hacer las compras o al trabajo; a ejecutivos yendo y viniendo de la oficina con su saco, corbata y el pantalón remangado. Me preocupa que la mayoría, me atrevo a decir que ninguno de los que he visto, use casco. Sin embargo, y este es otro punto que quisiera resaltar, me tranquiliza el hecho de que acá el tráfico es moderado y la gente, ante todo,  respeta al peatón. Bueno, esto es en comparación con Bogotá o con Cali recientemente. Así haya muchos que se quejen del tráfico en Taipéi, no han visto nada si no han viajado a Colombia.

¡Qué delicia no oír pitos o bocinas o como quieran llamarlos! La tan ignorada campaña de Pirry de Inteligencia vial parece ser que acá es cosa de todos los días.  No me han pitado ni una vez, incluso cometiendo una que otra colombianada, y no he visto a ningún taxista gritar hasta quedar morado y todo parece fluir de manera normal y pacífica como debería ser. Es un simple hecho de sentido común. Puede que esté equivocado, pero por ahora ese no ha sido mi caso. Incluso he notado algo que es imposible que pase en Cali o en cualquier ciudad de Colombia. Hay semáforos en los que cuando se da paso hacia la derecha o a la izquierda, el semáforo peatonal  de esa calle por la que se quiere cruzar, todavía está en verde. ¡Sí! Y los carros se detienen sin afán, esperan a que los peatones y bicicletas crucen y van en encontrando forma de doblar sin necesidad de algarabías o disputas. Sin duda alguna, en Colombia ya tendríamos varias decenas de muertos en cada esquina donde esto se permitiera (Es una exageración para aquellos lectores que se toman las cosas tan a pecho y no son capaces de distinguir una broma o una hipérbole cuando leen una).

Estas son apenas unas cuantas muestras de lo mucho que nos falta por aprender, si en verdad queremos algún día cambiar nuestra mentalidad y verdaderamente progresar. Taipéi es realmente despampanante, me sorprende cada día y probablemente lo siga haciendo por mucho tiempo más. Aún me falta mucho a lo que adecuarme y mucho por aprender.Todavía me es imposible sacar mi cámara o mi celular a altas horas de la noche sin estar pendiente del ratero que en cualquier momento me lo arrebata. ¡Gracias Colombia!

 

 

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