¿Acaso en este país ser negro significa ser pobre, miserable, desalmado y esclavo?

El alma no tiene color. Esos conceptos solo están en el imaginario de los racistas. De hecho, la RAE no contempla ninguna de esas palabras como sinónimos de negro

Por: Isa Salcedo
octubre 02, 2019
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¿Acaso en este país ser negro significa ser pobre, miserable, desalmado y esclavo?
Foto: Instagram @triplecibarguen / Facebook @yuberjenM

La variedad de paisajes, de comida, de climas, sus 68 lenguas nativas y la gran cantidad de acentos hacen de Colombia un país tremendamente rico. Pero sin duda, algo que lo hace aún más atractivo es la diversidad de razas que con sus colores pintan el paisaje nacional.

Según el último censo nacional, realizado por el Dane en el 2018, Colombia cuenta aproximadamente con 48 millones 258 mil 494 habitantes, de los cuales solo el 37 por ciento de ellos, es decir, 17 millones 855 mil 643 ciudadanos, conforman la tan venerada raza blanca. Sin embargo, hay “cerebritos” que no logran comprender la diversidad étnica colombiana. Somos el resultado de una mezcla entre españoles, amerindios y afrodescendientes, es por esto que el 49 por ciento de los pobladores, el equivalente a 23 millones 646 mil 662 coterráneos, son mestizos.

San Basilio de Palenque, un corregimiento de Mahates, al sur del departamento de Bolívar y fundado por cimarrones, es considerado el primer pueblo libre de América Latina. Este es un claro ejemplo del “perrenque” de esta raza que por años nos ha demostrado a los blancos que el alma no tiene color y que los tonos de la piel, esos que nos hacen ser más claros o más oscuros, es solo una diferencia física.

El racismo cambia sus formas pero no desaparece, es como si no estuviéramos en el Siglo XXI sino en los años 1.600. En la actualidad, los racistas han optado por formas más sutiles de humillación. Los chistes, las adulaciones, el sarcasmo, la ironía e incluso la inclusión y la discriminación positiva  son la nueva manera de disimular que seguimos siendo una sociedad con un profundo desprecio hacia los negros. ¡Personas blancas con el alma negra!

Los medios masivos de comunicación, especialmente la televisión —donde prima la imagen—, no son la excepción. En alguna ocasión, Yolima Mena, periodista e integrante de la comunidad afro, afirmó en el programa Control T.V. del canal TRO que “existe una invisibilidad total. Para poder incluir a los afro tienen que encajarlos en un estereotipo; la participación de una persona ya sea por su profesión o por su actuación siempre va a estar encajado en unos personajes, en unos roles ya identificados que son menos que los personajes principales”.

Cabe recordar el reciente comentario que recibió Mabel Lara, tras haberse anunciado el fin de Noticias Uno. Gregorio Pérez Villa, en su cuenta de Twitter, escribió: “Mabel Lara, la mamerta periodista que retornará a Cali a vender chontaduro”; ¿por qué?, ¿acaso por ser negra?

El tema estético sigue prevaleciendo para las cadenas de televisión. Si bien en los últimos años se han visto a través de las pantallas a unas cuantas mujeres afrocolombianas presentando programas en los diversos canales regionales y nacionales, aún tienen ciertas exigencias que no representan a la mujer negra.

La representación de la raza negra en televisión es poca. En los medios de comunicación, particularmente en la televisión se hace evidente la discriminación por la poca presencia de estas personas en la pantalla chica. Algunos lo hacen solo por cumplir con la ley y por quedar bien ante la sociedad. Toca reconocer que hemos avanzado pero también que aún nos queda mucho camino por recorrer.

Las multas onerosas tampoco son la cura a esta enfermedad social llamada racismo. ¿Cómo es posible que en una nación autoproclamada como “incluyente” y en vía de desarrollo se tengan que castigar actos racistas mediante la Ley 1482 del 2011, denominada Ley Antidiscriminación? Que como ciudadanos nos tengan que imponer este tipo de medidas indica la falta de valores esenciales como el respeto y la tolerancia que impiden el verdadero crecimiento de un país.

Como dice Mena, “tenemos que empezar por las personas, luego las instituciones, los gobiernos y también las grandes esferas. Hay que cambiar las prácticas racistas, los señalamientos, continuar en esa búsqueda de hacer ver que todas las personas somos iguales en dignidad, en derechos y en oportunidades”.

Colombia es un país machista, racista y clasista, no obstante, las mujeres, los negros y los “pobres” son quienes mejor nos representan en el exterior ¡qué ironía! Mariana Pajón, Caterine Ibargüen y Yuberjen Martínez son ejemplos de deportistas que exaltan a Colombia. Es que ni por pertenecer a las altas esferas los “negros” se salvan del racismo, pues la discriminación racial tampoco distingue estratos. Así quedó demostrado con el caso de Belky Arizala, una reconocida modelo de raza negra a quien se le prohibió la entrada a un bar en el norte de Bogotá por su color de piel.

Ojalá todas las razas fueran tan pujantes, alegres, talentosas, empoderadas y orgullosas de sí como los 5 millones 115 mil 499 habitantes, que según el censo oficial, son afrocolombianos.

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