A la memoria del maestro Jairo Soto Hernández

Murió Jairo Soto Hernández, reconocido docente e investigador cultural barranquillero, quien enalteció los estudios del Caribe y el Carnaval de Barranquilla

Por: JUAN ELADIO DE LA HOZ BLANCO
febrero 21, 2020
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A la memoria del maestro Jairo Soto Hernández
Foto: El Heraldo

Entender la universidad como espacio de construcción humana, tejido social, ciencia, cultura, diálogo y paz, a partir del ejercicio de la docencia, investigación y extensión, exige de hombres y mujeres que comprendan y asuman este carácter teleológico del alma mater, y el maestro Jairo Soto Hernández sí que entendió y asumió con lujo de competencia y dignidad esta misión de la universidad.

 

Su formación y condición humana, auténticamente humana, se lo facilitó y permitió; poseía las características del hombre virtuoso, aquel que busca la excelencia, que sabe convivir con sus semejantes, que reconoce en ellos sus debilidades; pero de igual forma sus fortalezas, que realiza acciones y actuaciones que por sí mismas son agradables, que van en búsqueda del bien y de la felicidad, a esto se dedicó este gran maestro, símbolo de lo que significa la alegría, el compromiso, la solidaridad,  el compañerismo, la amistad y la fraternidad,  virtudes que nos hacen  humanos, auténticamente humanos.

La última reunión que realizó como coordinador del programa de Licenciatura en Ciencias Sociales fue el viernes 14 de Febrero para organizar los equipos de trabajo que iban a tener la responsabilidad de asumir el proceso de re acreditación de calidad  del programa, estaba a modo de guacherna, como simple ciudadano que “quien lo vive es quien lo goza” porque el carnaval era parte de sus pasiones y felicidad; pero también, como investigador del mismo, al cual le dedicó gran parte de su vida académica para el conocimiento y fortalecimiento de la tradición cultural.

Dentro de sus estudios, investigaciones y publicaciones sobre la fiesta carnavalera se destacan: Tejidos de nación: Los carnavales, Carnavales y Nación: Estudios sobre Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba y Venezuela,  El Diablo en la Cultura popular del Caribe colombiano: del corpus Christie al Carnaval de Barranquilla, El carnaval en el currículo: una mirada desde la necesaria pertinencia de currículos centrados en procesos culturales, Disfraz y danzas de diablo en el carnaval de Barranquilla: de lo sagrado a lo profano, Posibilidades pedagógicas del Carnaval como referente para la formación ciudadana en el distrito de Barranquilla y su último gran trabajo sobre esta fiesta que identifica el ser y sentir del hombre y mujer barranquillera fue el que realizó en el marco de su  estudio doctoral y que lleva por título: El carnaval de Barranquilla aproximaciones teóricas para su apropiación curricular en instituciones educativas;  sin duda,  el maestro Jairo Soto Hernández se convierte en un referente teórico para el conocimiento de la fiesta más popular de Colombia.

Este hombre que creció entre los barrios las Palmas y la Magdalena de nuestra querida ciudad de Barranquilla,  que realizó su primaria en el colegio Calixto Álvarez del barrio las Nieves, que egresó  del bachillerato de la universidad Libre, que se hizo licenciado en Ciencias de la Educación con énfasis en Ciencias Sociales y Económicas en la Universidad del Atlántico, que se postgraduó de especialista en Planificación Urbana y Regional de la Universidad Autónoma del Caribe, en Gobierno y Asuntos Públicos en la  Universidad Simón Bolívar, Magister en Educación de la misma Universidad  y Doctor  en Educación de la  Universidad Rafael Belloso Chacín  Maracaibo –Venezuela, es una muestra de cómo desde las clases populares, con esfuerzo, disciplina,  dedicación,  pero ante todo a través de la educación nos superamos y se le aporta al desarrollo integral de la sociedad.

Jairo Soto Hernández fue un educador de tiempo completo, formador de ciudadanos(as)  y forjador de maestros, entendía a la perfección lo que significaba la educabilidad, la enseñabilidad y el papel de la educación en la transformación del sujeto humano,  desarrollaba  su quehacer docente con pasión, dedicación y amor al otro, se colocó al frente junto con un puñado de docentes del proceso de acreditación de calidad de la  licenciatura en Ciencias Sociales y lo alcanzamos e iniciábamos el proceso de reacreditación. Su trabajo y disciplina lo llevaron a asumir retos en el direccionamiento no solo de la universidad del Atlántico que fue su segunda casa después de su hogar, donde ejerció la  docencia, pero de igual forma fue coordinador de la Licenciatura en Ciencias Sociales, director de la oficina de Egresados, coordinador de la   Licenciatura  en Educación Básica con Énfasis en Educación Artística;  pero también,  asumió retos de ciudad convirtiéndose en  Alcalde de la Localidad Murillo Sur Oriente y Secretario de Gestión Social.

Toda una vida llena de virtud y logros; pero la muerte del maestro Jairo Soto Hernández nos lleva a preguntar: ¿qué está pasando con la salud de los docentes de la Universidad del Atlántico y especialmente de la Facultad de Ciencias de la Educación? en los últimos tres años han muerto tres docentes y coincidencialmente dos ejerciendo el cargo de coordinador(a) de programa y otra excordinadora. La fotografía de los hechos es muy parecida: fin de semana, reunión de profesores para acordar procesos de acreditación e infartos en días consecutivos, simplemente para la reflexión y un objeto de estudio para analizar el bienestar de los docentes de la Universidad del Atlántico.

Sin duda alguna, nuestra Universidad del Atlántico y la sociedad barranquillera pierde no solo un académico, investigador, gestor cultural y social sino a un auténtico ser humano, que no se quedó únicamente en los temas del carnaval sino que abordó otros objetos de investigación como las crónicas vallenatas que semana a semana describían de forma magistral los contextos históricos, geográficos y las interacciones humanas que habían detrás de cada composición; pero que  también investigó  sobre política y paz , pedagogía, didáctica e investigación.

Tu producción académica queda para las nuevas generaciones que tendrán en ella un legado para comprender nuestra tradición, cultura e identidad y entender como bien lo expresaste  en uno de tus artículos: “se necesita más educación menos cemento”; pero por encima de toda esta producción académica e intelectual  está el ser humano noble, carismático, con una sonrisa permanente que iluminaba los escenarios donde llegaba, amable, presto a colaborar y dar solución a los problemas, un  humano y humanista integral, sin duda, ha partido al mundo celestial un digno representante de la sociedad barranquillera y de la comunidad uniatlanticence. ¡Hasta siempre, maestro Jairo Soto Hernández!

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