Álvaro Vásquez, quien lo heredó de su papá, se ha propuesto no dejar que sus costumbres mueran y sigue en la misma plaza del Rosario donde nació hace un siglo

 - El Café Pasaje: la cafetería preferida de los presidentes y escritores del siglo pasado que no se apaga

Luego de la pandemia, cuando lugares de tradición como el restaurante La Romana cerraron sus puertas para siempre, el Café Pasaje ha demostrado su resistencia. Atendido por su propietario, el sitio fue la cuna del Independiente Santa Fe, acogió a poetas y presidentes y no da muestras de envejecer.

En la década de los años 30, Bogotá era una pequeña ciudad con ambiente de provincia de unos 240 mil habitantes. Su arquitectura estaba marcada por el estilo colonial, y su clima muy frío y húmedo parecía favorecer a la gente conservadora. Por las calles, bastante angostas, se paseaba una niebla permanente. Tal vez lo más moderno que tenía la ciudad era su transporte público: un tranvía que se movía con energía eléctrica.

En esa época, la vida social de la naciente ciudad giraba en torno a los cafés, en cada esquina del centro se podían encontrar hasta dos y tres juntos. Los bogotanos, vestidos normalmente con gabán, ruanas, sombreros y guantes para protegerse del intenso frío que bajaba de Monserrate y los cerros orientales se resguardaban en esos cafés llenos de humo de tabaco. Eran sitios de reunión y encuentro, a la par que las chicherías, frecuentadas por vendedores de lotería y limpiabotas.

En esa misma década nació la Empresa de Teléfonos de Bogotá y la desaparecida Caja de Vivienda Popular: todo el bullicio, el comercio y el movimiento de la pequeña ciudad se concentraba en el centro, donde muchos negocios cerraban y otros bajaban las rejas a la mitad a la hora del almuerzo.

Nace una tradición

café pasaje

En este ambiente surgió el Café Pasaje, fundado por el señor Elías Toro. Su nombre se debe a un antiguo pasaje peatonal que existió, y, que iba desde la Avenida Jiménez hasta la calle 14, sobre la carrera 6, que hacía las veces de separador entre dos edificaciones que conformaba el antiguo edificio Santafé. Esas edificaciones fueron demolidas en 1970 para darle paso a la construcción de la plazoleta del Rosario por parte de la Alcaldía de Bogotá cuando estuvo en la Administración Emilio Urrea Delgado.

El primer nombre que tuvo la actual plazoleta del Rosario fue Guillermo León Valencia y una vez estuvo terminada, la zona se llenó de cafés como el Tía Juana, el Tequendama y el Sorrento. Algunos, como el salón Fontana, existían desde 1955, y la Romana había nacido en 1965.

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Don Jorge Mario Vásquez, que había fundado Tía Juana, en la calle 14 con carrera séptima, compró el Café Pasaje en 1936, cuando se encontraba ubicado en la carrera sexta con calle 14, y lo trasladó frente a la plazoleta del Rosario, donde todavía funciona después de 95 años de historia.

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Don Jorge Mario Vásquez era un Ingeniero que trabajaba en el municipio de Puerto Salgar en el Departamento de Cundinamarca, donde se dedicaba a construir tanques para almacenar combustibles y un día cualquiera decidió dejar su trabajo y salió a buscar oportunidad en la gran ciudad con un negocio propio.

Sitio vetado

Mientras el Café Pasaje fue administrado por su propietario no se permitía la entrada de mujeres, ni siquiera había baños para ellas. La tradición era que esta clase de negocios les permitieran a entrar a las mujeres para que trabajaran como “coperas” que servían de acompañantes y escuchaban a los hombres que necesitaban ser escuchados con sus problemas.

En 1980, cuando Álvaro Vásquez, hijo de Don Jorge Mario, tomó las riendas del lugar e hizo varias modificaciones, quitó la prohibición que pesaba sobre las mujeres, estableciendo normas que estuvieron más acorde con la realidad de la época. Desde entonces, el sitio acoge todo tipo de personalidades, incluyendo a las mujeres, que en la actualidad frecuentan el sitio más que los mismos hombres. Hoy, el lugar es visitado por todo tipo de público de muchas partes del mundo.

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El Café Pasaje siempre estuvo frecuentado por grandes personalidades de la vida pública de Bogotá y el país, como el poeta Jorge Rojas, el escritor Nicolás Gómez Dávila, expresidentes de Colombia como Alfonso López, Misael Pastrana, Julio Cesar Turbay Ayala, Eduardo Santos, y Belisario Betancur. También pasaron por allí empresarios importantes, abogados y esmeralderos.

El Café Pasaje también sobrevivió al Bogotazo en 1948 y muy cerca de allí, en plena carrera séptima con calle 13, fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril a sus 50 años de edad.

La fundación de un equipo de fútbol

En ese mismo lugar, un 28 de febrero de 1941, se reunió un grupo de estudiantes y exalumnos del Gimnasio Moderno que frecuentaban el Café, e influenciados por el fútbol argentino e inspirados en el equipo Independiente de Avellaneda, decidieron fundar el Independiente Santafé, que se convirtió en el primer campeón del futbol profesional colombiano en 1948.

En el Café Pasaje no faltaron las apuestas; allí llegaban los empresarios del hipódromo de Techo, quienes se reunían a apostar y hablar de política, también los empresarios taurinos, que llegaban a organizar las jornadas y corridas de toros en la Plaza Santa María.

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Hoy, el antiguo y emblemático Café Pasaje de Bogotá, cuyo inmobiliario fue traído de Estados Unidos y tiene más de 90 años, es atendido por su propietario, el señor Álvaro Vásquez, quien heredó el lugar de su padre Jorge Mario. A pesar de ser técnico dental, Álvaro prefirió continuar con el legado de su padre, quien murió en 1996.

Don Álvaro abre las puertas del café todos los días desde las 9 de la mañana de lunes a sábado y, dependiendo del día, puede estar abierto para sus clientes hasta las 3 de la madrugada, sobre todo los viernes, que es el día de más movimiento en el lugar. A sus 62 años de edad, su mayor preocupación es que en el horizonte no se vislumbra quién pueda hacerse cargo del negocio cuando él ya no esté.

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