La República Islámica de Irán (antigua Persia), que no ha atacado a ningún país en más de 200 años, se ha convertido en el último objetivo de los neoconservadores estadounidenses y sionistas israelíes que desde la denominada "guerra contra el terror" y la lista del "eje del mal" creada por George W. Bush donde había países como Irak, Irán, Corea del Norte, Siria, Libia y Cuba.
Los iraníes han sido siempre prioridad del neoimperialismo que buscan el cambio de régimen en Irán o la balcanización de Irán en países más pequeños. Irán al igual que Siria cuenta con un mosaico cultural extenso. Donde hay persas, kurdos, azaríes, turcos, árabes, y una pequeña cantidad de judíos y cristianos donde paradójicamente siempre fueron reconocidos y respetados sus derechos.
Después de la destrucción de Irak, Libia, Siria, Irán es el premio mayor que reclaman los sionistas encabezado por el carnicero de Gaza, Benjamín Netanyahu, que ha sabido utilizar la política exterior de su mayor aliado Estados Unidos a su favor. Tanto demócratas como republicanos están sujetos a los intereses de los israelíes en la región. Israel busca la expansión de su territorio; más allá de la anexión de Gaza y Cisjordania buscan crear el Gran Israel. Fronteras que van desde el Nilo hasta el Éufrates, desde Egipto hasta Irak, por eso los conflictos en Medio Oriente nunca pueden terminar porque Israel sabe que solo con la guerra se pueden conseguir estos territorios e Irán es el último obstáculo en conseguir estos objetivos ya que este último tiene su propio armamento (drones, misiles, armas) que a pesar de las sanciones internacionales han generado la autosuficiencia y no sería un objetivo fácil.
Irán ya lo demostró durante la guerra de los 12 días donde no solo resistió de forma heroica sino que también atacó al Estado de Israel de una manera nunca antes vista durante sus 70 años de historia. La lucha iraní es la lucha de la humanidad entera, de los pueblos libres que se niegan a ser sometidos por las dinámicas del nuevo orden mundial. Luego de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y reactivar la doctrina Monroe donde conciben nuestra región como el patio trasero, Trump acaba con el líder supremo el ayatolá Alí Jamenei y cree que esto será una guerra relámpago. Pero se le olvida que tanto en Venezuela como Irán una revolución no depende de un solo hombre sino de un pueblo entero que la respalda. Veremos cómo tanto Israel como Estados Unidos sufren una humillación aplastante y una derrota más vergonzosa que en Vietnam.
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