Los interrogantes que persisten tras la caída del avión Satena en el Norte de Santander

El vuelo NSE 8849 de Satena se estrelló en La Playa de Belén el 28 de enero, dejando 15 muertos, entre ellos Diógenes Quintero, líder de derechos humanos

Por: Nerio Luis Mejia
enero 29, 2026
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2orillas.
Los interrogantes que persisten tras la caída del avión Satena en el Norte de Santander

A las 11:42 de la mañana, trece pasajeros y dos tripulantes del vuelo NSE 8849 de la aerolínea Satena despegaron del aeropuerto Camilo Daza, en Cúcuta, rumbo a Ocaña. Según el itinerario, la aeronave debía aterrizar a las 12:05 p.m. Sin embargo, el último contacto registrado por los radares de la Aeronáutica Civil ocurrió a las 11:54 a.m. de aquel fatídico miércoles 28 de enero de 2026. Desde ese instante, la preocupación de las autoridades y la angustia de los familiares se hicieron insoportables.

Lo que parecía un viaje rutinario se transformó en pesadilla. Desesperados, familiares y amigos marcaban una y otra vez los teléfonos de los pasajeros, mientras las administraciones municipales activaban planes de contingencia en las zonas donde se presumía la pérdida de contacto. Los testimonios de campesinos aumentaban la incertidumbre: algunos aseguraban que el avión giraba en círculos sobre el cielo.

Horas más tarde, la tragedia se confirmó. La aeronave se precipitó a tierra en la vereda Curasica, jurisdicción del municipio de La Playa de Belén. Quince vidas se apagaron en un instante; quince familias quedaron sumidas en un dolor inconsolable. Entre los pasajeros se encontraba Diógenes Quintero Amaya, representante por la curul de paz del Catatumbo y aspirante a la Cámara por el Partido de la U. Hijo de Hacarí, conocido cariñosamente como Chichi, fue un líder comprometido desde su juventud con la defensa de los derechos humanos. Personero en su municipio natal, Defensor Regional del Pueblo y congresista por la circunscripción especial de paz, Quintero era considerado un hijo insigne del Catatumbo. Hoy no solo Hacarí llora a su hijo más ilustre: el Catatumbo, Norte de Santander y Colombia entera sufren una pérdida irreparable.

El hombre de la eterna sonrisa, el amigo, el defensor incansable, jamás imaginó que aquel 28 de enero abordaba un avión que lo llevaría en un viaje sin retorno, acompañado de catorce almas que partieron con él hacia la eternidad. Quince vidas que se elevaron a la cita sagrada con Dios, dejando tras de sí una profunda soledad en sus familias, amigos y en toda una región que llora la tragedia.

Su partida nos deja una lección: la vida es apenas un instante. Lo que creemos que será un trayecto breve puede convertirse en la despedida definitiva. La rehabilitación de los vuelos en Norte de Santander había sido recibida con entusiasmo en un departamento marcado por la precariedad de sus vías y los peligros de sus carreteras: grupos armados que despojan a los viajeros, precipicios que acechan al menor descuido.

Hoy se siente un vacío inmenso. Quince vidas se fueron sin el abrazo final, sin el adiós de manos entrelazadas. Pero quizá aquel vuelo no estaba destinado a regresar a Ocaña: tal vez ya estaba escrito que esas almas volarían hacia el infinito. Vuelen alto, porque quienes quedamos en la tierra los recordaremos por siempre.

También le puede interesar:

Anuncios.

Anuncios.

0

Te puede Interesar

Nota Ciudadana
¿Se está usando el Holocausto para justificar violaciones de derechos humanos en Palestina?

¿Se está usando el Holocausto para justificar violaciones de derechos humanos en Palestina?

Nota Ciudadana
Así opera el discurso de Trump para justificar la invasión a Venezuela, según Foucault

Así opera el discurso de Trump para justificar la invasión a Venezuela, según Foucault

Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus