¡Un canto alegre de palabras cortas! Para decir con elllas tantas cosas vistas y desvirtuar con el sonido regio cualquier vestigio negativo de tristeza al caminar como lo manda el canon: el paso firme y lento de quien disfruta la mañana y la frescura que regala el viento convertido en brisa suave y fresca de verano. Salir de la rutina de uniformes, mirar la calle en su amplitud y retratar con la mirada el verde natural escazo, las pocas flores que se atreven, el rojo preferido en los letreros quitasoles, los pálidos azules a dos horas del levante, y la abundancia de amarillos que ruedan recogiendo el pasajero, a quien las horas tempraneras se vuelven cortas de minutos. Jaime Castro Matíne Anuncios. Anuncios..

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¡Un canto alegre
de palabras cortas!
Para decir con elllas
tantas cosas vistas
y desvirtuar
con el sonido regio
cualquier vestigio negativo
de tristeza
al caminar
como lo manda el canon:
el paso firme y lento
de quien disfruta la mañana
y la frescura que regala
el viento convertido
en brisa suave y fresca
de verano.

Salir de la rutina de uniformes,
mirar la calle en su amplitud
y retratar con la mirada
el verde natural escazo,
las pocas flores que se atreven,
el rojo preferido
en los letreros quitasoles,
los pálidos azules
a dos horas del levante,
y la abundancia de amarillos
que ruedan
recogiendo el pasajero,
a quien las horas tempraneras
se vuelven cortas de minutos.
Jaime Castro Matíne

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