El director, escritor y profesor durante décadas Sandro Romero, habla sin tapujos sobre su decepción por el cierre de más de 60 salas de teatro en la capital

La pandemia, como si fuera uno de los jinetes del apocalipsis, está acabando con todo lo que encuentra a su paso. Uno de los sectores que difícilmente se recuperará será la cultura. Ni conciertos, ni obras de teatro han podido regresar a la normalidad. Uno de los pocos lugares que abrió en estos días fue el Teatro Petra, de Fabio Rubiano y Marcela Valencia, quien puede dejar entrar a menos de 30 personas. Las cuentas nunca dan y la ecuación casi siempre va a pérdida.

Por eso el maestro Sandro Romero Rey, quien por estos días volvió a sacar a su Bathory, el espectácular monólogo donde recrea los días de la Condesa Sangrienta en un oscuro bosque en Hungría, cuenta la dura crisis que vive el sector:

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