Siempre dio las peleas desde la calle, como su papá. La sonrisa le volvió con los logros del paro de Buenaventura en junio 2017. La sonrisa la borró un disparo

 - Temistocles nunca se fue de Buenaventura, un negro verraco

El viejo sabía que lo iban a matar. En la época que conocí a Temístocles la cosa en el puerto de Buenaventura estaba muy caliente; las casas de pique eran de público conocimiento y el miedo caminaba por las calles después de que el sol se iba por la línea del horizonte del pacífico. Cuando todo empezó a cambiar lentamente y Uribe salió del poder volví a saber de él, no a verlo.

Me decían que estaba feliz porque sabía que La Paz era posible y ya no andaba pensando en la muerte cómo antes. Ayer lo mataron y aunque estaba amenazado, eso tristemente ya hacía parte de su cotidianidad, tenia más esperanzas de que todo estaba por cambiar. Lo mataron en el “posconflicto” y es hoy otro número más de los llamados casos de faldas del ministro de defensa.

 - Temistocles nunca se fue de Buenaventura, un negro verraco

Era un defensor de DDHH. De esos que no posa, hace marchas para que sepan que él las lidera o que se indigna en redes sociales. Su activismo estaba en su ejemplo, en su forma de asumir su vida y vivirla. Nunca se fue del territorio porque así se lo enseñó su papá, que era otro negro verraco. Siempre se la jugó por lo que creía era bueno y justo y la indolencia de un gobierno que saca pecho con La Paz en escenarios internacionales se lo llevó en su ley. Adiós al viejo alegre, sabio y bueno de Temístocles Machado.

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