La monja María Guadalupe vivía en Alepo cuando empezaron a aparecer cadáveres picados en los basureros por los fundamentalistas de Isis. Empezó el infierno.

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La monja misionera argentina María Guadalupe Rodrigo, de la congregación católica Verbo Encarnado llegó a Alepo en el 2011. Tenía 43 años. Vivía en la casa de la comunidad en un barrio de la ciudad, cuando musulmanes y fieles de otras religiones convivían sin conflicto. En Alepo había bienestar. Parecía una población europea, cuando de un día para otro empezaron a aparecer cadáveres picados en los basureros.

Habían llegado los fundamentalistas de Isis. Su propósito: la toma de Alepo. Empezó el infierno.

 

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Por Las Dos Orillas

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