Ninguna noticia: ni las que derivan del marco histórico de los textos sagrados y que nos meten a la verraca los curas desde los pulpitos, ni las que escuchamos todos los días narradas con entonación convincente por la voz de la radio, ni mucho menos las que nos cuentan las reinas de belleza y las modelos de silicona y plástico desde las pantallas de televisión hablándonos de lo divino, lo humano y lo torcido de los políticos que gobiernan y administran este descuadernado país, son noticia. No son más que mentiras que asaltan nuestra buena voluntad de creer en todo lo que oímos y vemos transformando nuestra memoria en lo que a los medios y los mandones que nos gobiernan les da la gana que sea. Reniego a esa memoria. Qué la memoria solo sea, de ahora en adelante, para recordar lo que aún no ha sucedido: la verdad. Anuncios. Anuncios..

Ninguna noticia: ni las que derivan del marco histórico de los textos sagrados y que nos meten a la verraca los curas desde los pulpitos, ni las que escuchamos todos los días narradas con entonación convincente por la voz de la radio, ni mucho menos las que nos cuentan las reinas de belleza y las modelos de silicona y plástico desde las pantallas de televisión hablándonos de lo divino, lo humano y lo torcido de los políticos que gobiernan y administran este descuadernado país, son noticia. No son más que mentiras que asaltan nuestra buena voluntad de creer en todo lo que oímos y vemos transformando nuestra memoria en lo que a los medios y los mandones que nos gobiernan les da la gana que sea. Reniego a esa memoria. Qué la memoria solo sea, de ahora en adelante, para recordar lo que aún no ha sucedido: la verdad.

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Por Julián Otoya Tobón

Somos un equipo de periodistas que queremos mostrar, además del país de siempre, ese que está olvidado, el de la otra orilla.