Dos libros que reunen experiencias en regiones golpeadas por la violencia, serán presentados el próximo sábado en el marco de la Feria del Libro

 - Muchachos que devuelven la esperanza a los rincones más olvidados del país

En el marco de la Feria Internacional de Libro de Bogotá, el próximo sábado 30 de abril de 2016 a las 3:00 pm, Pabellón 6, segundo piso stand 116 de Naciones Unidas, se presentarán dos libros de la Legión del Afecto que contienen propuestas y experiencias de los jóvenes colombianos construyendo paz y reconciliación en la vida cotidiana en las regiones rurales y urbanas que han padecido la violencia y la exclusión.

Se trata de los libros No oyes llorar la tierra y Reparando lo irreparable que son autoría de millares de jóvenes urbanos y rurales que han aportado a su elaboración. En ellos se recoge la experiencia del programa Legión del Afecto (apoyado hasta hace poco por el Departamento para la Prosperidad Social) y que por más de catorce años ha acompañado a comunidades que habitan territorios urbanos y rurales a donde nadie llega por la crudeza de los conflictos o por el temor, para reconstruir la confianza y la solidaridad tan necesarias para entre todos construir paz y reconciliación en la vida cotidiana.  En estos trabajos se resalta la gran capacidad y la potencia de las comunidades lideradas por los jóvenes, para construir paz y reconciliación en los territorios devastados por las violencias y las ausencias del Estado social de derecho, cuando se las convoca adecuadamente.

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El libro ¿No oyes llorar la tierra? (400 paginas) es una lectura de los principales desafíos para la construcción de la paz  vistos desde los jóvenes que ni estudian ni trabajan;  de ese millón y medio de jóvenes a los que no les llegan los programas oficiales porque no son aptos o no cumplen requisitos y  que solo tienen como opción  el rebusque ofreciendo su vida para sobrevivir, haciendo trabajos sucios (sicariato, microtráfico, contrabando, minería ilegal, delincuencia, etc.) y que en la Legión los conocemos como los Jóvenes K.  Entre otros, en este libro se abordan los siguientes desafíos: ¿cómo recuperar el valor y el amor por la vida, después de tanta muerte y tanto desprecio por la existencia?; ¿cómo superar el odio y el resentimiento?; ¿cómo recuperar los símbolos sociales rotos por las violencias?; ¿cómo reconstruir la confianza social entre sus miembros y con las instituciones?; ¿cómo superar los estigmas sobre territorios, oficios y formas de ver y ser en la vida?; ¿ cómo reconstruir unas reglas de juego para la vida en democracia y para la convivencia pacífica?; ¿ cómo superar el chisme y el rumor disociador y estigmatizador?; ¿cómo reconstruir unos códigos de socialización que permitan forjar ciudadanos autónomos y aptos para el bien común?. Todos estos desafíos han sido abordados creativamente con acciones y resultados concretos en más de 300 lugares de la Colombia profunda a lo largo de estos últimos años.

Por su parte, en el libro Reparando lo irreparable (194 paginas), de manera específica se abordan los profundos daños y las grandes transformaciones que ha vivido nuestra sociedad como consecuencia de más de medio de siglo de violencias y las distintas maneras como los jóvenes están contribuyendo a reparar esos símbolos rotos mediante el acompañamiento afectivo y solidario a las comunidades que han padecido el horror y la soledad. La fuerza renovadora del afecto y la solidaridad efectiva son muy potentes para recuperar el sosiego y la tranquilidad del espíritu, así como las ganas de vivir el presente con esperanza y alegría;  para la construcción del perdón reparador sin impunidad y los lazos de amistad y trabajo colectivo en procura del bien común;  para forjar un nuevo paradigma ético de la sociedad  fundado en los principios del respeto a los derechos humanos y a las distintas formas de vida.

Con estos dos nuevos testimonios los jóvenes manifiestan que están listos para  contribuir a generar el gran tsunami social que la construcción de la paz requiere. Que serán los jóvenes con  la alegría, la convicción y la esperanza los que pueden convocar al pueblo colombiano a esta gran empresa de reconstrucción de nuestra nación en paz. Que los jóvenes de la Legión del Afecto han trabajado desde hace más de diez años acompañando a las víctimas y a los desplazados por la violencia en su tránsito hacia los retornos o a estadios de estabilización en sus nuevos hábitats con dignidad y voluntariedad. Que los jóvenes quieren ser protagonistas efectivos y afectivos de este proceso que será el renacer de nuestra amada Colombia.

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