Esta, que será la nueva sede de la Academia Diplomática, no pudo albergar la totalidad de los volúmenes que el canciller Omar Bula quería trasladar

- La Biblioteca de la Cancillería fue a parar a una casa de la Candelaria para abrirle espacio a una capilla

Hasta hace un par de días el paradero de la Biblioteca Marco Fidel Suárez era totalmente incierto. El misterio con el que se hizo el desmonte a altas horas de la noche lluviosa del 30 de octubre pasado y la falta de comunicaciones oficiales provocaron todo tipo de especulaciones. Finalmente, días después, la Cancillería publicó un video en sus redes sociales respondiendo dónde estaba la Biblioteca que cuenta con casi 31 mil archivos. 

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Los libros fueron llevados a la casa José María Melo, a tres cuadras de la capilla del Palacio San Carlos, donde estuvo ubicada la Biblioteca durante más de 70 años desde 1954. Según rumores, la idea es que la capilla pueda volver a ser usada para oficiar misas.

La orden la ejecutó la secretaria general de la Cancillería, Gina Paola Grau, quien cuando llegó al cargo ordenó que eliminaran su segundo nombre de todas las comunicaciones oficiales. Además, según La Silla Vacía, infló su experiencia laboral antes de llegar a la Cancillería.

La casa a donde llegaron los mapas, archivos y libros de la Biblioteca Marco Fidel Suárez ha recibido varias criticas por, supuestamente, contar con problemas de humedad. Aunque desde la Cancillería le contaron a Las2Orillas que esto no es cierto, los 2.000 archivos patrimoniales de la Biblioteca, los más sensibles a las condiciones climáticas, no pudieron ser trasladados.

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Esta casa fue entregada el 27 de julio de 2026 y la recibió la excanciller Rosa Villavicencio con el fin de que funcionara para salones de clase y oficinas de la Academia Diplomática, más no para albergar objetos masivos como los de una Biblioteca.

Con esto, sumado a que la mudanza se hizo en cajas bajo un fuerte aguacero, no es posible afirmar que los archivos y documentos hayan sufrido algún deterioro. No obstante, en redes sociales han circulado imágenes de pilas de libros amontonados y embalados en bolsas plásticas. Esto es preocupante en tanto que la manipulación inadecuada puede ocasionar roturas, deformaciones y daños en los lomos de los libros. Con los mapas se debe tener cuidados adicionales para evitar pliegues o dobleces.

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Según la Cancillería le contó a Las2Orillas, la mudanza de los libros no tuvo ningún costo.

Ni la Academia Diplomática estaba enterada del traslado de la Biblioteca

Por parte de la Cancillería, al igual que el día de la mudanza de la Biblioteca, las comunicaciones han sido de difícil acceso.

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En una situación similar de desconexión informativa se encontraba la Academia Diplomática y Consular (ASODIPLO), la encargada de administrar la Biblioteca y a donde se sabe llevaron los archivos. 

El 21 de octubre, ocho días antes de que se hiciera el traslado, la Academía Diplomática le solicitó al Canciller, Omar Bula, información sobre el plan de mover la Biblioteca. Al 31 de octubre, cuando los libros ya estaban en la sede de la Academia Diplomática, no habían recibido respuesta de la Cancillería.

Una de las colecciones más valiosas de la Biblioteca no pudo ser trasladada

En el video de respuesta de la Cancillería se asegura que el traslado se hizo con el fin de que la Biblioteca Marco Fidel Suárez y la Academia Diplomática compartan una misma sede. Pero en la práctica no es del todo así, en tanto que la Biblioteca quedó fragmentada tras la mudanza.

La misma Cancillería informó que alrededor de 2.000 volúmenes del archivo patrimonial, en el que se encuentran piezas de alto valor histórico que abarca un periodo desde 1637 hasta 1956, entre ellos, mapas, cartas de Simón Bolívar a Manuelita Sáenz, se quedaron en el edificio Olaya Herrera, dentro del Palacio San Carlos.

Los materiales duplicados o con graves daños también quedaron en el Palacio San Carlos, dentro del depósito documental.  

Por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores se informó que en ningún momento del traslado de la Biblioteca se perdió la cadena de custodia. Esto es importante en tanto que en procedimientos de este tipo en los que se movilizan objetos de alto valor estos se encuentran bastante expuestos a pérdida o a robo. 

Sin embargo, el hecho de que las piezas fueran trasladadas a altas horas de la noche, bajo un fuerte aguacero, sin la indumentaria adecuada o los contenedores impermeables, revelan aparentes fallas operativas. Tampoco se sabe cuál fue la empresa encargada de la mudanza, ni el precio que cobraron por movilizar la Biblioteca a lo largo de tres cuadras.

Mientras tanto, desde la Cancillería ni desde la Academia Diplomática se ha mencionado una fecha tentativa de cuándo la Biblioteca Marco Fidel Suárez volverá a abrir las puertas al público. 

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