Los resultados electorales dejaron a Netanyahu y Eisenkot sin mayoría propia. Los partidos pequeños y árabes podrían ser decisivos para formar el próximo gobierno

- Dos rivales y un Parlamento dividido: la batalla por gobernar Israel
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Israel celebró elecciones el martes 27 de octubre, pero todavía no está definido quién encabezará el próximo gobierno. Los resultados provisionales muestran una competencia reñida entre el actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, y su principal rival, Gadi Eisenkot.

Ninguno de los dos bloques reúne por sí solo los votos necesarios para gobernar. El desenlace dependerá de las negociaciones entre los partidos y de los acuerdos que estén dispuestos a aceptar.

Un Parlamento de 120 puestos y muchos partidos

Para entender lo que sucede en Israel, hay que comenzar por una cifra: 120 escaños. Así se llaman los puestos de la Knéset, el Parlamento israelí. Cada escaño corresponde a un diputado y, para conseguir la mayoría absoluta, se necesitan 61 votos.

En estas elecciones se presentaron 37 partidos o listas electorales, pero no todos consiguieron representación. Para entrar al Parlamento, cada lista debe obtener al menos el 3,25 % de los votos válidos. Las que no alcanzan ese porcentaje se quedan sin escaños.

Los ciudadanos votan por una lista partidista, no directamente por el primer ministro. Una vez distribuida la representación parlamentaria, comienza la negociación para formar gobierno.

¿Quiénes son Netanyahu y Eisenkot?

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Benjamín Netanyahu dirige el Likud, un partido de derecha, y lleva años ocupando un lugar central en la política israelí. Ha sido primer ministro durante varios periodos y basa buena parte de su discurso en la seguridad nacional, la lucha contra los enemigos de Israel y su experiencia en las relaciones internacionales.

Su gobierno quedó bajo fuertes críticas después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en el que murieron aproximadamente 1.200 personas y otras 251 fueron secuestradas. Las críticas se centraron en las fallas de inteligencia y seguridad que permitieron el ataque y en las decisiones adoptadas durante la posterior guerra en Gaza, que causó decenas de miles de muertes palestinas. Además, Netanyahu afronta un juicio por tres casos de presunta corrupción, con cargos de soborno, fraude y abuso de confianza, que él niega.

Su principal contrincante es Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. Tras una carrera militar, llegó a la política y lidera Yashar, un partido de orientación centrista que busca reemplazar a Netanyahu y recuperar la confianza en las instituciones. Eisenkot ha defendido una investigación sobre las fallas de seguridad del 7 de octubre y una distribución más equitativa de las obligaciones militares.

¿Cómo se forman los grupos políticos?

En Israel, los partidos compiten por separado y después negocian para formar coaliciones de gobierno. El bloque de Netanyahu reúne al Likud y a partidos de derecha y ultraortodoxos, como Shas, Judaísmo Unido de la Torá, Otzma Yehudit y Sionismo Religioso.

La oposición está encabezada por Yashar, de Eisenkot, y agrupa también a B’Yachad, vinculada a Naftali Bennett, Los Demócratas, de Yair Golan, e Israel Beiteinu, de Avigdor Liberman. Aunque buscan una alternativa a Netanyahu, tienen diferencias sobre seguridad, religión y servicio militar.

Por su parte, los partidos árabes, entre ellos Ra’am y la Lista Conjunta, representan políticamente a sectores de la población árabe de Israel. No forman parte automáticamente de ninguno de los dos bloques y pueden desempeñar un papel decisivo en las negociaciones.

¿Cuántos puestos tiene cada grupo?

Al 28 de octubre, los resultados provisionales, con más del 85 % de los votos contabilizados, situaban al bloque de Netanyahu en 53 escaños, al de Eisenkot en 48 y a los partidos árabes en 19. Las cifras podían cambiar con el escrutinio pendiente.

Con esa distribución, Netanyahu necesitaba ocho escaños adicionales para alcanzar la mayoría absoluta y Eisenkot, trece. Los resultados corresponden a bloques de partidos, no a las votaciones individuales del Likud y Yashar.

¿Por qué son tan importantes los partidos pequeños?

En un Parlamento dividido, unos pocos escaños pueden determinar quién gobierna. Los partidos árabes Ra’am y Lista Conjunta sumaban provisionalmente 19 escaños y podían negociar su apoyo a cambio de compromisos relacionados con la igualdad de derechos, la inversión en sus comunidades, la vivienda, la infraestructura y la lucha contra la delincuencia.

También son importantes los partidos ultraortodoxos, como Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que defienden los intereses de sus comunidades y negocian asuntos como las exenciones del servicio militar y la financiación de instituciones religiosas. Estas demandas, junto con las diferencias sobre educación, seguridad y el papel de la religión en el Estado, pueden condicionar la formación y la estabilidad del próximo gobierno.

¿Qué sigue después de las elecciones?

Una vez concluidos el escrutinio y la certificación de los resultados, el presidente Isaac Herzog consultará a los partidos y encargará a un diputado la formación del gobierno. El designado deberá negociar una coalición y conseguir la confianza de la Knéset. Si fracasan los intentos previstos por la ley, podrían convocarse nuevas elecciones.

Mientras tanto, Netanyahu continúa como primer ministro en funciones, pero no tiene asegurado otro mandato. Eisenkot tampoco cuenta todavía con los apoyos necesarios. El resultado dependerá de las alianzas que consigan construir y de los compromisos que cada partido esté dispuesto a asumir.

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Por José Guillermo Mejía J.

MBA,EOI. Especialista en Seguridad Social, Universidad Externado. Especialista en Ética y Pedagojía de los Valores, Universidad Javeriana. Especialista en control interno de instituciones financieras, Asobancaria. Programa de Desarrollo Directivo, Inalde. Contador público, EAFIT. Socio fundador del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga. Ex miembro del Consejo Directivo de EAFIT. Miembro de juntas directivas, profesor universitario, ejecutivo en empresas de diferentes sectores económicos.