La reconocida marca Andrés Carne de Res, controlada por la familia Robayo Ferro, espera llegar a Barranquilla este año. El proyecto contempla una sede en el edificio Vive Río, frente al Gran Malecón, que se ha consolidado como el epicentro de la oferta gastronómica, de entretenimiento, deporte y vida social de la ciudad. Allí ofrecerían el tradicional menú de carnes, la decoración temática y los espectáculos que caracterizan los restaurantes, como los mariachis, acrobacias, trovadores y música norteña.
La apertura en la capital del Atlántico podría generar cerca de cien empleos para actores, bailarines, músicos, cocineros y meseros. De concretarse, la sede ampliaría la presencia de una marca que cuenta con más de quince establecimientos en el país, entre ellas Medellín y Cartagena, además de una sede en Miami; la empresa contempla llegar a al Centro Comercial Cenco Limonar en Cali a finales de este año. La casa original, en Chía, Cundinamarca, continúa siendo una de las más representativas.
Andrés Carne de Res nació en 1982 en Chía, por iniciativa de Andrés Jaramillo y su esposa, María Stella Ramírez. Con el tiempo, el restaurante se hizo conocido por una decoración, construida con objetos curiosos, y por combinar la parrilla tradicional con un ambiente festivo y espectáculos en vivo. Esa mezcla convirtió el lugar en un destino gastronómico y de entretenimiento, considerado una parada obligatoria para turistas e inversionistas internacionales que visitan el país.

La expansión se consolidó cuando el control mayoritario pasó a los hermanos Robayo, propietarios de Kokoriko, mediante el Grupo IGA. Jaramillo conservó una participación minoritaria y continua vinculado como asesor conceptual y figura simbólica de la marca. Bajo la nueva estructura y con capital para expandir la marca, el negocio avanzó hacia una operación más corporativa y una marca con alcance nacional. Sin embargo, el crecimiento también estuvo acompañado de dificultades financieras y cuestionamientos sobre la seguridad. Durante la pandemia, los ingresos cayeron y las deudas llegaron, según reportes, a unos 100.000 millones de pesos.
Los antecedentes incluyen una denuncia presentada a finales de 2013 por una joven que afirmó haber sido víctima de una agresión sexual en el parqueadero de la sede de Chía. El caso ocurrió cuando Jaramillo aún estaba al frente del restaurante y constituye uno de los episodios que han marcado la trayectoria pública del establecimiento. En agosto de 2024, la bailarina Laura Daniela Villamil sufrió quemaduras graves durante una presentación, desde entonces el restaurante informó que prohibió el uso de fuego y pirotecnia en sus instalaciones.
Años después, bajo la administración de los Robayo, se registraron nuevos incidentes relacionados con la seguridad. En septiembre de 2025, una presunta falla mecánica en una máquina de humo en Andrés D.C., en Bogotá, habría expulsado líquido caliente y causado lesiones y quemaduras a nueve personas. Días más tarde, el Ministerio del Trabajo, que tenía a la cabeza a Antonio Sanguino, encabezó inspecciones luego de recibir 26 denuncias laborales de trabajadores, relacionadas principalmente con presuntas fallas en los sistemas de seguridad y salud en el trabajo.
El 21 de octubre de 2025, la Superintendencia de Industria y Comercio, que tenía en la dirección a Cielo Rusinque, ordenó, el cierre preventivo inmediato de los establecimientos de Chía y Andrés D.C. Los inspectores habrían encontrado deficiencias en las instalaciones eléctricas y de gas, entre ellas conductores expuestos, ventilación insuficiente y falta de protección contra sobrecargas. La situación fue solucionada en aproximadamente tres a cuatro días.
Respaldada por la capacidad financiera de sus socios mayoritarios continua con su proceso de expansión por las principales capitales del país, ahora con Barranquilla y Cali. Donde en lugar de adquirir megapredios propios desde cero como en Chía, aprovecha alianzas con desarrolladores inmobiliarios y grandes centros comerciales para reducir costos de entrada y escalar según la respuesta del mercado local y rentabilidad del punto.
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