Carlos Lehder vive hoy de lo que publica en internet. Salió de la prisión de máxima seguridad de Marion, en Illinois,en Estados Unidos, donde pagó una condena de más de 33 años por narcotráfico, y luego se fue a vivir a Alemania, país del que tiene nacionalidad porque su padre era alemán. Allí estuvo hasta que decidió volver a Colombia. Se instaló de nuevo en el Eje Cafetero, la región donde nació, donde pasó su juventud y donde en otra época tuvo negocios, como la famosa Posada Alemana. Y precisamente desde el Eje Cafetero fue donde empezó a grabar videos para sus redes sociales y a construir una comunidad de seguidores.
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La razón de la elección es práctica: es el lugar que mejor conoce. Habla de la zona como habla quien creció en ella, y la parte más visible de su contenido es turística. Recomienda restaurantes, muestra sitios y los presenta como destinos para quien quiera conocer esa parte del país. El que hace la recomendación no es un visitante que descubre el paisaje, sino un hombre que ya lo recorría de joven, y eso se nota en cómo lo cuenta.

Esas recomendaciones llegan a un público considerable. En TikTok reúne 152 mil seguidores y en Instagram pasa de los 100 mil. Seguidores que dejan dinero. Detrás de cada cifra hay espectadores y también posibles compradores y pautantes. Lehder sabe que es un número importante y ya les vende artículos.
Lo que ahora promociona es un llavero con su imagen. Cada uno lo firma él mismo y lo manda hasta la puerta del comprador, que lo recibe en su casa sin tener que buscarlo en ninguna tienda. Es un negocio pequeño, que existe gracias a la atención que despierta su apellido, y que lo pone otra vez a comerciar en la misma región donde ya había tenido empresas. Cambió la mercancía, no el territorio.
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Hay además un contenido que no tiene nada de turístico. En esas mismas cuentas Lehder cuenta episodios de su vida como narcotraficante, de los años en que fue socio de Pablo Escobar y también habla de su vida. Los relatos aparecen entre las reseñas de restaurantes y los anuncios de los llaveros, así que quien lo sigue pasa de una recomendación de almuerzo a un recuerdo de aquella época en el mismo perfil, y con la voz de quien estuvo ahí.

Cualquiera de esas tres líneas se ve a diario en internet por separado. Lo que no es corriente es que el protagonista sea una sola persona y que esa persona haya pasado 33 años tras las rejas. Lo cierto es que Lehder despierta interés y sus historias aún más.
Lehder encontró en las redes sociales y en la interacción con sus seguidores un buen negocio que está aprendiendo a explotar. Quiere dejar atrás la sombra de narco y convertirse en un influencer que aprovecha su apellido para hacer dinero y para promocionar la tierra donde nació hace 77 años.
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