Texto escrito por: Alexandra Luque Villa
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El próximo 4 de octubre, Brasil elegirá a su próximo presidente. Colombia no votará, pero tampoco debería mirar de lejos. El cambio político que se decida en Brasil puede modificar el escenario en el que Colombia tendrá que moverse durante los próximos años.
Brasil no es un vecino cualquiera. Es una de las principales potencias económicas y políticas de Sudamérica y comparte con Colombia una frontera de más de 1.600 kilómetros. Además, ambos países tienen intereses comunes en seguridad y comercio. De hecho, la exministra de Ambiente de Colombia, Susana Muhamad, afirmó: “Brasil es un socio estratégico de Colombia para la defensa de la Amazonía”.
Por eso, lo que está ocurriendo en la campaña brasileña debería interesarnos más allá de la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Los candidatos representan posiciones diferentes sobre la relación con Estados Unidos y China, los BRICS, el Mercosur y la seguridad internacional.
Y ahí está lo que Colombia tiene en juego. Por ello, considero importante el rumbo político que otros paises como Brasil adoptan, ya que este podría tener repercusiones no solo para el nuestro, sino también para el resto de la región.
Si Brasil cambia sus prioridades frente a la Amazonía, Colombia tendrá que responder ante un nuevo escenario ambiental y regional. Si modifica su política de seguridad, también puede cambiar la cooperación frente al narcotráfico, la minería ilegal y otros delitos que atraviesan la frontera. Y si redefine su posición frente al Mercosur y sus principales socios comerciales, las consecuencias pueden llegar al comercio colombiano.
Es importante reconocer que las decisiones de uno de los países más influyentes de la región pueden obligar a sus vecinos a adaptarse.
Además, la elección también ocurre en medio de una discusión sobre qué lugar quiere ocupar Brasil en el mundo. Mientras Lula defiende una mayor autonomía frente a Washington y una participación activa en los BRICS, Flávio Bolsonaro propone un acercamiento más estrecho con Estados Unidos y un cambio en la posición brasileña frente a ese bloque.
Para Colombia, esa diferencia no es menor. Un Brasil más cercano a Washington, uno más alineado con el Sur Global o uno que busque equilibrar sus relaciones con ambas potencias produciría escenarios regionales distintos. De allí la importancia de saber quiénes son los candidatos o quién encabeza las encuestas y conocer qué significa cada posible rumbo para Colombia.
En ese orden de ideas, la pregunta no debería ser únicamente: ¿quién ganará el 4 de octubre? sino qué rumbo tomará Brasil y qué significará ese rumbo para sus vecinos. Porque si es verdad que Colombia no tendrá un tarjetón en las elecciones brasileñas. Pero sí tendrá que convivir con el resultado.
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