Se plantea un debate sobre el método de Mónica Rodríguez, Juanita Londoño y Laura Palomino al verificar los hechos denunciados

Portrait of a smiling man in a suit and round glasses, standing in front of bookshelves in a library. - El caso Poveda: ¿hubo simetría en la verificación de los supuestos hechos por parte de las tres periodistas?

Las periodistas experimentadas y de reconocimiento público Mónica Rodríguez, excolaboradora de Caracol Televisión; Juanita Londoño, directora de Semana Digital; y Laura Palomino, periodista con trayectoria en RCN Televisión, Caracol Radio y W Radio, publicaron, de manera simultánea, contenidos periodísticos sobre las denuncias formuladas contra el periodista Rafael Poveda por presuntos hechos de violencia sexual.

Esa coincidencia, por sí sola, no constituye prueba de coordinación ni de parcialidad. Sin embargo, sí plantea una pregunta legítima sobre el método periodístico: ¿existió el mismo nivel de exigencia para verificar y contrastar las versiones de todas las partes involucradas?

El caso se originó a partir de las denuncias públicas formuladas por la abogada Sofía Vela Mejía, directora de la Fundación Las Guaguas, organización dedicada a la prevención de la violencia sexual y al acompañamiento de víctimas, quien afirmó haber sido víctima de presuntos hechos de violencia sexual y de comportamientos que calificó como abusivos por parte de Rafael Poveda.

La discusión consiste en establecer si hubo simetría en la validación de la información. ¿Las afirmaciones de la denunciante fueron sometidas al mismo nivel de verificación que las del denunciado? ¿Se contrastaron con igual rigor los testimonios, los documentos disponibles y las posibles inconsistencias de ambas versiones?

El periodismo exige corroborar los hechos con idéntico rigor, independientemente de quién formule la denuncia o de quién sea el denunciado. Cuando ese equilibrio no resulta evidente para el público, la confianza en el método periodístico comienza a debilitarse. Esa es la verdadera discusión que deja este caso.

Desde la perspectiva del público, surge una pregunta legítima: ¿el cubrimiento permitió apreciar que las afirmaciones de la denunciante y las del denunciado fueron sometidas al mismo estándar de verificación y contraste? La cobertura dejó abierta esa discusión, pues no resulta evidente para el lector cómo fueron contrastadas, con igual rigor, todas las versiones y los elementos de prueba disponibles. En periodismo, no basta con verificar; también es indispensable que el proceso de verificación sea perceptible para la audiencia.

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La disciplina de la verificación

"La esencia del periodismo es una disciplina de verificación", escribieron Bill Kovach y Tom Rosenstiel en Los elementos del periodismo. El maestro Javier Darío Restrepo defendía el mismo principio: el periodista debe desconfiar por igual de todas las fuentes y verificar con el mismo rigor cada afirmación.

El caso de Rafael Poveda dejó de ser únicamente una controversia sobre una denuncia. Hoy representa una prueba para el periodismo colombiano: ¿es capaz de aplicar el mismo estándar de verificación a todas las partes, incluso cuando enfrenta una intensa presión social y mediática?

Un aspecto que merece análisis es el tratamiento que recibieron las declaraciones públicas y los videos difundidos por Sofía Vela Mejía. Para el debate periodístico resulta válido preguntarse si esos elementos fueron incorporados y contextualizados de manera suficiente dentro de la cobertura, especialmente cuando podían aportar información adicional para comprender la evolución de los hechos narrados para su contrastación informativa.

No escribo estas líneas para defender a Rafael Poveda ni para descalificar a las periodistas que han cubierto el caso. Mi preocupación es otra: la credibilidad del periodismo. En una democracia, la confianza en los medios depende menos de las conclusiones que del método empleado para alcanzarlas.

La historia del periodismo demuestra que los errores más costosos no nacen de investigar demasiado, sino de verificar muy poco. 

La mejor defensa de las víctimas es el rigor

Precisamente por la gravedad de este fenómeno, el periodismo tiene una responsabilidad aún mayor. Investigar con rigor no significa poner en duda sistemáticamente a las víctimas, del mismo modo que respetar la presunción de inocencia no implica desacreditarlas. Ambos principios pueden coexistir y fortalecerse mutuamente.

La búsqueda de la verdad exige equilibrio, objetividad y ante todo honestidad

Encontrar la verdad exige escuchar, contrastar, contextualizar y verificar todas las versiones disponibles. Una causa tan importante como la lucha contra la violencia sexual solo se fortalece cuando el periodismo demuestra que su compromiso principal es con los hechos y no con las presunciones.

La mejor protección para las víctimas no es reducir los estándares de verificación. Es contar con un periodismo capaz de demostrar que todas las afirmaciones, provengan de quien provengan, fueron sometidas al mismo escrutinio profesional.

La simetría del rigor no favorece a una de las partes; favorece a la verdad.

Cuando el escrutinio deja de ser equilibrado, la confianza pública comienza a deteriorarse. Si una versión es sometida a una verificación exhaustiva mientras otra parece recibir un tratamiento menos exigente, el ciudadano percibe que el criterio aplicado depende de quién habla y no de la fortaleza de las evidencias.

La presunción de inocencia es un principio jurídico. La verificación rigurosa es un principio periodístico. Ninguno excluye al otro. Ambos protegen un mismo objetivo: que la sociedad conozca la verdad sustentada en información comprobada y no en percepciones, prejuicios o narrativas.

Porque, al final, la simetría del rigor no protege al denunciado ni a la denunciante. Protege el activo más valioso del periodismo: su credibilidad.

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Por José Guillermo Mejía J.

MBA,EOI. Especialista en Seguridad Social, Universidad Externado. Especialista en Ética y Pedagojía de los Valores, Universidad Javeriana. Especialista en control interno de instituciones financieras, Asobancaria. Programa de Desarrollo Directivo, Inalde. Contador público, EAFIT. Socio fundador del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga. Ex miembro del Consejo Directivo de EAFIT. Miembro de juntas directivas, profesor universitario, ejecutivo en empresas de diferentes sectores económicos.