Texto escrito por: Carmelo Antonio Rodríguez Payares
“Decir Bajo Cauca, es tratar de describir una región que no es pobre, sino que la empobrecieron”, dice con su voz quejumbrosa y casi apagada el viejo Esteban, un personaje que por años vivió de la minería y a veces de las faenas pesqueras y que hoy espera y espera el día de su despedida en una habitación de un inquilinato por los lados de Niquitao, en el centro oriente de Medellín.
Apenas supo que la Asamblea de Antioquia, - o al menos parte de la corporación y algunos secretarios del despacho, irían a sesionar a Zaragoza -, le pidió a un amigo común que me contactara para ponerlo al corriente de esa inédita reunión, lograda gracias a la terquedad del diputado del Pacto Histórico, Manuel García Lozano.
Le hice la visita, tal cual me lo solicitó, y allí aprovechó para contarme sus historias cargadas de alegrías, tristezas y nostalgias; pero en la cara se le notaba que desde que se convirtió en pesimista por el futuro de la región que lo vio nacer, nada ni nadie lo haría cambiar de criterio. Razón no le faltaba, porque desde sus años de juventud decidió llevar en varios cuadernos escolares, todo lo que ocurre “por allá”, como ahora define aquellos 8.485 kilómetros cuadrados en donde están los municipios de Caucasia, El Bagre, Cáceres, Nechí, Tarazá y Zaragoza, habitados por 268.459 ciudadanos.
A la tan esperada reunión se excusaron de asistir los titulares de los despachos de VIVA, Secretaría de Desarrollo Económico, de Seguridad, Justicia y Paz, de Salud y de Infraestructura, todas ellas con una gran capacidad para definir una “hoja de ruta”, como ahora les llaman a las responsabilidades que les caben a esas dependencias.
En cambio, asistieron los de Ambiente, Planeación y la siempre atenta Secretaria de Educación, Mónica Ospina Londoño y la sesión se desarrolló en buenos términos bajo la batuta del presidente de la Duma paisa, Juan Carlos Palacio Fernández.
Como no pudimos hacer presencia en la cabecera de Zaragoza, tal cual era nuestro deseo, deber y compromiso, dialogamos en Medellín con los diputados Walter Manuel Salas Quinto, del movimiento Independientes, nacido en Urabá, región que comparte con la nuestra el olvido y la escasa presencia del Estado; y con el promotor de la idea, Manuel María García Lozano del Pacto Histórico, tal cual se dijo al comienzo de estas notas.
“Fue un encuentro significativo que nos recordó la historia y las vivencias de este territorio, pero sobre todo nos dejó un gran mensaje y es que tenemos que unirnos en torno a la vida, porque hay que defender la seguridad, pero además también las garantías para la gente. Recordemos que aquí hay una historia de más de 500 años, que no son convidados de piedra; ellos han hecho parte de la construcción del departamento de Antioquia y por eso se hace necesario que se les brinden esas garantías y que desde la Corporación podamos llevar el bienestar a los territorios excluidos a lo largo de los años”.
“Una de las cosas para resaltar es que la gente, a pesar de las inversiones que el Estado ha hecho en la región, resultan pocas ante las necesidades de sus habitantes, por ejemplo, en el caso del agua potable, alcantarillado que son obras que le permiten a la gente vivir con dignidad”.
“Ese fue el clamor popular por la defensa de la vida, porque si tenemos agua tenemos vida; si tenemos seguridad tenemos paz, y con esos elementos podemos devolverles la dignidad a todos sus habitantes”.
“Debo decirles a los bajo caucanos que aquí está uno de los suyos, una persona que representa la voz de las regiones, de los territorios excluidos a lo largo de la historia y como hijo de Urabá, una región muy parecida al Bajo Cauca y tengo claro que somos pocos los que defendemos y alzamos la voz por ellos, ya que allá no tienen diputado y por eso asumo su causa como propia y por eso seguimos con nuestro trabajo en la búsqueda de esos objetivos”.
A su turno, García Lozano declaró que: “Decirles que después de dos años, en una batalla política para que la Asamblea del Departamento de Antioquia y el gobierno departamental se hicieran presentes en una sesión en el Bajo Cauca, la única a la que no habíamos asistido, pues lo logramos. Debo agradecer la deferencia del alcalde de Zaragoza por su hospitalidad, lo mismo a sus habitantes que nos acompañaron”.
“Considero que unas de las cosas negativas fue que, en un ejercicio tan importante donde la Asamblea en pleno y los secretarios del despacho, íbamos a rendirle cuentas a la comunidad, hubo alcaldes y alcaldesas que brillaron por su ausencia”.
“El alcalde de Caucasia, quien no se presentó ni se excusó, lo mismo pasó con la alcaldesa de Nechí, de Cáceres y de El Bagre y solo nos acompañaron el anfitrión, Andrés Luján Monroy con su colega de Tarazá, Yomer Fabián Álvarez Correa”.
“Lo positivo es que el gobierno de Antioquia mostró algunas cifras como las de VIVA, que ha hecho un buen trabajo para toda la región”.
“Igual podemos subrayar el papel que ha desempeñado Indeportes Antioquia, pero nos quedaron genuinas preocupaciones frente a lo “michicato” que ha sido la inversión para el Bajo Cauca, porque el grueso de la inversión de este gobierno de Andrés Julián Rendón Cardona, se queda en el área metropolitana y ese es uno de los grandes retos, que haya más inversión para las regiones”.
“De allí el llamado a su dirigencia local, porque el Bajo Cauca necesita representación política para que haga respetar sus anhelos en los espacios políticos”.
Sobre la ausencia de algunos alcaldes, mencionados renglones atrás, el diputado señaló que: “Es una falta de interés y de compromiso político, porque vienen a Medellín a subir escaleras para ver si los pueden atender en la Gobernación, lo mismo en la Asamblea en donde hacemos esa gestión, pero cuando les llevamos a la región toda esa institucionalidad, no asisten y pierden ellos, pero pierde más la comunidad al final del día”.
“Es que ni siquiera tuvieron la cortesía de invitar a sus concejales, ya que los alcaldes no podían asistir por equis o ye razón, pero tampoco se les pasó por la cabeza realizar esa pequeña gestión de pura rutina en cualquier despacho local”, remató en su declaración.
Pero, y también hubo tiempo para el pero; y esta vez fue la intervención del concejal Gustavo Carrasquilla, quien se fue lanza en ristre en contra del gobernador Andrés Julián Rendón Cardona y de paso le dedicó unos minutos al alcalde de Tarazá, el único que acompañó a su colega zaragozano.
En su intervención, Carrasquilla recordó los hechos ocurridos durante el reciente paro minero, situación que fue aprovechada por el mandatario seccional para cuestionar a los mineros a quienes calificó de delincuentes, cuando en su mayoría se trata de mineros artesanales que por años han sostenido la economía local.
Dijo que Rendón Cardona debería visitar de nuevo a Zaragoza y al Bajo Cauca con el fin de que pueda escuchar a la comunidad y reconocer las dificultades que enfrenta la región. Agregó que existen necesidades urgentes en materia de infraestructura, movilidad y desarrollo que requieren mayor atención por parte de la Gobernación.
El edil Carrasquilla no quedó tranquilo con lo anterior y en referencia al mandatario de Tarazá, manifestó su desacuerdo con los elogios expresados por el mandatario local hacia el gobernador, porque según él, resulta difícil respaldar la gestión departamental cuando, a su juicio, el Bajo Cauca continúa enfrentando problemas históricos sin respuestas suficientes por parte del Gobierno de Antioquia.
Asimismo, defendió a los mineros y comerciantes de oro de la región, asegurando que no todos pueden ser vinculados con actividades ilegales y que muchos de ellos han contribuido al bienestar de las comunidades en momentos de emergencia.
Antes de concluir hizo un llamado a los diputados para que lleven esas preocupaciones ante las instancias departamentales y reiteró que la región merece otra mirada.
Ante semejante relato, el viejo Esteban, que casi nunca traga entero, me preguntó por las intervenciones de los concejales de El Bagre y apenas atiné a decirle que ellos se hicieron los desentendidos y que de pronto irán a Zaragoza para las fiestas del 14 de septiembre.
La presencia de la Asamblea de Antioquia en el Bajo Cauca, con una agenda que tuvo a Zaragoza como uno de sus escenarios principales, reafirma la importancia de llevar el debate público a los territorios y de construir las decisiones desde el conocimiento directo de las realidades locales.
Este tipo de encuentros permiten fortalecer la relación entre las comunidades y sus representantes, al tiempo que envían un mensaje claro sobre la necesidad de que el desarrollo de la región continúe ocupando un lugar prioritario en la agenda departamental.
El reto ahora es que las conclusiones y compromisos asumidos durante esta visita se traduzcan en iniciativas concretas, gestión efectiva y resultados para los habitantes del Bajo Cauca. La transformación de esta zona demanda la participación de liderazgos locales y construir un proyecto con una visión de largo plazo que impulse la inversión, la seguridad, la infraestructura y las oportunidades para sus comunidades.
Zaragoza y el Bajo Cauca esperan que este recorrido marque el inicio de nuevas acciones que respondan a las expectativas de un territorio que sigue demostrando su capacidad para salir adelante. Al parecer mi perorata no convenció mucho al viejo Esteban, así que le prometí volverlo a visitar para llevarle noticias de su región, antes de que la nave del olvido se lo lleve a él.
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