A 71 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán

Aunque el 9 de abril de 1948 parece lejano y dividió la historia de Colombia en dos, poco ha cambiado desde ese entonces. Una mirada del analista cubano Tony López

Por: Tony López R.
abril 10, 2019
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A 71 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán
Foto: El Espectador

A 71 años del asesinato del caudillo revolucionario Jorge Eliécer Gaitán, los herederos de quienes orquestaron y fueron autores intelectuales del magnicidio, aquel 9 de abril de 1948, continúan detentando el poder. Ese atroz hecho dividió en dos la historia de Colombia, así de recia y prestigiosa era la figura y el liderazgo de Gaitán. Un líder que luego de las lecturas de El Capital de Karl Marx se preguntaba cuál es la función del capital y se respondía: “La función del capital reside en facilitar la aptitud del trabajo para producir riquezas”, “así como la producción es social, social sea también la apropiación”. Era evidente que su discurso no era aceptado por una oligarquía conservadora-liberal y no podían permitir que un hombre con ese pensamiento social, con esa culta y pedagógica oratoria y liderazgo, alcanzara la presidencia en las elecciones que se avecinaban en 1950.

De ese asesinato no fue ajeno el gobierno de Harry S. Truman, el que tuvo una importante influencia sobre los complotados a través de la recién fundada Agencia Central de Inteligencia (CIA) y cuyo objetivo era eliminar y sacar del camino al líder de pueblo colombiano, cuya elección como futuro presidente de Colombia, era inconveniente para los intereses de Estados Unidos en la Región. Resulta sospechoso que ninguna de las agencias de inteligencia se pronuncie.

De acuerdo a informaciones publicadas por Gloria, hija de Jorge Eliécer Gaitán: “el ministro del gobierno de Ospina Pérez, Eduardo Zuleta Ángel, se encargó de desaparecer el informe que elaboró Scotland Yard sobre el crimen de mi padre el 9 de abril y el traductor del documento murió ahogado en una bañera”. Extraños sucesos que ponen en evidencia la responsabilidad de la oligarquía conservadora liberal en este magnicidio.

Tampoco la CIA ha desclasificado las informaciones que tienen de los sucesos del 9 de abril de 1948, a pesar de que según lo reglamentado, la CIA debe desclasificar la documentación después que pasan 50 años de lo sucedido. Han pasado 71 año y nada. ¿Qué esconderá está maquiavélica y tenebrosa agencia del crimen?

Las versiones de su asesinato han sido diversas y tergiversadas, todas con el propósito de desviar la atención de los reales autores intelectuales del crimen. El autor material fue Juan Roa Sierra, pero este fue ajusticiado casi en el mismo sitio por una multitud que tomó la justicia por sus manos... hasta esa muerte puede ser sospechosa, pues nadie puede garantizar que ese grupo de personas fueran azuzadas para eliminar la posibilidad de que Roa Sierra delatara a quienes le contrataron. El sicariato en Colombia es un viejo método usado por los patrones oligárquicos. Así también por sus ideas socialistas fue asesinado el líder político liberal el general Rafael Uribe Uribe en 1917.

Diversos fueron las versiones del asesinato de Gaitán, incluyendo una conspiración internacional comunista donde vinculaban a los jóvenes cubanos Enrique Ovares y Fidel Castro, dirigentes estudiantiles que se encontraban en Bogotá para participar en un Congreso Latinoamericano de Estudiantes, para reclamar a la Novena Conferencia Panamericana de cancilleres la política colonialista de Estados Unidos y Gran Bretaña. Ni la Internacional Comunista tuvo que ver con el magnicidio, ni Fidel Castro era comunista, tampoco Enrique Ovares lo era. El primero militaba en la juventud del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y Ovares era presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad (FEU) de Cuba, junto con el Secretario de la FEU, Alfredo Guevara.

El dirigente nacional del Partido Justicialista (peronista) y e gobernador en 1988 de la provincia de Buenos Aires, el ya fallecido Dr. Antonio Cafiero, da a conocer en su libro Militancia sin tiempo: Mi vida en el peronismo que el evento estudiantil en Colombia,surgió a raíz de la constitución de la Unión Internacional de Estudiante (UIE) en Praga y los estudiantes universitarios cubanos al advertir que esa organización era una pantalla del comunismo internacional decidieron crear la Confederación Latinoamericana de Estudiantes, bajo el “lema ni Washington ni Moscú”.

Explica Cafiero que él fue contactado inicialmente por el cubano Santiago Touriño, quien hacía un curso de verano en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Él le habló de esa idea que como se conoce fue propuesta precisamente por Fidel Castro, que en esa época cursaba el tercer año de derecho en la Universidad de La Habana. Según lo hace público en la entrevista que tuvo con Arturo Alape para su libro El Botazo: Memoria del olvido, la idea fue acogida por la dirigencia peronista y el mismo general Juan Domingo Perón recibió a Touriño y se comprometió en apoyar la idea. Inicialmente dice, se pensó en realizarla el 12 o el 17 de octubre en Buenos Aires, Argentina, pero al conocer que a fines de marzo y principio de abril se había convocado a la Novena Conferencia Panamericana de Cancilleres en Bogotá, Colombia, decidieron que este era el mejor escenario para las denuncias en la conferencia de cancilleres que dio paso a la creación de la Organización de Estados Americanos. (OEA). También conocida como el ministerio de Colonia de Estados Unidos para América Latina y el Caribe.

Como se conoce, en la década del 40, el gobierno argentino, desde el 17 de octubre de 1945, comenzó a ser gobernado por el general Juan Domingo Perón. Ahí jugó un papel político importante su esposa Evita Perón. La revolución peronista llevó desde entonces cambios estructurales importantes con grandes beneficios para las sectores más humildes: educación, salud, trabajo y seguridad social, así como una defensa de los intereses nacionales. Esto conllevó a la nacionalización de varias empresas estadounidenses en Argentina y a una política exterior independiente y soberana, causando descontento y distanciamiento de los Estados Unidos con el austral gobierno peronista.

A este apoyo se sumó también el presidente Juan José Arévalo, de Guatemala, como lo afirma el excanciller guatemalteco Manuel Galich, cuando las comisiones de dirigentes estudiantiles viajaron a varios países de América Latina para invitar al estudiantado. Esta invitación fue respaldada por la mayoría de los líderes estudiantiles universitarios. El evento fue convocado para el 15 de abril y no pudo llevarse a cabo por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, quien se había reunido con los organizadores, entre ellos Fidel Castro, y comprometido a clausurar el Congreso Estudiantil en el Stadium de Cundinamarca.

Estos fueron los acontecimientos que siguieron a la muerte del caudillo, cuando el pueblo se insurreccionó contra la opresión y el genocidio que el gobierno de la oligarquía conservadora-liberal de Mariano Ospina Pérez venía cometiendo contra el movimiento gaitanista y liberales. Los sicarios y paramilitares de entonces eran conocidos como “pájaros y chulavitas”. Los horrorosos crímenes cometidos no tienen nada que envidiarle al holocausto llevado a cabo por las tropas hitlerianas durante la Segunda Guerra mundial. Se contabilizan cerca de 300 mil muertos.

Fidel Castro Ruz, estudiante de derecho, había salido de Cuba hacia Venezuela, vía Panamá y rumbo a Colombia, países donde tuvo contacto con líderes estudiantiles universitarios de esas naciones para participar en el Congreso Estudiantil que se convocaba para el 15 de abril. Llegó a Colombia el 3 de abril y se puso en contacto con dirigentes, en su mayoría liberales gaitanistas de la Universidad Nacional. Se ganó el aprecio de los amigos colombianos por sus dotes de organizador y colaborador del evento. Fue así como ante la propuesta de los universitarios gaitanistas, el líder político y prestigioso abogado Jorge Eliécer Gaitán fuera el orador principal en la inauguración del Congreso. Le propusieron al cubano Fidel Castro que él llevara la petición. Por conducto de estos líderes estudiantiles Gaitán recibe a Fidel y a Rafael del Pino el 7 de abril en su oficina de la carrera séptima. Luego de una muy productiva y amena charla, Gaitán quedó comprometido a clausurar el congreso y a encontrarse el viernes 9 de abril a las 2:00 o 2:15 p.m. porque los organizadores le llevarían informaciones precisas de los objetivos y composición de los participantes.

En opinión de Fidel, la participación del líder colombiano daba un elevado relieve y prestigio al Congreso Estudiantil, por lo que significaba Gaitán para el pueblo colombiano y latinoamericano. Fidel era y fue un gran admirador del caudillo colombiano.

Nadie con sentido común creyó esa historia, de que el detective de la policía nombrado Pablo Emilio Potes fue artífice del asesinato, como lo cuenta Plinio Apuleyo. Pudo estar detrás y acompañar a Roa Sierra a cometer el asesinato de Gaitán, siguiendo un plan de otros miembros del bajo mundo del detectivismo de la época que buscaban, valiéndose de pájaros y chulavitas, impedir el triunfo de los liberales como lo contó Potes. Una acción de esa magnitud no se atreve hacerla nadie sin un respaldo del alto poder (la oligarquía-conservadora liberal y sus aliados en Washington). Fue un crimen eminentemente político que buscaba impedir el triunfo de Jorge Eliécer Gaitán.

Gaitán se había convertido en un peligroso enemigo del establishment por su frontal enfrentamiento contra el gobierno de Mariano Ospina Pérez; por las posiciones antiimperialistas que valientemente había puesto de manifiesto como abogado y por la ganada pelea en defensa de los bananeros contra la United Fruit Company (por la masacre cometido contra estos humildes trabajadores en Ciénega en el año 1929). Él constituía una amenaza para el sistema, venía responsabilizando al Estado y a la oligarquía con el genocidio que desde 1946 se cometía contra la población humilde campesina y trabajadora liberal y conservadora. El otro elemento que le era adverso con el sistema era su declarada posición socialista. No se puede olvidar que Gaitán en octubre de 1933 fundó la Unión Izquierdista Revolucionaria (UNIR), una organización eminentemente con contenido político social, que fue un estandarte al denunciar el gobierno populista y corrupto de López Pumarejo.

No debe dejar de tomarse en cuenta la coyuntura política internacional y el escenario bogotano en aquel momento: era el comienzo de la Guerra Fría y se estaba desarrollando en Colombia la IX Conferencia Panamericana, que abriría las puertas a la creación de la OEA, instrumento político que requería Estados Unidos para justificar sus intervenciones políticas y militares en la región. Era el momento donde se debatían temas tan cruciales como la independencia de Puerto Rico, la devolución del Canal de Panamá, la denuncia contra el dictador Trujillo en dominicana y la devolución a la Argentina de las Islas Malvinas. Precisamente el objetivo del Congreso Estudiantil era denunciar esos hechos.

La descollante figura de Jorge Eliécer Gaitán era una preocupación del imperio, al cual ya había enfrentado valientemente en la década del veinte. Colombia era y es una pieza clave para Estados Unidos, en su política de dominación en nuestra región y especialmente en Sudamérica. No podía perderse la oportunidad de eliminar semejante adversario.

De hecho también lo fue el seguro triunfo electoral de Gaitán para ocupar la presidencia. Su prestigio, autoridad, honradez, ética y patriotismo había calado en el pueblo colombiano y se había demostrado en su convocatoria a la marcha del silencio, celebrada el 7 de febrero de 1948 en la Plaza Bolívar. En esta participaron miles de colombianos. Con su agudo olfato político, él retrató lo que podría suceder si no se lograba la paz y la reconciliación, sobre la base de una sociedad justa, sin exclusiones ni elitismo discriminador del pueblo, por eso él hablaba del país político y del país nacional.

El país político es el que está gobernando hoy, donde no aparecen los intereses del pueblo, sino de la inmoralidad de los gobernantes, del enriquecimiento ilícito, la corrupción, la burocracia, la pérdida de los valores y sentimientos humanos de los que conducen los destinos del país. Esto se expresa en el analfabetismo, la privatización de la educación, de la salud, la insalubridad, la discriminación de clases, el rechazo a los indígenas, afrodescendientes, mujeres, pobres, víctimas del conflicto político y social armado, que aún continúa con los asesinatos selectivos de los líderes sociales, indígenas y de aquellos que entregaron sus armas y buscan incorporarse a la sociedad y vivir en paz. El país nacional es el que expresa todo el pueblo y es contrario absolutamente a lo arriba señalado como país político.

El último párrafo de la Oración por la Paz, expresado por Jorge Eliécer Gaitán, es el brillante resumen de lo que él consideraba como país político y es lo que hoy, en este siglo XXI y este mismo día 9 de abril del 2019, está sucediendo en Colombia. Sirva de homenaje a este incansable luchador por los humildes, héroe de su pueblo y de sus ideas libertarias. Aunque la oligarquía gobernante impide hoy, a 71 años de su muerte física pero no política ni social, perpetuar su memoria en un gran monumento en su querida Bogotá y develar la verdad y no ocultarla, no olvidamos. Lo muy bien expresado por Gloria Gaitán, en lo que califica como el memoricidio.

El 7 de febrero de 1948, ante una multitud de cerca de 100 mil personas, el líder revolucionario, antiimperialista y socialista Jorge Eliécer Gaitán cual profeta concluía la Oración por la Paz con estas palabras: “Os decimos finalmente, Excelentísimo señor: Bienaventurado los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. Malaventurados lo que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados, con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia”.

Como decía José Martí: Honrar honra.

(1) Militancia sin tiempo. Mi vida en el peronismo. Antonio Cafiero. Page. 83.

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